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Linda McCray (NATCA) de la militarización de Reagan al «Libro Blanco» de Bush (demasiadas similitudes con el caso español)

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«La aviación no tiene lado político, es global, y la seguridad es seguridad…»
Gran Canaria, SP, 9 de mayo de 2014.- En una entrevista de Teresa Cárdenes a Linda McCray, controladora primero militar y luego civil en EE.UU. en el área de Washington, perteneciente a la asociación norteamericana de controladores NATCA, explica algo esencial en la valoración de la profesión del ATC como es «educar» a los políticos ya sean demócratas (más receptivos) o republicanos para que sean capaces de valorar su profesión. Hacer lobby es algo natural en los EE.UU. El antes y el después del 11S en los EE.UU., donde «nunca va a ser igual» que antes. La situación derivada de la presión política desde Reagan a Bush. La transparencia es máxima, y el público tiene derecho tras las investigaciones oficiales a conocer la verdad. «Cada proceso de nuestro trabajo está grabado». En la entrevista podemos apreciar la claridad con la que McCray se enfrenta a las preguntas de la periodista. Preguntas bien trazadas.

 

Entrevista con Linda McCray, de la asociación norteamericana de controladores aéreos, NATCA por ATCpress

 

«Nos aseguramos de que cada usuario entienda que somos la primera línea de defensa para llegar seguros a casa«. Linda McCray es representante de la asociación norteamericana de controladores aéreos (NATCA) y ha asistido como observadora a la conferencia anual IFATCA 2014 celebrada entre los días 5 y 9 de mayo en el sur de Gran Canaria. En esta entrevista, que puedes ver íntegra en vídeo, McCray explica que la lupa de la transparencia que se aplica sobre el trabajo de los controladores aéreos en Estados Unidos, incluida la difusión inmediata de sus grabaciones a través de los medios de comunicación cuando se producen situaciones de emergencia, es asumida por el colectivo profesional como un estímulo más para esforzarse «en ser exactos y precisos. El público exige las voces grabadas, y el público puede ver en televisión y radio el impacto que tenemos en la seguridad«.

Como ocurrió con los españoles en 2010, los controladores norteamericanos han vivido duros enfrentamientos con la Administración, con hitos como la militarización del servicio y los despidos masivos aprobados en 1981 bajo el mandato de Ronald Reagan y, más recientemente, el conflicto que les enfrentó al Gobierno de George Bush. En este último caso, las negociaciones para revisar las condiciones de trabajo se saldaron con la imposición de normas por parte de la Administración, incluida la obligatoriedad de ponerse un uniforme. «Con el presidente Bush, cada vez que se sentaba la Administración cambiaba los términos del acuerdo . Luego nos impusieron el White Book, que tuvo mucha incidencia: nos pusieron uniforme, no podíamos acudir a ninguna conferencia, nos vigilaban en cada baja médica, hubo cambios en nuestros salarios… Fue una mala época para los controladores«.

La información que se transmitía al público sobre este colectivo profesional les presentaba como un colectivo de privilegiados. «Pero nosotros también podíamos explicarnos ante el público. Nuestro salario es público, todo el mundo puede chequearlo. Pero lo más importante fue que nos estaban atacando y entendimos que éramos más fuertes unidos. El White Book nos quería separar mediante la distinción de salarios, para crear esa resistencia a través de la envidia, pero lo que pasó es que trabajamos más y empezamos la tarea del lobby ante el Congreso«.

Mucho más traumático habían sido los enfrentamientos vividos durante el mandato de Reagan, con despidos masivos y contrataciones igualmente masivas: «Reagan fue una época muy oscura, esas personas que fueron empleadas ahora se están retirando, y lo que intentamos es asegurarnos de que sean reemplazados. Tenemos que asegurarnos de que se les reemplaza con un entrenamiento adecuado. Pero no se repone a las personas que se retiran en la misma cantidad que se van ni a la velocidad necesaria«.

Los conflictos con el Gobierno Bush llevaron al colectivo a emprender una tarea de lobby ante los congresistas norteamericanos, algo relativamente aceptado en la Unión Europea, pero casi impensable en España. «La tarea de lobby es parte de la tradición de nuestro país, que podamos decir a nuestros representantes: esta es la situación, esto es lo que puede pasar y las implicaciones pueden ser muy negativas«. McCray admite que las relaciones políticas son más fluidas con los demócratas de Obama, pero también puentes tendidos con los republicanos. «La aviación no tiene lado político, es global, y la seguridad es seguridad. Más vale que entiendan que somos una parte vital de la aviación y cómo podemos crear más actividad económica. Los demócratas nos han entendido siempre mejor, siempre han dado la mano. Pero tenemos muchos amigos republicanos. Pero todo es educación. Cuando vienen a nuestro trabajo y ven lo que hacemos, es difícil, hay mucho estrés, tienes que tener mucho sentido del cálculo… Desde ese momento ya nos entienden y aprecian más nuestro trabajo»

Conflictos profesionales aparte, el otro momento traumático vivido por los controladores llegó con el 11 de septiembre de 2011 y el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono. «Como se puede imaginar, cualquiera que estuvo al otro lado de la radio, obviamente se vio afectado, pero la mayoría de ellos están de regreso al trabajo. Si tenemos problemas generados por situaciones así, el sistema nos permite acceder a profesionales que nos ayuden. Pero ya nada va a ser igual. Yo trabajaba para el Departamento de Defensa en el Pentágono. Antes cualquiera podía volar con una licencia, pero todo cambió. Nada será igual».

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