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Y los jamones volvieron a la DGAC por Navidad

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En el momento en que AENA ordenó el cierre patronal del espacio aéreo español, como enésimo puñetazo en la mesa contra el colectivo de los controladores, los pedidos de jamones y otros manjares, con origen en los beneficiarios de la corrupción aeronáutica pública española y destino en los despachos de sus gestores, se amontonaban en alguna empresa de regalos navideños.

Mientras miles de trabajadores del ente gestor de los aeropuertos españoles y la navegación aérea, la todavía pública AENA, tragan las hieles del anuncio de su futura privatización, en los despachos de su presidente, directores y adjuntos se apila la materialización navideña de sus aerocorruptelas.

Mientras la CIAIAC (Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil) demora la publicación del prometido informe definitivo sobre el accidente del vuelo JK5022 con destino a Gran Canaria, en sus despachos se afanaban en afilar los cuchillos jamoneros con los que repartir el botín de la indecencia.

Mientras al final de la pista 36L del Aeropuerto de Madrid-Barajas el arroyo de la Vega cede su caudal al río Jarama por su cauce salvaje y el barranco todavía allí presente despide cada vuelo que despega, el Director del Aeropuerto de Madrid-Barajas brinda con champán y otras viandas celebrando su no-imputación por su no-gestión y su no-previsión en el accidente del vuelo JK5022.

Mientras 154 familias rotas lloraban la ausencia de sus seres queridos fallecidos el día 20 de agosto de 2008, a las que nunca olvidaremos, la caterva criminal de AENA, la AESA y la Dirección General de Aviación Civil maquinaba cómo llevarse a sus casas los regalos que las empresas-chupa-presupuestos-públicos del sector aéreo español les enviaban por el trato recibido.

Mientras uno de los héroes de la aviación civil española, Javier "Eliot Ness" Aguado, pasó las fiestas navideñas encarando la injusta sanción de 3 meses de empleo y sueldo impuesta por la casi-segura destinataria de los jamones e imputada, y esperamos condenada, por prevaricación y atentado contra los derechos de los trabajadores, directora de la AESA, Isabel Maestre, su secuaz Pablo "El Jamones" Hernández-Coronado disfrutaba del sabor de su tal para cual bellotero ibérico. Un recuerdo también para otro héroe de la profesión aeronáutica, Michel Gordillo, cuyos exjefes de Iberia fueron casi seguro origen de los pedidos navideños por el trato recibido.

Como cada año (para escarnio público recordamos la noticia del año pasado y la denuncia que un ciudadano presentó al fiscal anticorrupción y que éste rechazó alegando usos y costumbres) los jamones y demás regalos navideños volvieron en Navidad por la AESA, AENA y la DGAC.

Éstas son las fotos tomadas el día 17 de diciembre de 2010 en las oficinas de la Dirección General de Aviación Civil, y con destino a los despachos de esa misma dirección general o la AESA. ¿Cómo se puede caer tan bajo? Si esto es lo que se ve ¿cómo será lo que no se ve?

Desde Las mentiras de Barajas pedimos al Ministro José Blanco que acabe con este comportamiento indecente e impropio de unos empleados públicos, o que, en caso contrario, publique origen y destino. Si el fiscal anticorrupción no lo considera un delito, que al menos todos sepamos de quiénes y a quiénes.

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