Estados Unidos comienza a aplicar en el aeropuerto JFK de Nueva York el programa mejorado de detección de ébola

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Nueva York, USA, 11 de octubre de 2014.- Estados Unidos comienza a aplicar desde este sábado en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York el nuevo programa mejorado de detección de ébola, dentro de lo que el Gobierno de Barack Obama ha presentado como una intensificación de los esfuerzos para detener la propagación del virus.

De esta forma, equipos armados con pistolas térmicas y cuestionarios se centrarán en la recepción de los viajeros de los países de África occidental más afectados por el brote.

El aeropuerto JFK es el primero de los cinco aeropuertos estadounidenses en empezar a aplicar este nuevo programa, por ser el principal punto de entrada de los vuelos que llegan desde Guinea, Liberia y Sierra Leona, países donde se han producido la mayor parte de las más de 4.000 muertes registradas a causa del brote.

A este aeropuerto de Nueva York llegan casi la mitad de los cerca de 150 viajeros que aterrizan todos los días procedentes de estos tres países de África Occidental. En el resto de aeropuertos designados la medida comenzará a aplicarse la próxima semana.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han advertido de que el control de los aeropuertos es sólo un aspecto de una estrategia global para luchar contra la propagación del ébola. "Porque queremos proteger a los ciudadanos estadounidenses, estamos dando un enfoque escalonado" ha señalado su portavoz, Jason McDonald.

La Casa Blanca ya confirmó el pasado miércoles que las nuevas medidas para vigilar a posibles portadores del virus del ébola estarán en vigor en cinco de los principales aeropuertos del país, destino del "94 por ciento" de los pasajeros procedentes de Guinea, Sierra Leona y Liberia.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, informó de que las medidas se aplicarán en los aeropuertos internacionales John F. Kennedy, en Nueva York; Washington Dulles, en la capital; O'Hare, en Chicago; Hartsfield-Jackson, en Atlanta; y Newark Liberty, en Nueva Jersey.

"Es un nivel adicional de vigilancia que irá dirigido a un pequeño porcentaje de la población de tal forma que reforzará la seguridad e impedirá cualquier perjuicio mayor a los viajes", explicó Earnest en rueda de prensa.

El principal objetivo de estos controles es medir la temperatura a los pasajeros procedentes de zonas problemáticas para detectar posibles casos de fiebre, uno de los síntomas del virus.

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