Argentina: el desafío low cost

Rincón de Rizzi/Portal de América

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Buenos Aires, ARG.- (Luís Alejandro Rizzi/PDA) Se anunció que “Level”, la nueva aerolínea del grupo IAG, volará entre Barcelona y Ezeiza con una tarifa inicial que oscilaría entre U$S 170/190, con derecho a transportar un equipaje de mano. Todo los demás, equipaje en bodega, meriendas, elección de asientos, sería “extra”. De todos modos el precio final sería menor al que ofrecen las aerolíneas tradicionales.
Más de una vez he buscado en las low cost tarifas entre diferentes ciudades de Europa, y si bien me sacudían con alguna oferta descomunal, por ejemplo € 5,00 entre Madrid y Londres, lo cierto es que cuando afinaba la búsqueda, siempre era más conveniente la tarifa que ofrecían las líneas tradicionales, aunque ahora también éstas ofrecen una variedad de tarifas que uno al final de cuentas no sabe cuánto le costará viajar.

Es cierto que al low cost hay que verlo también como un modelo de marketing del transporte aéreo, ya que el gancho de volar barato, casi gratis, como dicen los exagerados, hace que uno termine pagando varias veces más de lo pensado, creyendo que igual su billete tuvo precio de “ganga”.

Hay una realidad, el transporte aéreo, se llame “low cost” o “High cost” es un negocio, y la verdad sea dicha el objetivo es ganar dinero, dicho en castellano “rioplatense”, nadie regala nada.

La cuestión son los asientos vacíos y allí radica la cosa.

Hoy hay sistemas tecnológicos que permiten analizar dinámicamente, minuto a minuto, el desarrollo de las ventas y en su consecuencia se formulan las diferentes ofertas.

Es común recibir mails con ofertas para viajar a precios muy convenientes, en determinadas fechas, pero es probable que esas ofertas se limiten al dos o tres por ciento de la capacidad de ese vuelo, aunque el objetivo, diría encubierto, de esa oferta, es que el destinatario se ilusione con viajar y compre otro billete para otra fecha pagando un precio más alto.

Norwegian, la empresa low cost de moda en ese rubro, que ha realizado un excelente lobby entre periodistas y medios para ser noticia en el país, pretende ingresar al mercado argentino mediante una sociedad compuesta por dos abogados, siguiendo el ejemplo de LAN Chile cuando compró la empresa de uno de los actuales dueños de Andes, que contaba con autorizaciones, pero sin expectativa alguna de volar. La sociedad era Aero2000., recurriendo a un estudio de abogados para de ese modo cumplir con el art. 99 del código aeronáutico. En ese momento el decreto 52/94 estaba suspendido en su vigencia.
Norwegian ofrecería tarifas, agregaría, tarifas bases, de U$S 400,00 para volar entre Ezeiza y Londres y de U$S 385,00 para la ruta Barcelona-Ezeiza. Habrá que ver cuantos asientos ofrecen a esa tarifa, pero en el imaginario popular cualquier tarifa que ofrezca será la más conveniente.

En estos casos la cuestión sería al revés, ofrecer un puñado de tarifas a precios que llamaría irrisorios, es una modalidad muy cruel de disfrazar una nueva versión de las llamadas “guerras de tarifas” en el mercado aéreo, pero las ventas masivas seguramente tendrán precios más reales.

Sin embargo todas estas historias de marketing también van logrando objetivos a los que las líneas aéreas hasta hace unos años no le prestaban mayor atención, que es la cuestión de los costos.

Sabemos que los precios siempre tienen un límite, más allá del cual la gente opta por otros bienes o servicios. Pues bien, el transporte aéreo debía bajar sus costos, pero además merced al avance tecnológico, también debía prescindir de personal. Hay tareas que ya no tienen sentido. Además, debieron acomodar a la baja los salarios ofrecidos, no sólo a su personal sino también a sus directivos, y el low cost fue y es una excusa seria.

Hoy el transporte aéreo es uno de los negocios más competitivos, pero a su vez debe mantener un nivel de seguridad operacional que no admite merma alguna, ya que en ese sentido el low cost no ha tenido accidentes graves, a lo sumo incidentes irrelevantes y propios de la actividad, salvo el caso del avión de la subsidiaria de Lufthansa que se accidentó por un hecho ajeno a la “safety” como lo fue la conducta suicida de un tripulante.

El transporte aéreo es hoy un comoditie, como lo es el negocio del turismo, y así viene la mano nos guste o no.

En nuestro país bonito problema se le presentará a Aerolíneas Argentinas, cuya pesada estructura le pone límites a sus políticas tarifarias, dado que además el estado tiene decidido con toda razón eliminar los subsidios que le otorga por sumas millonarias.

Desde luego hay modos para adaptarse a estas situaciones, que por otra parte tienen que ver con su factibilidad, obviamente tiene sus costos, y si no se asumen sus días estarán contados. Pero hay algo seguro Aerolíneas Argentinas necesita vender, y ya el mercado le comenzó a imponer condiciones sin que aún haya low cost alguna saliendo de Ezeiza.

En mi barrio decíamos, ” les ganamos con la camiseta” y más de una vez nos llevamos la goleada para casa….

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