Accidentes aéreos

0

La industria del transporte aéreo como un todo (diseño, fabricación, venta, operación, etc. de aeronaves) es la más regulada que existe, más que la que tiene que ver con materiales radioactivos. (Alberto Maya Restrepo/EL MUNDO)

Esa condición de extrema regulación y vigilancia origina los más complejos, rigurosos y completos análisis e investigaciones cuando se trata de averiguar las causas de un accidente, pues de allí se desprenderán, además, normas y determinaciones conducentes a evitarlos en el futuro por causas iguales o semejantes. La seriedad, pues, de esos empeños merece cuidado y atención de parte de quienes, por intereses familiares, económicos, y demás, quieren y demandan que se conozca la razón de lo sucedido. Igualmente, ello reclama prudencia y mesura del lado de los medios de comunicación, pues éstos, tal vez sin quererlo en algunos casos, lanzan o alimentan "conclusiones" que, más bien, llevan a desorientar al público y a aquellos interesados en la verdad sobre el caso.

Recientemente se ha presentado una "racha" de accidentes en diversas partes del mundo. Entre ellos, uno en España, otro en Asia Central, otro en Centroamérica, otro en Ecuador. !Qué diversidad de lugares, de aerolíneas, de aviones, de circunstancias! ¿Cómo poder vincularlos en sus orígenes o en sus causas? Hay quienes piensan que las actuales condiciones económicas globales pudieron ser factor importante y común en su ocurrencia. Puede que en algo ello haya contribuido, aunque hay que recordar que difícilmente en una única y solitaria causa se encuentran las respuestas; generalmente son una serie de hechos, tal vez menores algunos, que al sumarse conducen a la catástrofe. De allí también el riesgo de aventurarse a formular conclusiones sin que todos y cada uno de los elementos se hayan analizado.

Hay quienes, diría que con cierto ánimo especulativo, destacan los informes o las "filtraciones" sobre el contenido de las llamadas cajas negras, particularmente de aquella que contiene el registro de las voces en la cabina. Frecuentemente allí hay contenidos de profundo sabor humano, como expresiones derivadas de la inminencia del desastre o conversaciones que atañen a algún grado de desorientación producto de lo extraño de algo que, por ejemplo, han oído los pilotos. Así, eso da para comentarios a la ligera, ignorando que esas grabaciones son sólo una (muy importante sí) de las evidencias y uno de los elementos a mano dentro de las complejas investigaciones.

Se sabe, estadísticamente, que en alrededor del 70 al 75% de los accidentes aéreos el error humano resultó ser determinante. No obstante, hay otras causas que también pudieron llevar a lo sucedido. De esa manera, expresar que esto o aquello "fue la causa", antes de que el resultado final se de a conocer por parte de las tantas personas y entidades que intervienen en las averiguaciones, es delicado y hasta injusto.

Familiares de las víctimas, la aerolínea, diversas autoridades aeronáuticas, los fabricantes del avión y de sus motores, compañías de seguros, en fin, son tantos los interesados en conocer el porqué de lo sucedido y en corregir los errores que las especulaciones de origen popular o mediático no tienen sentido, aunque sí lo tienen todos los elementos juiciosos que alguien pueda aportar para llegar al esclarecimiento de los hechos. En ciertos casos, han pasado años y décadas sin que se haya logrado llegar a una conclusión cierta, pero no por eso se archivan las investigaciones, pues éstas pasan, en cierta forma, a convertirse en retos de personas y de tecnologías que siempre estarán pendientes de encontrar aquel detalle que les de la luz final… para bien de todos.

Cada accidente aéreo se investiga como si fuese el primero, con miras, eso sí, a que ojala sea el último.

Nota final. Esperemos que la lógica se imponga ante las solicitudes de varias aerolíneas para operar desde el Olaya Herrera. ¿Será que la ruta a Bogotá, desde allí, debe seguir siendo monopolio de Satena? Si bien, Satena presta buen y carísimo servicio, hay que abrir el compás para acoger a otras empresas comerciales dentro de la sana competencia.

Deja un comentario