
El Estado uruguayo -que se hizo cargo de la aerolínea tras la quiebra- utilizará el dinero para pagar una deuda con el Scotiabank. La compañía uruguaya declaró un pasivo de US$ 379,8 millones, entre deudas financieras, comerciales y otras conocidas «diversas», entre las que se encuentran los pasajeros que compraron billetes pero nunca pudieron volar. Tras los siete minutos que duró la subasta, funcionarios de Pluna festejaron, pero enseguida la preocupación bañó sus rostros.
Es que, de acuerdo con información publicada por El Observador, aún no se sabe si los aviones operarán en Uruguay o en otra región. El presidente José Mujica había anunciado horas antes que había más de un interesado en la subasta. En principio, BQB y la argentina Sol se habían mostrado como los compradores más seguros. «Se tendría que llamar a gente que tiene decenas de años de seriedad y hablar con ellos. No tendría que haber subasta porque viene un narcotraficante y si paga US$ 130 millones le dan la línea«, criticó Juan Carlos López Mena, propietario de Buquebus y BQB. Si bien se vendieron los aviones, las frecuencias siguen sin ser adjudicadas y sus ex trabajadores no serán recontratados. El sindicato de la ex Pluna se reúne en asamblea para decidir los pasos por seguir.






