
Las cuestiones que plantean nuestros dos representantes de la Soberanía Popular, se quedan en eso, en preguntas. Si las respuestas son contundentes veremos cúal ha sido el resultado de la gestión, como señala Julios y Quintero, tras la «asonada» político-militar del 3D2010. Lo que aparece detrás de sus «inocentes» preguntas es que precisamente en un momento en el que vuelve afortunadamente a crecer el tráfico aéreo la plantilla que no ha aumentado en estos 9 años se encuentra envejecida. Pero además de envejecida se encuentra profunda y preocupantemente desgastada anímico-emocionalmente en España. Desmotivada, desnortada, agotada, y en algunos casos, seria, profunda y estrepitosamente «tocada». Si esta situación tan enormemente preocupante para cualquier observador que pulse casi a diario, como es el modesto caso de AD, no se reconoduce, estamos en una espiral mucho más seria de lo que simplmente es una suposición. Hay informes como el famoso estudio de Piñuel que lo han analizado y publicado. Hay incluso recientes casos de profesionales que han dicho directamente «hasta luego…», profesionales con más de 24 años a sus espaldas en el control aéreo. De forma generalizada sus propios compañeros tienen una profunda envidia por no poder elegir el camino de la libertad personal y profesional en un teórico Estado de Derecho que recientemente ha visto como pese al archivo judicial en los Tribunales de Justicia (Barcelona), hay quien tiene la osadía increíble de amenaza con reabrir Expedientes a los mismos empleados sobre los que la Justicia ha señalado que no les corresponde responsabilidad alguna por el cierre del espacio aéreo español de diciembre de 2010. La tuerca sigue apretando por la vía que sea. Y esto, queridos lectores es pasar la raya de lo admisible y de lo razonable.
Es lo que psicologicamente se define con precisión como «indefensión aprendida». Ese es el estado exacto que las decisiones políticas (y militares) tomadas contra ciudadanos de nuestro país ha abocado a nuestro control aéreo. Reconducirlo era la asignatura pendiente del actual Gobierno, de la actual Ministra de Fomento, Dña.Ana Pastor, que parece mentira que sea Doctora en Medicina, como para no entender la evidente afectación psicológica que tienen algunos de estos profesionales por el inmenso daño personal que se les sigue infringiendo a día de hoy, por ejemplo, cuando 4 años después tienen pendiente de fallo en Madrid y Palma, unas gravísimas acusaciones que por mucho que se dilaten o se muestren absurdas con el paso del tiempo y de los datos que emergen, crean una enorme presión personal y como consecuencia un sentimiento de precisamente «indefensión aprendida», como señaló en su Informe Piñuel.
Y ahora, además, ni siquiera pueden escapar por su edad… Es un peligroso, peligrosísimo callejón sin salida, que al observador imparcial del estado de la seguridad aérea en España le preocupa y le ocupa a diario. Esperemos que las preguntas de nuestros Senadores sirvan para no sólo ser respondidas con claridad y verdad, sino, sobre todo, para mitigar todo lo que tras esas preguntas se esconde de sana preocupación por la mejora de la seguridad de la navegación aérea en España. Esperemos que las respuestas prácticas no lleguen tarde…








