
Gracias a esas reformas, Navegación Aérea obtuvo beneficios en 2010 por primera vez en su historia y en 2011 España ha dejado de ser el país europeo con las tasas de navegación aérea de ruta más caras.
En el ámbito aeroportuario, las cuentas de AENA registraban pérdidas en 2009 debido a la caída del tráfico aéreo y a las amortizaciones consecuencia del importante esfuerzo inversor llevado a cabo en los últimos años. Esas inversiones explican también la deuda actual de la compañía, que, por cierto, está perfectamente estructurada.
Gracias al plan de ajuste que hemos llevado a cabo, a la reducción de los gastos, a la racionalización de las inversiones y al aumento esperado de los ingresos por la mejora del tráfico aéreo y por la mejora de nuestra política comercial, AENA volverá a tener beneficios el año que viene.
Nuestros aeropuertos figuran hoy entre los mejores de Europa por su seguridad y la calidad del servicio que ofrecen al pasajero y disponen de capacidad suficiente para afrontar la creciente demanda de tráfico aéreo, frente a la situación de saturación que presentan nuestros competidores. Sólo en los cinco primeros meses del año, el tráfico aéreo ha crecido un 8,5 por ciento, con lo que ello supone de impulso para el sector turístico.
Los índices de puntualidad se han recuperado notablemente desde los registrados en 2010, un año atípico ya que estuvo marcado por la conflictividad con los controladores aéreos. Desde julio de 2010 a abril de 2011, la puntualidad ha mejorado en 17 puntos y en lo que llevamos del mes de junio, la puntualidad se ha incrementado 4 puntos respecto al año pasado. Además, vamos a implantar nuevas medidas para mejorar otros 10 puntos adicionales en los meses de verano.
En definitiva, gracias a las reformas estructurales llevadas a cabo por el Ministerio de Fomento, AENA cuenta con unas bases sólidas y no con pies de barro, ya que hemos reforzado sus cimientos para asegurar un futuro de rentabilidad, servicio y calidad.






