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Aerolíneas Argentinas ¿Debe importar la rentabilidad?

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AABuenos Aires, ARG, 8 de enero de 2013.«La búsqueda de una rentabilidad económica está en un segundo plano, ya que dentro de las prioridades del Gobierno se encuentra por delante el mantenimiento de los puestos de trabajo y los salarios (sic) y facilitar a todos los argentinos la conectividad con el resto de provincias y países» (Mariano Recalde «Alta» Edición N° 224 pág. 8)

Las declaraciones transcriptas fueron hechas durante el primer encuentro bianual del SKY TEAM, hecho en Madrid en la que estuvieron los 19 directores generales de las líneas aéreas que conforman esa alianza, alguien le tendría que haber dicho a Recalde, «…No estamos en una asamblea de LAFSA,(línea aérea virtual, sin aviones y con gerentes) estamos en el SKYTEAM…»

Mi idea apunta a una crítica de un modo de pensar simplificado y vulgar, condensado en las expresiones transcriptas. Lo vulgar, como dice la Real Academia es algo impropio de personas cultas o educadas y la simplificación corresponde a una idea muy arraigada en el sentido que se pueden generar recursos de la nada, por lo tanto es lógico decir que «la rentabilidad está en un segundo plano».

Leía en «EL PAIS» de España, una muy sesuda nota escrita por Pedro Saura García, portavoz de Hacienda del Grupo Socialista y profesor Titular de Análisis Económico de la Universidad de Murcia, que tituló «¿Es la competitividad de izquierdas? Hay que generar riqueza para aspirar a un futuro con un mínimo de bienestar». El autor comenzaba la nota así: «La competitividad es un concepto que para muchos refleja una visión agresiva, mercantilista, de la realidad. Para otros es una necesidad, no ya para la salida de la crisis, que por supuesto, sino para ubicar a cualquier país en el siglo XXI.

La conclusión aparente entre estos dos enfoques es que la izquierda tiene un reto, porque ningún país puede aspirar a un futuro con un mínimo de bienestar si antes no acota en qué aspectos puede aportar y generar riqueza en una economía mundial integrada. Debemos, por tanto, hacer un esfuerzo para imaginar visiones progresistas de la competitividad…» Yo modificaría la palabra «izquierda» por «populismo» y lo de Recalde ha sido una típica expresión «populista» propia de un sistema asistencialista e ideológico convertido en adjetivo muy positivo y en modelo de país. Para el «populismo» la economía es vista como un sistema proteccionista, defensora del mercado interno, desalentador del comercio y defensora del capitalismo de estado que tiene la virtud de eliminar el sistema de precios ya que propugna la creencia que nos dice que el estado puede brindar servicios a cualquier costo y al mínimo precio. Esa es la convicción de Mariano Recalde y de la mayoría de los funcionarios del estado que han estrechado filas en lo que se ha dado en llamar «…. la defensa y protección de la línea de bandera…». Lo que debería preocupar a Mariano Recalde, como a todo funcionario público es la respuesta a esta pregunta que también formuló Saura García «…porque cuando se concluye que hay que apostar por el crecimiento económico, a continuación la pregunta relevante es de dónde va a venir ese crecimiento, desde mi punto de vista la respuesta es clara: de una mayor competitividad de la economía…»

El transporte obviamente es un elemento esencial para facilitar no solo el crecimiento económico, el desarrollo y la competitividad, en ello concuerdo con Recalde cuando dice que «…facilitar a todos los argentinos la conectividad con el resto de provincias y países…», es una prioridad de su gestión. Pero también debe ser una prioridad la rentabilidad, lo que no quiere decir ganar dinero sino más bien, hacer una correcta utilización de los recursos de acuerdo a la circunstancia que le toca gestionar. Hoy parecería que Aerolíneas Argentinas dispone de recursos ilimitados lo que la sacaría de la economía…ya que precisamente la economía se ocupa de la escasez de los recursos. En aquella perspectiva Aerolíneas Argentinas o cualquier empresa pública, podrá ganar o podrá perder sin la necesidad de pasar a un segundo plano la rentabilidad de su gestión, es como si en la escuela tuviera más valor la asistencia que el aprendizaje que es de algún modo lo que está ocurriendo ya que muchos niños concurren a la escuela mas en busca de un vaso de leche y un pedazo de pan que de aprender… La gestión de Recalde, sería más de izquierda y menos populista si se preocupara por generar un modelo de gestión empresarial que tuviera en cuenta entre sus objetivos mantener fuente de trabajo y salarios, pero para ello, continuando con Saura García, es «…posible imaginar y concretar visiones progresistas de la competitividad que permitan sacrificios de los trabajadores, en el corto plazo, a cambio de una mayor reciprocidad en la toma de decisiones de la empresa y de los beneficios futuros….»

En más de una oportunidad hemos propuesto estas ideas que en mi opinión contribuirían fuertemente a consolidar un sistema moderno de gestión empresarial, especialmente en las empresas gestionadas por el estado que también en mi opinión deben ser ejemplo de de competitividad. Una vez más, y viene a mi recuerdo el caso Pluna, una buena gestión puede ser económicamente deficitaria y allí es donde el estado debe definir sus políticas y administrar lo que en la doctrina social de la Iglesia se denomina «principio de subsidiariedad». Parecería que la falta del vuelo GRU-PDP que durante la temporada hacia diariamente Pluna, impacto negativamente en el arribo de turistas brasileños a ese balneario «top» y es obvio que ese impacto negativo se refleja en la economía del país. Lo mismo ocurre con la caída de actividad del aeropuerto de Carrasco (MVD) que desarticuló su ecuación económica financiera.

El valor agregado que aporta una empresa, sea privada, mixta o estatal, a la economía de una sociedad debe medirse por medio de parámetros sociales que verifiquen los niveles de calidad de todos los servicios públicos, y ese es el resultado que le debe importar al gobierno de turno. Podría ser y seguramente lo será que el transporte necesite recibir subsidios pero estos deberían estar pensados de modo selectivo y dirigidos como principio a la demanda, no a la oferta, salvo casos muy excepcionales en los que podría existir una justificación temporal.

En Argentina actualmente el nivel de subsidios supera los sesenta mil millones de pesos y la calidad de los servicios subsidiados es pésima, se trate de energía o transportes lo que queda demostrado con las cortes de los servicios de electricidad y gas, colas para conseguir combustible y la precariedad de los sistemas de transporte incluyendo la infraestructura. Por todo ello, doctor Mariano Recalde la rentabilidad debe ser uno de sus objetivos esenciales de la gestión, por respeto a los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, a los ciudadanos y a los contribuyentes y «lo último aunque no menos importante», por usted mismo. Estas reflexiones que hemos hecho me parecen también válidas para lo que está ocurriendo en España y prueba de ello es que la he sustentado en la nota del Dr. Saura Garcia, cuya idea central comparto plenamente.

Es obvio que el bienestar en general necesita de recursos que los sustenten, pero se trata de recursos que siempre han sido, son y serán escasos e insuficientes, por ello hoy el gerenciamiento de una estado, de una empresa y de un gremio es más un arte que un oficio. Digo arte por la inmensidad de cuestiones que se deben armonizar y que deben no solo ser atractivas sino asimismo interesar, importar y preocupar a la gente.

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