AESA cambia la política de supervisión y seguimiento por la de la sanción

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Madrid, SP.- La anti cultura de la seguridad aérea, todo lo opuesto a la “Just Culture”, tan cacareada con poco convencimiento parece ser va a ser la nueva política de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) de España. En TTAA la situación está hoy al límite. La plantilla de personal Experto para la Supervisión de Operaciones Aéreas con Helicóptero de Senasa, ha disminuido drásticamente justo cuando ya está lanzada la Campaña 2017 de Extinción de Incendios, en la mayoría de la superficie de la piel de toro. El próximo 15 de junio la totalidad de la flota deberá estar operativa en todas las bases. El Departamento de Operaciones con Helicóptero de AESA, ha desaparecido de su organigrama, y donde antes teníamos al menos 6 personas que se ocupaban como Expertos de Senasa, apenas llegan hoy a 2.

Con este panorama, y ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de las operaciones de vuelo en el terreno, no documentalmente, sino en el terreno que es donde se juega la partida de verdad de la seguridad, mediante la inspección en base de las operaciones, los aerotecnócratas de AESA han vislumbrado, según fuentes propias de AD una genial idea como es la de la sistemática de la sanción a los operadores, ante la citada incapacidad inspectora. La falta de recursos humanos, que no han sido capaces de parar los responsables de AESA, la diáspora de sus poco valorados y cuestionados técnicamente profesionales que se encargaban de las “tareas propias de la inspección”, han puesto en alerta a todo el Sistema en un momento crítico y en el aspecto más crítico para estas aeronaves como es cuando van a comenzar a “darlo todo” desde el aire en la lucha contra el fuego.

AESA evidentemente tiene una coartada como es la de aumentar la inspección documental o de despacho, el número de sanciones, para poder hacer lo que suelen hacer habitualmente como es hablar de “miles de inspecciones”, sin publicar posteriormente las conclusiones, hacerlas llegar a los profesionales implicados, y hacer un exhaustivo seguimiento de las medidas correctoras fruto del analisis de los datos. Pero esa torticera manera de presentar datos ya no “cuela” entre los profesionales, tripulaciones, brigadistas, personal de mantenimiento, e incluso operadores (en este caso sujetos por el retraso en obtención de licencias y otros permisos), y rápidamente se verá reflejada en la curva descendente del número de inspecciones en el terreno, frente a la ascendente curva del número de sanciones y el importe recaudado. Si a esto le añadimos la inestimable ayuda de la Sanción de 280.000€ a Senasa, además las cifras recaudatorias podrían engañarnos pensando en la fortaleza del Sistema de supervisión den España, cuando lo que se ha incrementado es la politica punitiva en lugar de la productividad y reactividad ante las amenazas.

Con el actualmente inexistente casi personal que podría realizar labores propias de la Inspección, háganse con nosotros las siguientes preguntas:

¿Cómo se pueden inspeccionar 127 operadores de Trabajos Aéreos, de los que 23 tienen el COE (Certificado de Operador Especial) un requisito según el RD de Trabajos Aéreos en vigor?

¿Cómo se pueden inspeccionar 180 Bases de Incendios, de las cuales específicamente de helicópteros son 130, lo que supone aproximadamente unas 180 aeronaves, con dos personas, en el mejor de los casos?

 

 

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