Del cielo al mar, el azul se fundió un día de Verano

0

Pedro CastellanoHace unos días, Pedro Castellano, compañero spotter y excelente submarinista, me hizo llegar unas fotos de los restos, sumergidos de un C-47 que reposan al sur de la Bahía de Gando próximos a la playa de El Burrero y a unos treinta metros de profundidad, lo que me trajo a la memoria lo ocurrido aquel 30 de junio de 1971 mientras Paco Santana, Paquito Figueroa y yo, estábamos de servicio en la Torre de Control en una tarde oscura y con fuertes rachas de viento, como es habitual en esa época del año en este aeropuerto.

Sobre las 18 horas inició su carrera de despegue, desde la cabecera 03, el C-47 del Ejército del Aire T.3-47 con indicativo Zorro 33 perteneciente al ya disuelto 461 Escuadrón del Ala mixta 46 y de grato recuerdo por Canarias, con cuatro tripulantes a bordo, tenientes Peláez Fernández y Jiménez González, actuando el primero como comandante de aeronave. El subteniente radio Escobar González y los sargentos primeros mecánicos Sebastián "Chano" Suárez Miranda (hoy también fallecido) y Vargas Aguilar que efectuaba este vuelo de prácticas para soltarse en C-47. Su destino era el aeródromo de El Aaiún y se trataba de un vuelo rutinario de estafeta.

Pedro CastellanoA los pocos segundos del despegue, el piloto, declara emergencia. Desde la torre no se aprecia anomalía. Inicia un ascenso suave con un viraje muy pronunciado sobre su ala derecha ofreciendo una gran parte de su superficie al viento a poca altura y sobre los primeros barracones de la base ganando algo de altura pero que no superaría los 400 pies situándose en una posición de viento en cola derecha a la 03. Es autorizado para que efectúe un tráfico corto y tome tierra en la 03. No hubo más comunicación.

En ese momento nos llama un B707 de Monarch que el control de aproximación había situado en final lo que requirió de nuestra atención. En 121.7 nos llama el señalero que se tenía que hacer cargo del Monarch preguntando si habíamos visto caer al C-47 que había caído al mar ligeramente al sur de la torre en la bahía. !No lo vimos!

Fue algo tan rápido que bastó quitarle la vista de encima al atender al otro para que desapareciese de nuestro campo visual. Debido a la falta de potencia y velocidad el avión giró bruscamente a su izquierda precipitándose al mar hundiéndose a los pocos minutos según la versión de quienes lo vieron caer muy cerca de El Burrero en el municipio de Ingenio.

De inmediato y vía Centro de información de vuelo, por aquel entonces FIC Canarias, se aviso al Centro Coordinador de Salvamento (RCC) El despegue de uno de los helicópteros del SAR (AB-205) fue muy rápido situándose, en pocos minutos, sobre la zona del siniestro.

Juan Cruz Vega y sus hermanos Nicolás y Antonio que se encontraban en la playa de El Burrero reparando sus redes, habiendo observado la caída del aparato, se hicieron a la mar para tratar de auxiliar a los posibles supervivientes. En el agua estaban los sargentos primeros Miranda y Vargas. A instancia de estos iniciaron una búsqueda en los alrededores encontrando al comandante del avión, Teniente Peláez semi sumergido y aun sujeto a su asiento por los cinturones de seguridad y que salió despedido a causa del impacto. Tanto supervivientes como pescadores hicieron señas al helicóptero del SAR indicándoles la zona a rastrear. Con la misma barca utilizada para recoger a la tripulación encontrada se fueron, directamente, a la Base Aérea donde desembarcaron a los supervivientes y el cadáver del piloto, permaneciendo el helicóptero durante varias horas sobre la zona con resultado negativo.

Se incorporaron a la búsqueda el remolcador de la Armada RA-2 y el Tamarán del Puerto de La Luz. El buque correo León y Castillo que iba, al igual que el C-47, rumbo a El Aaiún, desvió su ruta para colaborar en la búsqueda pero con la incorporación de otro remolcador de la Armada se hizo innecesaria, continuando con su travesía. Se agregaron, de nuevo a la búsqueda los dos pescadores anteriormente citados más un tercero, Cristóbal Pérez que indicaron a los buques de la Armada la zona exacta de la caída. Al día siguiente sobre las 17 horas y a algo más de 30 metros de profundidad, el buzo de la Armada, Sargento José Martínez localizó los restos después de realizar varias complicadas inmersiones procediéndose a su balizamiento.

El día 5 de junio sobre el mediodía, los submarinistas de la Armada y tras una serie de intentos malogrados, logran acceder a los restos del T.3 localizando el cadáver de Subteniente radio Pedro Escobar y unas dos horas más tarde el del copiloto, Teniente Jiménez que fueron trasladados a la Base Aérea donde se instaló la Capilla Ardiente. Suárez y Vargas permanecían ingresados en el botiquín de la base.

Algún tiempo después pude hablar con Sebastián Suárez "Chano" (nombre cariñoso con el que se llama a los Sebastián en Canarias), compañero de mi padre, también mecánico en ese escuadrón, anteriormente con los Junkers y posteriormente con los T.12 Aviocar y con el cual compartía aficiones, fue mi profesor de Judo ya que fue uno de los primeros cinturones negros de esta disciplina deportiva en España, de los primeros en alcanzar los mayores grados de la misma, profesor y árbitro olímpico de la especialidad. Hoy fallecido.

Un día y al hilo de la conversación me contó que al precipitarse al mar el avión se hundió sobre su ala izquierda, permaneciendo unos minutos a flote para hundirse definitivamente poco después. Tras los primeros momentos de aturdimiento y desorientación se dio cuenta de que estaba sumergido a bastantes metros de profundidad y que al ver claridad sobre su cabeza se fue hacia ella no sin gran esfuerzo logrando salir a la superficie encontrándose con los restos del avión que aún seguían a flote. Él se mantuvo flotando a pesar de que no llevaba salvavidas.Vargas iba sentado en el asiento posterior detrás de la carga que se diseminó rápidamente. Cuando el avión empezó a hundirse, pudo soltarse los cinturones saliendo de allí entre una maraña de cables, llegar a la superficie e inflar el chaleco. Los dos mecánicos se localizaron y ambos se mantuvieron a flote hasta ser rescatados por los pescadores.

Al ver estas fotos que tan amablemente me mandó Pedro se me vinieron a la memoria los recuerdos de lo ocurrido aquellos dos días y aún hoy se le ponen a uno los pelos de punta al recordar como aquella trágica tarde perdieron la vida tres aviadores profesionales a los que muchos de nosotros conocíamos y con los que en muchas ocasiones yo había volado ya que mi padre al estar destinado en Villa Cisneros me servía de excusa para trasladarme allí con él en cuanto tenia ocasión y en lo primero que fuera para allá bien fueran Pedros, Junkers , Grumman o C-47

Recuerdo tambien con mucho cariño a aquella gente que con su buen hacer parecía que la aviación fuese algo sencillo, bonito y divertido para los pocos medios de que disponían y que eran suplidos con muchísimas ganas, valor y sobre todo amor a lo que estaban haciendo.

Este 461 Escuadrón, "Los Zorros", fue tremendamente popular en las Islas y antiguo Sahara Occidental Español. Hacían de todo, hasta traernos cubos de pescado, que quienes estaban destinados en El Aaiún o Villa Cisneros pescaban por la mañana y lo mandaban a los familiares en las estafetas. !! Casi era un servicio a domicilio!!Me acuerdo de muchos nombres de aquella gente pero no me atrevo a enumerarlos por temor a dejarme alguno fuera y no sería justo. En los cuatro del accidente quiero concentrar todo mi cariño, respeto y admiración por todos ellos.

Fotos: Pedro Castellano
"Galeón aéreo. Azul, azul del cielo y del mar, donde descansan los bravos marineros, marineros del mar o del aire. Gente y memoria pura como el azul que les sigue acompañando en las oscuras noches donde el azul se funde con el negro, y aclara, al alba, al orto, devolviéndonos la esperanza de estar aquí en nuestro azul planeta." ("A los navegantes por la mar o por el aire". Redacción)

Deja un comentario