La Virgen de Loreto: Patrona de la Aviación de España

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(EL ALCAZAR/Felipe E.Ezquerro10 de diciembre de 1943).- La aviación tiene un origen legendario pagano y otro de piadosa religiosidad. Al escribir sobre cualquier aspecto de la historia aeronáutica todas las plumas se han creído ligadas, como punto de partida, al mitológico hecho que la fantasía de Ovidio quiso situar en Creta, la isla mediterránea llamada a tener, al corres de los años, una significación aérea acusadísima como tierra de conquista de ejércitos caídos del cielo. En la imaginación de las gentes pudo así hacerse familiar el sugestivo relato que nos habla del audaz ingenio de Dédalo, quien para escapar del Rey Minos por el único camino que no le había sido cerrado, el del aire, construye unas alas, sirviéndose de plumas de ave unidas por medio de cera, y en la huída con Ícaro, su hijo, éste, desobedeciendo los consejos recibidos, vuela tan alto, que el calor solar funde sus alas y lo precipita en las aguas del Egeo, en tanto que el prudente Dédalo llega felizmente a Sicilia desde donde ha de iniciar la guerra contra su antiguo protector.

Pero, con todo el encanto del episodio Ovidiano, yo prefiero la dulce leyenda Laurentina, de delicadísima traza .La casita de Nazaret, la humilde morada que vió nacer a María, que oyó aquel sumiso “Fiat mihi secundum, verbum tuum“, de la doncella ante la salutación del ángel, y en la que Jesús vivió sujeto a la autoridad de la Virgen Santísima y de San José, su esposo, mientras era llegado el momento de iniciar su misión redentora, está a punto de desaparecer víctima de la furia mahometana. Invadida la Judea por los musulmanes, destruída la Basílica que Santa Elena había mandado construir para cobijar la Santa casa, una noche, en seráfico vuelo que abrió intenso surco de luz en las tinieblas, desapareció de las orillas del torrente Cedrón para ir a posarse en tierra Dálmata, cerca de Tersatz , donde los habitantes la descubrieron con gran asombro –extraña al paisaje habitual- , sin cimientos que la arraigasen al suelo como para mejor desmentir su aparente condición de inmueble. Era el 10 de Mayo de 1291, y tres años y medio después, el 10 de Diciembre de 1294 los ángeles, la toman nuevamente en sus manos y con un volar suave como de suspiro, cruzando sobre el Adriático, la dejan en un bosque de laureles de Recanati (Italia). Vivos resplandores anuncian a la comarca el singular suceso, y el lugar, honrado por la Madre de Dios con su Aparición a San Nicolás de Tolentino , se convierte en centro de peregrinación y fervor acendrado. Así nace la Devoción a la Virgen de Loreto. ¿Podía haber motivo de mayor belleza para que los aviadores la consideren protectora suya? .

Su Santidad El Papa Benedicto XV la proclamó Patrona de la Aviación por Breve Pontificio de 24 de Marzo de 1920. No puedo decir exactamente la fecha en que las Alas Españolas se consagraron a ella; ignoro el momento puntual y concreto en que quedaron bajo su protección de una manera oficial. Pero, independientemente de tal precisión, estoy seguro de esto: de que su mano blanda, estuvo junto a la mano recia que empuñó la palanca de mando de un “Plus Ultra”, que volaba con ansia llena de redundancias de su nombre; que su providencia materna guió al piloto sajón hasta el lugar del desierto donde había caído el Capitán Esteve, de la “Patrulla Elcano”, mientras a Oriente, marcaba a Gallarza , hasta Manila al ritmo triunfal para su “Breguet”. Yo sé que Ella pidió al céfiro el soplo propicio con el que Jiménez e Iglesias llegaron de un salto gigante hasta el Brasil, y puso estrellas entre Iberia y las remotas Antillas para que el “Cuatro Vientos” no se perdiese en la vastedad infinita del mar; como estoy seguro de que Juan Ignacio Pombo no cruzó sólo el Atlántico en su frágil avioneta, aunque no se viese a nadie a su lado en la minúscula cabina.

Y afirmo y proclamo, con la fe apasionada de mi alma española, su presencia continua en los combates de nuestra Cruzada, junto a los aviones de Franco; inclinando a su favor el resultado difícil de la pelea o recogiendo amoroso en el aire, de los despojos del caído, el alma Patricia para llevarla al cielo. La Virgen de Loreto estuvo, ! quien puede dudarlo! Con los pesados trimotores que pasaron sobre el Estrecho 30.000 hombres de África a Andalucía, y con los bravos cazas de Morato, en el Jarama y en Brunete , y con las “cadenas” inverosímiles en el Ebro, … ! mucha casualidad era que precisamente la mayor victoria aérea de la guerra hispana se lograra el 10 de Diciembre de 1938, derribando 28 aparatos rojos!

Y como estuvo en los tiempos pasados estará siempre también en los futuros. Esta mañana en cada aeródromo ha recibido el homenaje de los caballeros hispanos del azul, erguida su imagen morena –rostro curtido de aviadora- sobre inmóviles alas y silenciosas hélices. Y en la ofrenda sencilla, el hombre del aire le ha dado el corazón. Ella, Reina de los Cielos, le ha prometido vuelos de Paz. Como el que en una noche medieval, que inspiró el Arte de tantos pintores y escultores y encendió intensamente el fervor de tantas almas creyentes al través de los siglos, envuelta en un halo luminoso, la humilde casita de Nazaret, desde las orillas del torrente Cedrón hasta la costa Dálmata del Adriático. Felipe E. Ezquerro

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