Aviación Digital, Sp.- La industria aeronáutica española se enfrenta a una doble transición hacia la sostenibilidad ambiental y la digitalización intensiva, pero surge una problemática clave: la brecha entre las competencias de los jóvenes y las demandas reales de un sector estratégico que contribuye significativamente al PIB nacional. ¿Cómo preparar a la próxima generación para liderar innovaciones como la fabricación aditiva o la inteligencia artificial aplicada, en un ecosistema que debe reducir emisiones y mantener competitividad global?
La mesa redonda “Talento VS Necesidades del sector aeronáutico, aeroespacial y defensa”, celebrada el pasado 15 de diciembre en el Colegio Salesianos Zaragoza, representa un esfuerzo concreto por cerrar esa brecha. Organizada por el Clúster Aeroespacial de Aragón (AERA) en el marco del proyecto ECO-AERO, la jornada atrajo a más de 100 estudiantes de 4º ESO, Bachillerato y Formación Profesional, integrándose en la VII Jornada del Talento y Futuro Profesional de Salesianos Zaragoza.
El proyecto ECO-AERO: un ecosistema nacional de innovación
ECO-AERO, liderado por el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC) y financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Innovación (CDTI) con más de 1,1 millones de euros, es el primer ecosistema de innovación aeroespacial en España. Integrado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y el PERTE Aeroespacial, reúne a entidades como Airbus, los clústeres Andalucía Aerospace, HEGAN y ASIME, FIDAMC, TEKNIKER y TEDAE. Su enfoque prioritario radica en tecnologías Cervera: fabricación aditiva, inteligencia artificial aplicada, robótica inteligente y materiales avanzados, todas orientadas a una aviación más eficiente y con menor huella de carbono.
Esta iniciativa no solo promueve la transferencia tecnológica, sino que enfatiza la formación de talento como pilar para sostener la cadena de suministro nacional, evitando la dependencia externa en componentes críticos.
Perfiles demandados y competencias clave
Los ponentes —Andrés Catalán (secretario general de la Plataforma Aeroespacial Española, con trayectoria en Airbus), Adrián Lafuente (director de Talento en Fersa), Raúl Millán (Grupo San Valero) y el moderador Alejandro Ibrahim (presidente de AERA y director del Aeropuerto de Teruel)— coincidieron en que el sector requiere ingenieros con dominio en digitalización (simulación, big data, IA) y sostenibilidad (materiales reciclables, propulsión alternativa).
Más allá de los conocimientos técnicos, destacaron las soft skills: adaptabilidad, trabajo en equipo multidisciplinar y visión internacional. Estas competencias son esenciales porque la industria opera en cadenas globales, donde España destaca en estructuras y materiales compuestos, pero debe escalar en autonomía tecnológica para captar programas europeos futuros.
La interacción directa permitió a los estudiantes comprender itinerarios formativos: ciclos de FP en mantenimiento aeronáutico, grados en ingeniería aeroespacial o másteres especializados, con oportunidades regionales (Aragón, Andalucía, País Vasco) y nacionales.
Los cuatro pilares de impacto estratégico
La jornada estructuró su valor en cuatro ejes:
- Impulso al talento joven → Exposición temprana a demandas reales fomenta vocaciones STEM en un sector con alto empleo cualificado.
- Conexión educación-industria → Alianzas como las de Salesianos Zaragoza con empresas adaptan currículos, reduciendo el mismatch formativo que afecta a la competitividad.
- Visión sostenible e innovadora → En línea con objetivos europeos de cero emisiones netas en 2050, se enfatizaron retos como SAF, hidrógeno y economía circular.
- Orientación profesional concreta → Combinación de hard y soft skills abre puertas a empleos estables y bien remunerados, con proyección internacional.
Estos pilares reflejan una estrategia proactiva: invertir en capital humano para que España mantenga su posición como quinta potencia aeronáutica europea.
En conclusión, iniciativas como esta de AERA y ECO-AERO no solo acercan la realidad empresarial a las aulas, sino que construyen los cimientos de un sector resiliente. En un futuro donde la aviación deberá equilibrar crecimiento económico con neutralidad climática, ¿será suficiente la colaboración actual entre clústeres, centros tecnológicos y educación para generar el talento necesario y posicionar a España como líder en tecnologías disruptivas? La respuesta dependerá de la continuidad y escalabilidad de estos ecosistemas colaborativos.






