
Hoy la falta de controladores es patente y se nota en los retrasos que hay: slots para despegar y esperas para aterrizar están a la orden del día. Pero a ver quien es el guapo que pide ahora a un colectivo al que se ha pisoteado y despellejado a conciencia que apechuguen más allá del estricto cumplimiento de su trabajo, que tiren del carro y que le saquen las castañas del fuego.

Y, ¿cómo consigiueron la proeza? Pues en vez de sentarse y negociar con ellos un apretón gradual del cinturón acorde con los tiempos, cosa que no dudo que además de razonable era perfectamente factible, se usó el método Corleone, que ya he expuesto en la anterior entrada de este blog. Para ello se procedió -¿de qué me suena esto?- a un ablandamiento preliminar con una descarada campaña de prensa en plan gota malaya: que si ganan mucho, que si trabajan poco, que si son unos privilegiados… Nada nuevo. Al mismo tiempo que se les ponía a parir se les sometió a un acoso laboral constante hasta tenerles lo suficientemente cabreados como para que entraran al capote con el último apretón de tuercas que llegó, qué casualidad, justo antes del puente más largo del año. Y los controladores explotaron y, a mi juicio, cometieron un gran error: entraron a ese capote que les habían tendido. Y les crucificaron.

Millones de españoles se quedaron sin vacaciones, Pepiño se puso la medalla que buscaba con ahínco (se habló incluso de que podía suceder a Rodríguez) y los tres tenores sacaron pecho y nos contaron lo bien que habían solucionado la papeleta declarando el estado de alarma, hecho insólito en democracia, y mandando a las torres y centros de control con mucha parafernalia y publicidad a unos pocos controladores militares, que claramente no estaban preparados para la tarea, y a unos militares que vigilaban con gesto serio al controlador sentado ante su pantalla de radar sin tener muy claro si lo que veían en ella era un juego de marcianitos o aviones con mucha gente dentro.

No hace falta decir que los españoles, entusiasmados, aplaudieron a rabiar. Se habían quedado sin vacaciones -como le pasó a mi hermano y a su familia que estuvieron cuatro horas dentro de un avión y en vez de a Londres se fueron de vuelta a casa- pero estaban encantados porque el Gobierno "se había cepillado a los controladores". Sarna con gusto no pica.
Así las cosas, espero que aunque sea lo que les pide el cuerpo los pilotos no entren al trapo que les están tendiendo. Pero mucho me temo que el guión es idéntico y que unos artistas de la ingeniería financiera que nada más llegar se subieron el sueldo el 56% http://tinyurl.com/3e9246d y que ganan una pasta, están buscando repetirlo con ellos con la excusa de que salen muy caros.
Y si se tercia otros harán lo mismo con los pilotos de Air Europa y Air Nostrum si se ponen farrucos. De hecho ya lo están haciendo: en Air Europa tras 35 jornadas de huelga -convocada, igual que en Iberia, por la externalización de sus vuelos- han despedido a 260 trabajadores, entre ellos 45 pilotos.

En fin, que sería la misma jugada: a base de putearles conseguimos que los pilotos exploten, se van todos a su casa y -como temían tanto Astérix y Obélix– el cielo cae literalmente sobre sus cabezas. Muerto el perro, se acabó la rabia. Y aunque nuestra aviación comercial quedaría relegada al nivel del Aeroclub de Burgos, los pilotos tendrían su merecido y la gente estaría encantada. Al menos hasta que se dieran cuenta de cuando, con quien, en qué condiciones y a qué precio iban a volar otra vez.
Sin embargo, el gozo en un pozo, siento decirles a los más entusiastas que no tardarían en ver a los odiados pilotos volando en Vietnam, China, Sudamérica o en el Golfo Pérsico, donde se rifan a profesionales de alta experiencia y listos para volar, como lo prueba el hecho de que cada semana sus compañías vienen a pescar pilotos en este magnífico caladero que han descubierto, caladero que promete ser aún más rico.
Sí, ya se que aunque te paguen el doble es muy duro tener que emigrar, pero si en tu compañía y en tu país no te queren no queda más remedio que hacer la maleta.

Sin embargo hay quien sí que lo ve venir, como estos de CNT y CTA que ven muy claro que el lobo viene de verdad: http://iberia.cnt.es/13-laboral/56#.T48NW8AgDaM.twitter
Del pastón en impuestos y cotizaciones a la SS que los pilotos dejarían de pagar en España parece que nadie se acuerda, pero ya hay mil pilotos españoles trabajando en otros países y si se van dos mil más algo se notará en la hucha común, que no está para muchas alegrías, digo yo.
En fin que no les aburro más y les dejo con este magnífico artículo de Oscar Molina http://elextrados.blogspot.com.es/2011/02/trabajadores-privilegiados.html en el que explica magistralmente el problema que este país tiene con los privilegiados. Es un problema que a mi juicio requiere atención psiquiátrica masiva y urgente. No se lo pierdan.






