Busque tres “imprecisiones” en estas primeras líneas de la comparecencia de Blanco

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PepeMartes, 14 de diciembre de 2010.-INTERVENCIÓN INICIAL DEL MINISTRO DE FOMENTO, JOSÉ BLANCO. En primer lugar, quiero reconocer públicamente el civismo demostrado por los pasajeros que han sufrido las consecuencias del sabotaje sobre nuestro espacio aéreo, llevado a cabo por los controladores que abandonaron su puesto de trabajo. Necesitamos su colaboración para buscar al menos tres imprecisiones en las primeras palabras de los 23 folios de la comparecencia del Ministro de Fomento del Reino de España. ADJUNTAMOS TEXTO INTEGRO

Los ciudadanos de nuestro país han dado una lección, una vez más, de serenidad y de

responsabilidad ante una situación crítica.

En segundo lugar, quiero agradecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los trabajadores de AENA y del Ministerio de Fomento, a los empleados de las compañías aéreas, al Ejército del Aire, y a la Unidad Militar de Emergencias, su profesionalidad y su intenso trabajo desarrollado durante estos días.

En mi comparecencia voy a detallar las cuestiones más relevantes, para entender como hemos llegado hasta aquí y explicar por qué el Gobierno va a mantener su posición de impulso a la reforma estructural del sector de la navegación.

Pero esta comparecencia obedece también al cumplimiento de un deber político. Por varias razones:

Porque los hechos han tenido un enorme impacto en la sociedad española, que se ha sentido alarmada y conmocionada, con mucha razón, por una actuación que pretendiendo defender los intereses de unos pocos, ha puesto en grave peligro los de todos.

Los controladores no pueden abandonar las torres de control en pleno tráfico igual que los médicos no abandonan los quirófanos en plena operación: por un elemental sentido de la responsabilidad que es exigible a cualquier persona adulta.

Y si lo hacen merecen, además de la calificación jurídica que corresponda, el más duro de los juicios en el terreno simplemente ético.

Porque los hechos de ese fin de semana no han sido un episodio aislado, sino la culminación de un largo proceso de sucesivas amenazas, chantajes, actuaciones irregulares y coactivas mediante las que un colectivo de profesionales del sector público, valiéndose de la fuerza que les da el control de un elemento esencial de la navegación aérea, ha venido tratando de imponer un status económico y laboral cargado de privilegios injustos e inaceptables

Y porque, más allá de los hechos concretos de ese fin de semana, creo que ha llegado el momento de que esta Cámara reflexione sobre los problemas de fondo que están detrás de ellos y siga tomando las medidas de reforma legislativa que sirvan a la vez para adecuar el régimen de la navegación aérea al marco europeo y para evitar la repetición de este tipo de situaciones.

Tengo la intención de explicar y defender ante sus Señorías que las sucesivas decisiones que tomó el Gobierno fueron:

Legales, porque todas ellas están amparadas en la Constitución y en la leyes;

Adecuadas, porque respondieron de forma proporcional a la gravedad de la situación creada;

Necesarias, porque sin ellas no era posible garantizar el restablecimiento de la normalidad a corto

plazo;

Y eficaces, porque lograron su propósito, que no era otro que hacer prevalecer inmediatamente la legalidad sobre la ilegalidad y el interés público por encima del privado.

Y tengo la intención también de pedir a la Cámara que respalde las decisiones que haya que tomar a partir de este momento para que la vuelta a la normalidad sea permanente y para que puedan solucionarse los problemas de fondo de nuestro sistema de navegación aérea, -que no se limitan al régimen de los controladores, aunque éste es sin duda uno de ellos.

Las Cortes representan al pueblo español, que es el titular de la soberanía nacional. Y a mi juicio, a lo que hemos asistido en este conflicto es precisamente a un desafío en toda regla contra la soberanía nacional, contra el poder democrático del Estado y contra la sociedad en su conjunto.

Por eso es imprescindible que la respuesta del Parlamento sea tan contundente como grave ha sido el desafío. Por eso es tan importante la sesión que estamos celebrando.

Dicho esto, pasaré a explicar en la parte inicial de mi intervención, los motivos por los que el Gobierno decidió emprender una reforma estructural del sistema de navegación aérea.

Para ello me remontaré a la comparecencia, de hace prácticamente un año, del día 11 de enero, en la que les informé de las líneas principales de las reformas que el Gobierno iba a llevar a cabo, para implantar un nuevo modelo de gestión aeroportuaria en nuestro país.

Ya entonces, expuse que los objetivos principales del ministerio, referidos al sector aéreo eran básicamente tres:

– Primero, garantizar al máximo la seguridad aérea.

– Segundo, ganar en competitividad, mediante la reforma estructural de la navegación aérea en el marco del cielo único europeo, y de los acuerdos internacionales.

– Y tercero, hacer más eficiente la gestión aeroportuaria, definiendo un modelo societario, cuya financiación permita distinguir tasas, prestaciones patrimoniales de carácter público y precios privados.

Decía en aquella comparecencia que nos encontrábamos en un momento histórico de la evolución de la navegación aérea hacia el Cielo Único Europeo.

Una evolución que, por cierto, a propuesta de la Presidencia Española, los países miembros acordamos acelerar, con motivo de la crisis provocada por la nube volcánica en abril.

Y también advertí, entonces, que el marco del cielo único era un contexto mucho más exigente, que obligaba a España a mejorar notablemente en algunos elementos cuya evolución condiciona la competitividad de nuestro transporte aéreo, y entre ellos, recordarán ustedes, que hice una especial referencia al sistema de navegación aérea.

El sector aéreo es estratégico para el país. Es estratégico, tanto por su propia dimensión, como por su carácter dinamizador para el resto de los sectores productivos.

Del sector aéreo dependen, entre otros, un sector tan relevante para España, y tan intensivo en el empleo, como es el sector turístico.

Tres de cada cuatro turistas que llegan a nuestro país, unos cuarenta millones al año, lo hacen a través de nuestros aeropuertos.

La Mesa de Turismo, organización patronal que agrupa a las más importantes empresas turísticas españolas, señalaba que la reducción de la tasa de navegación era fundamental para el sector turístico español.

Las tasas de navegación en España eran en 2009 un 40% superiores a la media del resto de países europeos.

Frente a los 57,11 euros de media europea, nuestras tasas de ruta eran de 84,14 euros.

AENA, en el año 2009, gestionaba el 10% del tráfico controlado en Europa, pero soportaba el 16% de sus costes.

La Entidad Pública Empresarial encargada de la gestión de nuestros aeropuertos había perdido su capacidad para garantizar la continuidad del servicio.

Las instituciones y organismos europeos e internacionales, entre ellos Eurocontrol y la IATA, se manifestaban continuamente a favor de cambiar esta situación de anormalidad, que afectaba a la competitividad de España, en el marco del Cielo Único Europeo.

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