La Fundación de Seguridad Aérea Impulsa la Comunicación Responsable en Tragedias Aéreas

Expertos y académicos se reúnen en Madrid para combatir la desinformación y priorizar a las víctimas en la cobertura de accidentes aéreos.

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MADRID, 26 de junio de 2025 – La Sala Alcalá 31 de Madrid acogió una conferencia organizada por la Fundación de Seguridad Aérea, un evento que reunió a expertos de diversos ámbitos para abordar un tema de vital importancia: cómo comunicar de manera responsable durante tragedias aéreas.

Periodistas, académicos, gestores de emergencias y representantes de instituciones públicas se dieron cita con un objetivo común: promover una comunicación clara, sensible y efectiva que combata la desinformación y fomente la colaboración entre medios de comunicación y autoridades. Este encuentro no solo destacó los errores del pasado, sino que también propuso soluciones prácticas para el futuro.

La Guía de Comunicación de la Fundación

La conferencia comenzó con las palabras de Pilar Vera Palmés, presidenta de la Fundación de Seguridad Aérea, quien presentó uno de los proyectos más ambiciosos de la organización: la elaboración de una guía de comunicación para tragedias aéreas. Este documento, que Vera Palmés describió como un «manual práctico basado en lecciones aprendidas«, busca estandarizar las mejores prácticas en la gestión de la información durante estas crisis.

Su propósito es doble: por un lado, garantizar que las víctimas y sus familias reciban un trato digno y respetuoso; por otro, proporcionar a los profesionales de la comunicación y a las instituciones una herramienta clara para coordinar sus esfuerzos.

Vera Palmés anunció que la Fundación tiene la intención de presentar esta guía ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), un organismo clave en la regulación de la aviación mundial. Sin embargo, reconoció las dificultades de influir en una institución de esta envergadura, señalando que «es complicado que la OACI acepte propuestas externas, pero lo intentaremos con todas nuestras fuerzas«. La presidenta también hizo referencia al simposio celebrado en Las Palmas en 2021, organizado por la OACI, que marcó un hito al priorizar la asistencia a las víctimas y sus familias como un componente esencial de la gestión de crisis aéreas.

Uno de los momentos más contundentes de su intervención fue su crítica a la cobertura del accidente de Spanair en 2008 por parte de Telecinco. Vera Palmés calificó esta cobertura como «indigna«, recordando cómo la cadena optó por no interrumpir su programación habitual y cómo, más tarde, produjo una película para televisión sobre el accidente mientras la investigación judicial aún estaba en curso. Este caso, según ella, es un ejemplo claro de los errores que la guía busca evitar: sensacionalismo, falta de sensibilidad y una comunicación que prioriza el entretenimiento sobre el respeto a las víctimas.

Retos y Mejores Prácticas: La Visión Académica

El núcleo de la conferencia fue la ponencia magistral de José Vicente García Santamaría, profesor titular de la Universidad Carlos III, titulada «Retos y mejores prácticas en la comunicación de incidentes aéreos«. García Santamaría estructuró su intervención en tres grandes bloques: un análisis metodológico de la comunicación de crisis, la necesidad de códigos éticos centrados en las víctimas y una serie de recomendaciones prácticas para periodistas y portavoces.

Lecciones del Pasado: El Caso Spanair

El académico comenzó revisando el accidente de Spanair, ocurrido el 20 de agosto de 2008 en el aeropuerto de Barajas, que dejó 154 víctimas mortales. Según García Santamaría, este caso fue un «test fundamental» para los medios de comunicación españoles, pero muchos no estuvieron a la altura. Criticó la falta de rigor en la diferenciación entre fuentes primarias (como declaraciones oficiales) y secundarias (como rumores o especulaciones), así como la ausencia de una agenda de contactos bien definida entre los periodistas. «En una crisis, el caos informativo es el peor enemigo», afirmó.

Comparó este caso con la gestión del accidente de Germanwings en los Alpes en 2015, donde Lufthansa implementó un modelo más efectivo con un portavoz único y una comunicación centralizada. Este contraste sirvió para ilustrar cómo una estrategia bien definida puede marcar la diferencia en la percepción pública y en el apoyo a las víctimas.

«La credibilidad es la esencia… del trabajo periodístico. Si un trabajo periodístico no es creíble, no tenemos absolutamente nada»

José Vicente García Santamaría, profesor titular de la Universidad Carlos III

Los Pilares de la Comunicación de Crisis

García Santamaría identificó tres elementos esenciales para una comunicación efectiva en tragedias aéreas: credibilidadtransparencia y empatía. «La credibilidad es el corazón del periodismo; sin ella, todo se derrumba», señaló. Sin embargo, aclaró que la transparencia no siempre implica revelar todos los detalles de inmediato, sino «gestionar las verdades» de manera que se mantenga la confianza del público sin alimentar especulaciones. La empatía, por su parte, debe ser el filtro ético que guíe cada decisión informativa, priorizando el bienestar de las víctimas y sus familias.

El profesor también abordó el impacto de la desinformación, un problema que se agrava con la velocidad de las redes sociales. «Las fake news crecen como hongos en estas situaciones», advirtió, subrayando la necesidad de acelerar los procesos de verificación sin sacrificar la precisión. Propuso que las instituciones y los medios trabajen juntos para llenar los vacíos informativos antes de que sean ocupados por rumores.

Recomendaciones Prácticas

García Santamaría cerró su ponencia con una lista de consejos prácticos para mejorar la comunicación en crisis:

  • Protocolos de verificación: Establecer procesos claros para confirmar la información antes de publicarla, evitando la difusión de datos erróneos.
  • Formación especializada: Capacitar a periodistas y portavoces en la gestión de tragedias aéreas, incluyendo simulacros y talleres prácticos.
  • Diversificación de fuentes: Combinar fuentes primarias (autoridades, testigos directos) y secundarias (expertos, informes), siempre verificando con instituciones oficiales.
  • Evitar el sensacionalismo: Rechazar el uso de imágenes dramáticas o detalles morbosos que puedan herir a las víctimas o sus familias.
  • Respeto a la privacidad: Solicitar permiso explícito para usar fotos o videos de redes sociales de las víctimas, y evitar exponer su dolor innecesariamente.
  • Perspectiva a largo plazo: Recordar que la recuperación de las víctimas y sus seres queridos puede durar años, y que la cobertura mediática debe reflejar esta sensibilidad.

El académico propuso además la creación de un «manual de estilo sobre catástrofes aéreas» que incorpore estas recomendaciones y recoja las opiniones de la comunidad periodística. «Las víctimas son lo primero, siempre«, concluyó.

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