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febrero, miércoles 1, 2023

Cuatro Vientos acoge el evento solidario de Las Sillas Voladoras: «aún quedan barreras que romper»

La celebración de la jornada ha estado presidida por la presidenta de la Asociación “Las Sillas Voladoras”, Elisabeth Heilmeyer, un representante de PREDIF, la Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad Física de la Fundación StepbyStep, además del editor de Aviación Digital, Eduardo Gavilán.

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Aviación Digital, Sp.- El 4 de diciembre ha sido un día muy especial, en el que la asociación Las Sillas Voladoras, ha querido dar a conocer una iniciativa cuyo objetivo principal es poder facilitar a las personas con discapacidad que puedan acceder al título de piloto de vuelo sin motor, para sentir y comprobar que, en el cielo, no hay barreras.

Enmarcado en la celebración del día de la discapacidad, el 3 de diciembre, la asociación sin ánimo de lucro Las Sillas Voladoras ha realizado una acto conmemorativo en el que se ha contado con la colaboración de distintas entidades como Air Nostrum, Enaire, ALA, Grupo Cobendai, y medios especializados como Aerovía, Flynews, Hispaviación o AvionRevue, que junto a la Fundación Infante de Orleans y el Real Aero Club de España (RACE), que ha contribuido cediendo las instalaciones para la realización de este encuentro, han puesto de relieve el logro que supone para todos los integrantes de la asociación, el poder conseguir una licencia para que personas con discapacidad puedan volar en un avión adaptado.

Las Sillas Voladoras, Premio Promoción de la Cultura Aeronáutica

Además, cabe recordar que Las Sillas Voladoras ha sido recientemente galardonada en los XLIII Premios Ejército del Aire y del Espacio, en la categoría Promoción de la Cultura Aeronáutica.

Elisabeth Heilmeyer, presidenta de Las Sillas Voladoras, ha agradecido el poder contar con un apoyo sin el que hubiera sido muy difícil llegar hasta donde la asociación ha llegado, pues todo esto se consigue “gracias a la voluntad de mucha gente”.

La presidenta ha resaltado el arduo camino plagado de trabas y la lucha que ha supuesto poder obtener una licencia que permita a las personas con discapacidad, poder cumplir su sueño de volar, y que se remonta al año 2000, cuando se suscribió un convenio entre la Dirección General de Aviación Civil, SENASA (la Sociedad Estatal para las Enseñanzas Aeronáuticas), PREDIF y la Fundación VODAFONE. No obstante, no sería hasta 2008 cuando por fin se hizo realidad la orden ministerial que permitía, a las personas con discapacidad motora, sacarse la licencia de piloto de planeador.

Elisabeth Heilmeyer

Ahora, tal y como ha manifestado Heilmeyer, “el principal objetivo, es dar a conocer y promulgar en todos los aspectos, que todas las personas vean cumplido su sueño”.

Por su parte, el vicepresidente de Las Sillas Voladoras, Carlos de Albert hizo un recorrido desde el origen de la escuela como una “escuela específica para personas con discapacidad” y de cómo ha de ser una formación, que ha supuesto que muchos aspectos de la misma se hayan ido normalizando hasta conseguir adaptarlos a cada una de las personas.

Tras vernos en la necesidad de constituir nuestra propio centro de formación, nace la peculiar escuela en binomio con otras entidades, ya que tenemos la necesidad de que nos remolquen, y hemos llegado a acuerdos con otras entidades que han propiciado que tengamos una escuela itinerante, y que da la oportunidad a los alumnos de formarse en distintos aeródromos y ambientes distintos” ha manifestado De Albert, que confirmó que la escuela cuenta con dos aviones adaptados, a los que pronto se sumará uno más.

Carlos Albert

Actualmente, la escuela de Ocaña cuenta con 7 alumnos cuya formación se saca adelante con “mucho esfuerzo y gracias al apoyo de mucha gente”, pero según se ha matizado desde la dirección, “se echa mucho de menos el apoyo de entidades como Aesa y del personal médico, que no son muy empáticos con nosotros”.

Además, desde Las Sillas Voladoras se están ampliando las miras hacia otras asociaciones, “ya contamos con 3 veleros adaptados, y gracias al apoyo de distintas empresas se está consiguiendo que nuestra iniciativa siga adelante”.

Otro logro atribuible a la asociación ha sido el relacionado con la habilitación para ser piloto comercial “Hemos logrado que dos personas con discapacidad tengan el clase 1 para llegar a ser piloto comercial. Muchos años de lucha infructuosos y que gracias a Las Sillas Voladoras se ha conseguido”.

Jose Domingo, Dares Aviation

Por otro lado, José Domingo, responsable de la escuela de aviación general Dares Aviation en Cuatro Vientos, y que cuenta con una avioneta adaptada para personas con movilidad reducida, ha puesto en valor el hecho de que no considera que haya discapacidad, sino que simplemente se ha de conseguir adaptar el avión a las personas, agradeciendo el poder participar en que otros puedan hacer realidad su sueño, y rememorando un encuentro en el que un joven le confesó “Yo no puedo correr, pero contigo puedo volar”

Las Barreras que aún quedan por romper

En este encuentro se ha destacado la necesidad que tiene la asociación por romper algunas de las barreras que aún se interponen en su crecimiento, como los problemas que surgen a raíz de la consecución del certificado médico, un “requisito esencial” para que sus integrantes puedan lograr la licencia que les permita volar. “Tras muchos problemas al final conseguí el título; ha sido una experiencia realmente fantástica, y por fin mi sueño se hizo realidad” ha declarado uno de los miembros de la asociación “Yo me saque el título, y por ello he de agradecer a todas las personas de alrededor, no solo familia, también al personal administrativo y a los instructores que me ayudaron a cumplir su sueño. Nunca pierdo la esperanza de volar, ya que la licencia no se pierde, pero el certificado médico si, y hay que renovarlo, algo que para mí cada vez es más difícil”, ha asegurado.

El testimonio reivindicativo y de sensibilidad hacia la Administración viene por parte de otro de los miembros de Las Sillas Voladoras, que asegura que es la Administración la que realmente les pone barreras. “Mi pasión siempre ha sido volar y descubrí que en Ocaña lo podría conseguir. Yo buscaba volar a motor. Como era mi sueño, me hice un reconocimiento y tras este, Aesa me tenía que conceder el certificado médico oficial para poder matricularme en una escuela de ultraligeros. Me daban largas, y largas hasta que, tras 9 meses de espera, me convocaron en Ocaña a una prueba que al final no fue tal. Todo este tiempo perdido que me podían haber evitado”.

Un piloto con capacidades diferentes que sueña con ir al espacio

Con un único objetivo y de tal importancia como el quitar barreras para que la gente vuele, y siendo una institución referencia para cualquiera que quiera volar, la asociación Las Sillas Voladoras aspira a que las personas alcancen su sueño sin que haya limitaciones de ningún tipo. En esta línea, y en representación de José Luis de Augusto Gil, uno de los supervivientes del trágico accidente del A400M de 2015, el piloto José Antonio Fernández-Coppel, piloto de Iberia, que tiene en Sigüenza un centro de formación de vuelo, ha destacado el esfuerzo realizado por su compañero, que ha superado las pruebas exigidas por la administración para surcar los aires como piloto, convirtiéndose en un referente en cuanto a capacidad de superación y ejemplo de vida, y marcando el camino para otras personas.

José Antonio Fernández-Coppel

«contar con dos personas con discapacidad motora en un programa para ir al espacio, es un gran hito para todos nosotros”

José Antonio Fernández-Coppel

Además, ha reiterado que el hecho de que tengamos “a dos personas en un programa para ir al espacio, es un gran hito para todos nosotros”, refiriéndose al viaje de José Luis de Augusto ha realizado a Houston donde continua con programa de adaptación para vuelos que puede que le conviertan en el primer astronauta con capacidades diferentes en el espacio.

Expansión internacional de Las Sillas Voladoras

La Sillas Voladoras no solo se ha dado a conocer a nivel nacional, sino también internacionalmente, ya que en Alemania, Francia e Italia ya existen asociaciones similares y con las que se trabaja conjuntamente, además de todo tipo de entidades a nivel mundial, que contactan con la asociación, para poder llevar a cabo iniciativas comunes y desarrollar proyectos como es el caso de Sudamérica, donde aún no se cuenta con ningún avión adaptado.

Como punto final, la presidenta de la Asociación Elisabeth Heilmeyer,  ha querido agradecer a los asistentes que se han desplazado al aeródromo de Cuatro Vientos, así como al apoyo de las distintas entidades colaboradoras, entre los que se ha facilitado un avión adaptado que ha sido expuesto, y a la exhibición de los dos automóviles eléctricos del Grupo Cobendai, que pueden ser adaptados a personas con movilidad reducida, poniendo punto final al evento con una frase de Frida Kalho “pies para que os quiero, si tengo alas para volar”.

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