Controladores aéreos: “Servir y nunca equivocarse”

"La formación de los seres humanos en la aviación" Por: Psicólogo DAVID BERNAL RODRIGUEZ Controlador tránsito aéreo Aerocivil Colombia CEO Servicios de Aprendizaje Aeronáutico S.A.S. Bogotá-Colombia. Es miembro de la AEPA (Asociación Española de Psicología de la Aviación)

0

Bogotá, COL.- Escuché alguna vez decir, que por las manos de un controlador de tránsito aéreo pasaban más vidas humanas en un día, que por las de un médico en un año.
Qué pretenciosa frase, sin que deje de ser cierta en la cantidad de personas que a diario abordan un avión, en especial en esos aeropuertos internacionales, como el aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta que mueve algo más de 104 millones de personas por año, con tendencia a incrementar, naturalmente.
Servir y nunca equivocarse” es lo que espera la sociedad de estas personas y en lo que trabajan arduamente estos seres humanos.
¿Qué es lo que hace tan especial el trabajo de estas personas que de manera silenciosa velan por la seguridad de millones de pasajeros y tripulaciones de vuelo a diario?
Debo comenzar por decir, que se trata de personas que administran el tiempo y el espacio en procurar mantener ordenados y seguros los aviones que surcan los cielos todos los días de un lado para el otro. La base de su éxito está en sus procesos cognitivos, aquí es cuando se debe hablar de la conducta del controlador aéreo, y esto es algo que hay que estar modificando a diario, a través del aprendizaje.
La estructura cognoscitiva de cada uno es definitivamente individual y única, ya que las experiencias y la forma de interpretarla e interiorizarlas tienen un carácter singular” (Quesada, 2008).
Así es, el aprendizaje se da con los cambios de la conducta y como consecuencia de la experiencia, es la adquisición de nuevos conocimientos que generan nuevas conductas.
Un piloto, un tripulante de cabina de pasajeros, un técnico de línea, un despachador, un oficial de información de vuelo, un controlador de tránsito aéreo etc. son servidores, son personas comunes y corrientes que tomaron la decisión de ofrecer sus capacidades y competencias al servicio de la aviación. Puede sonar sencillo, pero si lo dimensionan es una gran responsabilidad.


Ahora bien, esas competencias, habilidades y destrezas no son más que el producto de una intensa formación que inicia en un centro de instrucción, colegio, centro de formación o educación superior aeronáutica y en el caso de los controladores aéreos continúa en cada torre, oficina de aproximación o centro de control en cada uno de los puestos de trabajo. Podríamos decir que un controlador aéreo nunca para de estudiar y prepararse, todo con el fin de servir a la aviación y aportar a la seguridad operacional.
El comportamiento humano es complejo de definir y como todas las personas el Controlador de tránsito aéreo es vulnerable a su propio criterio, lo cual lo pone en una situación compleja cuando se deben tomar decisiones.
En caso de que usted no esté familiarizado con el tipo de decisiones que toma el controlador aéreo puedo decirle que compromete la vida de muchos seres humanos.
En todo el mundo los controladores aéreos, están en las diferentes etapas de la madurez, debido a su diferencia entre edades sus procesos cognitivos difieren entre sí. Así mismo, el “umbral del riesgo” es diferente para cada uno, muchas cosas son diferentes para un joven controlador aéreo como para un veterano del control. Por esta razón, es que casi todo está documentado en esta profesión, la reglamentación y los protocolos son bastantes y en muchas ocasiones son complejos de comprender, por la naturaleza misma de la aviación.
Andragógicamente hablando, “…la garantía de bienestar y de satisfacción del aprendizaje está dada por la relación de horizontalidad entre participantes” es decir, los participantes deben encontrarse en igualdad de condiciones, esto se refiere básicamente a similitud de madurez, experiencia e intereses de los adultos que hacen parte del proceso educativo, tanto educandos como educador, desde esta premisa y garantizando esta condición, es más factible que la participación sea
efectiva, pues todos los actores tienen un objetivo común. (Torres, M., Fermín, Y., Arroyo, C. y Piñero, M. ,2000).
Notarán que en otros campos ocurre algo similar, cuando se busca la
estandarización cognitiva se encuentra un obstáculo al estar las persona en
diferentes etapas de la madurez y es justamente esta razón la que obliga a los seres humanos, en este caso a los controladores aéreos a buscar alternativas que minimicen estos efectos como la implementación de modelos pedagógicos, técnicas de instrucción e incluso incorporar conceptos nuevos en la educación, como los contemplados en las neurociencias.
No es para menos, los retos que a diario vive un Controlador aéreo y la
responsabilidad que sobre ellos recae cada día de trabajo, es a lo que se refiere aquella pretensiosa frase que al inicio mencioné.


La operación aérea en un aeropuerto internacional que durante un año moviliza millones de pasajeros entre llegadas y salidas, exige para el control aéreo personas completamente lúcidas, conocedoras y con experiencia, es por esta razón que se presta especial atención en los procesos de instrucción, entrenamiento y evaluación en el puesto de trabajo.
La cantidad de conocimientos que debe comprender un controlador aéreo es alta, como lo es su responsabilidad. En la aviación, casi en todas las áreas vemos este grado de complejidad en cada una, las responsabilidades son también muy diferentes en contexto y proporciones.
Por estas razones hay que poner la vista en la manera en que se forman todas las personas que hacen parte de la aviación y cómo es la instrucción en el puesto de trabajo de estos grupos sociales tan diversos.
La andragogía y pedagogía divergen esencialmente en varios sentidos, no sólo en la diferencia cronológica de edades de los participantes, en la primera, el alumno es el principal actor del proceso formativo y no el profesor. En la andragogía, según explica Rodríguez (2003): “la adultez es aceptación de la cultura previa del alumno, de su capacidad de generar sus propias estrategias de aprender y de reconocer sus necesidades y expectativas individuales.”
En todas las áreas de la aviación pasa algo muy particular, si bien es cierto, todo esfuerzo debe apuntar hacia la seguridad operacional no es un secreto que poner la lupa en cada cosa que involucra la aviación resulta muy complejo, pero hay algo aún más complejo en todo esto y es que, absolutamente todo está presente el ser humano. ¿Hay algo más complejo que el comportamiento humano?
Técnicos de línea, Tripulantes de cabina de pasajeros, despachadores,
controladores aéreos, pilotos y todas las personas o grupos que están inmersos en la aviación, deben contemplar que cuando de educación se trata lo primero que hay que conocer es al mismo ser humano, es momento de incorporar nuevos conceptos para fortalecer los lineamientos que nos da la OACI, conceptos de neurociencias con enfoque aeronáutico.

Bibliografía:
Quesada R. (2008) Como planear la enseñanza estratégica. México: Limusa
Rodríguez, P. (2003), La andragogía y el constructivismo en la sociedad del
conocimiento,
Torres, M., Fermin, Y., Arroyo, C. y Piñero, M. ,(2000), La horizontalidad y la
participación en la andragogía, Educere, 4(10), 25-33. Recuperado de:
http://www.redalyc.org/html/356/35641004/


Deja un comentario