Los controladores españoles ya tienen su himno

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Guadalajara, SP, 24 de mayo de 2013.- No espero que este artículo lo comprendan los del cuello duro o los aeroflautas… Creo que todos los demás lo entenderán a la primera. El ciudadano medio, la mass media, tiene en su cabeza toda una serie de prejuicios y estereotipos sobre los controladores aéreos, esto es un hecho. Por esto cuando ayer, en nuestro barrio común madrileño nos encontrábamos con Eduardo Ruipérez, lo hacíamos para que nos hablara de Rock, y de porqué un controlador se pone a producir un disco. Terapia necesaria, …cuando el daño ya está hecho.

Casualidades de la vida o no, el pasado viernes veía la versión original cinematográfica de la mítica novela de Jack Kerouac, "On the Road", dirigida por Walter Seller. La novela a priori es practicamente imposible imaginársela en forma de película. El aparente caos que reina en la vida de estos personajes, Moriarty, Sal Paradise, Marylou, Jane, Carlo Marx, Ed Dunkle, Terry, Galatea Dunkle, Camille o Ma Paradise, representan a los famosos escritores de la "Beat Generation", Neal Cassady, Jack Kerouac, LuAnne Henderson, Joan Vollmer, Allen Ginsberg, Al Hinkle, Bea Feranco, Helen Hinkle, Carolyn Cassady y William S.Burroughs. Esta novela mítica que inspira la película, es un buen resumen de todo lo que sucedió a finales de los 50, literariamente en EE.UU., e inspiró todo el movimiento hippie de los 60-70. La película es un fiel reflejo del desorden absoluto y todas las ganas de vivir que ese aparente desorden refleja. Al que suscribe aquello le recordó, según subía por la calle Princesa de Madrid tras asistir a la proyección, un montón de amigos que quedaron en el camino, y el otro montón que hoy luchan, 50 años después, por lo mismo. Por poder poner orden en sus vidas, ante el desorden y el abuso institucional. El desorden aún hoy reina en nuestras torres y centros de control en forma de represión profesional. El abuso institucional tuvo su fiel reflejo final con la militarización de estos centros y torres. Abuso de poder, abuso legislativo, represión estatal en estado puro. La escena del policía explicita toda la violencia de cuando el poder se ejerce mal.


Con este antecedente quizás se pueda comprender mejor el sentido del ATC, del controlador que produce y disfruta de la música y el arte. He de decir que desde el Flamenco al Rock, desde la pintura al 7º Arte, desde el teclado o la guitarra, he encontrado entre estos profesionales gran cantidad de gente con la suficiente sensibilidad como para apreciar y crear obras en algunos de los casos de excelente calidad artística, y en muchos dotadas de una gran sensibilidad humana. Los hay que se dedican a escribir o simplemente a disfrutar de las cosas que merecen la pena de la vida. La vocación que podrían tener en un principio por su profesión, se la arrancaron de cuajo, a la mayoría, un día de diciembre de 2010. Afortunadamente el humano rapidamente encuentra un mecanismo de defensa. El arte es una terapia, y la música en muchos momentos de la historia ha sido un arma de reivindicación.

La violencia se impuso a un par de miles de personas el 3 de diciembre de 2010. Este fácil titular refleja una situación real, que aún hoy, padecen y sufren estos ciudadanos. Que además son controladores. Pero, incluso con las leyes en la mano, es decir con la realidad del propio sistema en el que vivimos, sus derechos en gran medida fueron violentados, y fueron sistemáticamente arrasados. El Sistema les pasó por encima, como presagio a lo que la mass media ahora está sufriendo. ¿Antecedente de un experimento social? Algo de eso se percibe. !Que se lo digan a otros colectivos del sector!

Rock&Roll Passion, es el primero, no será el último de los discos de EC&ROK. Jugando con el sonido encontramos una primera aproximación a lo que el disco nos ofrece "Rock fácil-sencillo-". Pero tambien se pueden interpretar como "La roca en la aviación española-matrícula EC-".



El disco es rock simplemente sin tapujos, pero de una gran calidad técnica, y lleno de sonidos familiares, con un ritmo duro, pero muy bien trabajado. La primera sensación es la necesidad de reproducirlo en las RUTA66 atravesando los EE.UU. de costa a costa, y recordando precisamente la travesía vital de Moriarty desde NYC a San Francisco. Dan ganas de viajar con él, y con el volumen a tope.


Son 5 temas compuestos por el propio Ruipérez, el último instrumental, con una duración entorno a los 30 minutos. Le acompañan músicos de envergadura, como John Plans a la voz, Mac Hernández al bajo y Anye Bao a la batería. Eduardo Ruipérez, además de componer, y producir, toca la guitarra. Eduardo está muy bien acompañado, y el resultado es un sonido absolutamente compacto, bloque, con distintas y sorpresivas genialidades por las esquinas. Tiene su propio sonido. Y eso, con todo el Rock que circula por el mundo, hace muy complicado conseguirlo.

El primer tema, puede convertirse en un buen himno para los controladores. Es curioso que nunca en el conflicto al que se vieron abocados desde el poder, no echaran mano de un buen himno para reivindicar la fuerza que individualmente esconden. Como colectivo aún no ha fraguado esa fuerza. Y ese quizás ha sido durante este tiempo su gran problema. A la fuerza bruta, se la responde con la fuerza moral, la mental y la de… la música, ¿porqué no?. Vivimos en una sociedad de titulares, donde el contenido pocas veces es comprendido por la sociedad. No hay tiempo para leer, no hay tiempo para escuchar, no hay tiempo…
Blanco, utilizó perfectamente esta técnica. Contra un par de miles de sus ciudadanos. La sociedad crédula y poco crítica le hizo una vergonzosa ola por la que hoy está pagando su precio.
La primera estrofa de Tock´n Roll Passion dice:
"My dear friend. I´m back in town with my crew. Don´t look for fireworks. No more lights roles. This is all about hard rock…"
Y luego añade: "It´s the time to shoot in. Got de best medicine. My favourite song. Everybody will sing. This is my Era. You are real. That´s the way it´s should be…"

Luego cambia el ritmo, se hace melódica en "The night of the skull", engañando lo que después viene. La fuerza comienza a subir de tono. "Drop of Blood" o "Too Many Floppies", y no mira a nadie. Floppie es un término que significa algo así como cuando un perro tiene las orejas caídas. Referida a las personas aquellas que mantienen una posición "tibia" cuando los momentos son decisivos…

Termina con el instrumental "The Warrior Poet (The Dream, Part II)" ¿Un poeta guerrero?. Algo más sinfónico, algo tambien más simbólico. Tantos giros en esa rotonda, saliendo de su ACC, y dirigirse a hacer lo que de verdad importa en la vida. Hacer Rock, vivir. Sugiere muchas cosas, si conoces quien hay detrás.

El Rock de Eduardo es un arma cargada de futuro.

Como decía al principio, los del cuello duro y los aeroflautas, afortunadamente, no entenderán este artículo.

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