Un nuevo modelo económico para el transporte aéreo

Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires (en cuarentena x 2 y asoma la desobediencia civil legitima

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“…Los gobiernos han asustado deliberadamente al imponer los bloqueos. Es una crisis económica real tangible que tuvo impacto en el sector financiero y lo vimos en algunos sectores. Pero la clave es que no se puede hacer frente a la crisis económica del mundo real sólo con herramientas financieras. Se necesita más que eso. Hasta que tengamos una solución médica y tengamos el comienzo de algún tipo de recuperación económica, que dependerá tanto de la política fiscal como de la monetaria, será realmente difícil ver el final de lo que está sucediendo hoy…. Los modelos de economía que utilizan los formuladores de políticas y los expertos financieros tienden a ser limitados. Excluyen muchas cosas importantes como el medio ambiente, los problemas de desigualdad, los devenidos del riesgo médico. Se llaman externalidades. La antropología analiza esas externalidades, y las considera esenciales también. Esa perspectiva fue la que me ayudó a detectar la crisis financiera de 2008 que se avecinaba. También es clave para otorgar sentido a lo que sucede en estos días. La antropología como disciplina surgió de la idea de estudiar a las personas de todo el mundo. Las élites occidentales consideraron arrogantemente que lo que sucedía en otras partes del mundo no importaba. Pero, como nos lo demuestra el Covid-19, todos estamos unidos en una cadena de humanidad…”. Gillian Tett, declaraciones en www.perfil.com.

(Luís Alejandro Rizzi/Portal de América) Buenos Aires, ARG.- A esta altura creo que se sabe poco sobre el Covid-19, pero lo que nos debe importar es que este virus puso al descubierto la precariedad de un sistema económico sustentado en el malabarismo financiero.

De algún modo se puso en práctica a nivel global el esquema Ponzi, que consistía en definitiva en pagar intereses financiados con deuda y cuando la capacidad de endeudamiento llegó a su fin, estalló la burbuja definida como una de las estafas más cautivantes del mundo financiero. Aun después de condenado, Ponzi recibía innumerables adhesiones.

Sin embargo, ese esquema modernizado debido al extraordinario desarrollo de la inteligencia artificial permitió utilizar esquemas similares, que consistían en administrar flujos importantes de dinero de modo milimétrico, es decir sistemas totalmente financieros en la que el patrimonio no estaba conformado por bienes, sino mayoritariamente por deudas íntimamente calzadas con el ingreso de dinero.

Para este modelo matemático financiero no se tuvieron en cuenta las llamadas externalidades, como decía Gillian Tett al periódico Perfil, diría, no se tuvo en cuenta la imprevisibilidad de la realidad de la vida.

Es cierto que varias líneas aéreas quedaron en el camino antes del Covid-19, ya que se llegó al extremo “Ponzi” de vender billetes para volar en un futuro determinado, a precio vil, para poder pagar gastos pasados, es decir para obtener financiamiento. Tengamos en cuenta que la mayoría de las flotas aéreas pertenecen a los “lessor” y que el patrimonio real de las empresas era como decíamos el “flujo”.

Bastaron pocos días de “cuarentenas, cierre de fronteras y suspensión de servicios turísticos” para que en poco menos de dos meses la mayoría de las líneas aéreas mostraron su real e inexistente solvencia. Y ya son niles de millones de dólares, 25.000 los que se destinaron para “ayudas” por parte del gobierno de los EE.UU. Hace unos días la IATA  estimó en 200.000 millones de dólares el dinero necesario para evitar quiebras de aerolíneas en el mundo.

Es obvio que estas “ayudas” salen del dinero de los contribuyentes, aunque se recurra a la emisión por parte de los bancos centrales del mundo. Y la pregunta es ¿por qué en lo que se llama la última instancia, somos los contribuyentes los que debemos pagar los abusos de la administracion financiera?

Otra cosa que deberíamos analizar es cuánto es lo que realmente aportan al PBI mundial y de cada uno de los países, esta forma de hacer transporte aéreo, ya que en inversa proporcionalidad ahora se producen despidos a granel que obviamente restan.

Este cuento de lo que actividades deficitarias aportan a los PBI, es otro tema que debe entrar en profunda revisión.

Por mero sentido común, no me cierra que se puede ganar perdiendo…

No sé si este Covid-19, del mismo modo que denunció la precariedad económica del mundo que nos toca vivir, servirá para que pensemos la economía con sólida base patrimonial, el crédito como medio para facilitar inversiones en bienes y servicios rentables, y sobre todo analizar los diversos proyectos teniendo en cuenta las externalidades o circunstancias de la época o del momento en que tenemos que tomar decisiones.

La economía, nos guste o no, es la ciencia de la escasez y lo que debemos tener en cuenta es que un recurso malgastado o mal usado, significa privación para un segmento importante de gente. Se estima que 1.500/1.700 millones de personas viven sumergidas entre la pobreza y la indigencia.

Esta es la cara de la democracia moderna y del capitalismo como sistema que debe ser modificada, y para ello los estados deben dejar paso a la gobernanza como nuevo sistema de tomar decisiones, mediante la participación de la gente  y la capacidad de mutua persuasión en los diálogos.

No creo en el capitalismo salvaje, en todo caso los salvajes somos nosotros, una parte de nosotros. Tampoco el gremialismo, de trabajadores y de empresarios, son salvajes, algunos de ellos lo son.

No fue salvaje APLA en el comunicado que dice que no admitirá en esta circunstancia rebaja salarial o despidos, en todo caso es salvaje quien pensó y suscribió ese mensaje.

Del mismo modo que criticamos a la dirección de la empresa al disponer una rebaja de modo unilateral.

Claudio Zuchovicki terminaba una de sus notas en el diario La Nación con una cita de Benjamin Franklin que me parece apropiada: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

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