El “pájaro amarillo” emprende el vuelo de nuevo

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En una época en la que los problemas con el control del tráfico, la inseguridad laboral que sufren los profesionales de la aviación, los accidentes, la especulación aeroportuaria y la mínima inversión en aumentar la seguridad del transporte aéreo, por no mencionar todos los demás dilemas que surgen en la industria aeronáutica a diario; rellenan un cielo cada vez más abarrotado de incertidumbre y tensión, parece haberse perdido el verdadero espíritu aventurero que empujó los comienzos de la aviación.


Esta ilusión por conquistar el cielo es la que llevó al aviador fránces Armand Lotti a impulsar la expedición en la que llevaría a su “Pájaro Amarillo” a cruzar el atlántico, aún cuando él mismo ya no podía pilotarlo, pues había perdido un ojo en un accidente de caza. Aún así Lotti conservaba intacta la intención de luchar por su sueño y ayudado por el dinero familiar construyó la aeronave amarilla y planificó la ruta del vuelo que inicialmente saldría desde Francia y tendría como destino tierras americanas. La alta siniestralidad en los vuelos que pretendieron cubrir la distancia entre Europa y América en 1928 y los complicados primeros pasos del “Oiseau Canari” desanimaron al Gobierno francés, que retiró la financiación y prohibió la consecución del proyecto.
Pero ante tales complicaciones Armand Lotti no se dio por vencido y junto con Jean Assollant como primer piloto y René Lefèvre como segundo, voló el avión sin autorización hasta Inglaterra bajo el pretexto de un arreglo en la radio, lo desmontaron y lo cargaron en un barco rumbo a Nueva York.

Este nuevo giro en los acontecimientos obligó al aviador francés a cambiar la ruta que diseñó en un primer momento por otra en sentido inverso que uniría la costa americana con la costa francesa. Así el jueves 13 de junio de 1929 el Pájaro Amarillo despegaba de la playa de Old Orchard en el estado de Maine, al norte de Boston (Estados Unidos), con cuatro tripulantes a bordo. Nada sospechaban los dos pilotos y Armand Lotti de que otra persona les acompañaría en este viaje, pero tiempo después de emprender el vuelo Arthur Schreiber apareció en la cabina sorprendiendo a los franceses. El joven estadounidense había conseguido colarse en la parte de atrás del fuselaje del avión sin que nadie se hubiese percatado, durante el baño de multitudes del avión anterior al despegue. Este imprevisto convirtió además al Pájaro Amarillo en la primera nave que viajaba con un polizón.



Pero los problemas no acabaron ahí. Debido a las condiciones meteorológicas adversas los pilotos tuvieron que abandonar la ruta prevista y desviarse hacia el sur, aumentando así la distancia que deberían cubrir para llegar a Francia. Este incremento del trayecto no estaba previsto y los 3900 litros de gasolina y los 600 de Benzol que llevaba como combustible no fueron suficientes.

Con el depósito casi vacío apareció en la visión de los pilotos la linea de la costa norte española. No llevaban mapa pero supieron que era su única alternativa para salvar la vida y concluir su viaje. Aunque no habían conseguido llegar a Francia habían cruzado el océano.


Con este nuevo plan el "Pájaro Amarillo" tomó tierra en la playa cántabra de Oyambre el 14 de junio de 1929, tras 29 horas y 22 minutos de vuelo, y habiendo recorrido 5900 kilómetros, el viaje más largo sobre el mar hasta entonces. Este hito se convirtió en un acontecimiento para los vecinos de Cantabria que celebraron la llegada del pájaro por todo lo alto.


Tras intensos días de fiesta Armand Lotti pudo concluir su proyecto y llegar hasta Le Bourget, cerca de París.
Cuando aterrizaron en Francia los tripulantes fueron recibidos como héroes y tras el éxito del viaje emprendieron un tour por Europa, entonces ya sí con una matrícula francesa F-AJGP. Será en 1932 cuando el gobierno francés recupere el avión para su exhibición en el Museo de Bourget.

El “Pájaro amarillo” era un derivado del Bernard 19, prototipo diseñado por Galtier, un ingeniero aeronáutico de la Sociedad de Aviones Bernard, y construido en 1928. Este monoplano de ala alta con motores V12 Hispano-Suiza de 500 CV, del que se construyeron tres ejemplares, fue denominado Bernard 191 GR. El segundo ejemplar fue el “Oiseau Canari”.




82 años han pasado desde que el "Pájaro Amarillo" atravesara el océano atlántico y aterrizara en España, sin ni siquiera haberlo previsto. Desde entonces en Oyambre tan sólo queda el recuerdo de la travesía contada por Carmen Cabezón en su libro El Pájaro Amarillo en Oyambre. 80 años de un vuelo histórico y un monolito que conmemora la hazaña.

En todos estos años la industria aeronáutica ha avanzado increíblemente y cruzar un océano ya no es motivo de expectación. Aún así, cada despegue sigue suponiendo la posibilidad de realizar un sueño para muchos amantes de la aviación y son historias como éstas las que devuelven la magia a esta actividad que en la actualidad se ve contaminada por todos los problemas que la rodean.

Para quienes disfruten con la historia de este peculiar pájaro les gustará saber que Juan Molina y Antonio Resines están preparando un documental sobre la travesía de los pilotos franceses y que, aunque sólo sea en la pantalla, el "Pájaro Amarillo" volverá a volar.

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