24 C
Madrid
junio, lunes 14, 2021

La conciliación de aeronaves tripuladas y no tripuladas a debate

Prevención, coordinación de recursos e implementación de medios aéreos clave en la campaña de extinción de incendios.

Nuestros monogáficos

- Publicidad -spot_img

Amelia E., Aviaciondigital.- Nos enfrentamos a una nueva campaña de extinción de incendios forestales y el sector requiere de todos los medios, recursos y nuevas tecnologías que se puedan aplicar con el objetivo de reducir los daños devastadores provocados por los grandes incendios y su creciente incidencia en el ecosistema forestal.

Hemos asistido a una charla sobre prevención de incendios e implementación de medios aéreos y nuevas tecnologías para afrontar una actividad que, además de arriesgada requiere de gran especialización y de un alto nivel de exigencia, sobre todo en un año marcado por las vicisitudes, ya que al cambio climático hay que añadirle el paso de Filomena y las dificultades generadas por la pandemia que estamos viviendo.

El inicio de la campaña de extinción de incendios 2021 es un nuevo reto. En la actualidad, se habla de una nueva generación de incendios, los 6.0 y de la necesidad de disponer de novedosos sistemas de detección. Es también un reto para los gobiernos, ya que el humo de un incendio da lugar a creación de un microclima local en la zona donde se origina y que provoca que se generen nuevos incendios. El humo es responsable de los cambios meteorológicos a nivel local y de que se generalicen sus efectos a otros lugares.”Nos espera un futuro más caluroso y más seco marcado por una nueva generación de incendios” indicó Juan José Sola, jefe de la División de Sistemas de Aeronaves no Tripuladas de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea AESA.

Para afrontar esta nueva generación de incendios y otros tipos de emergencias, nace Ataire (antigua AECA cuyo secretario sigue siendo Damaso Castejon), como asociación de empresas de trabajos aéreos esenciales de emergencias de España, con el compromiso de contribuir a la mejora de calidad de vida y del mantenimiento de la sociedad del bienestar, así como de las condiciones de las actividades llevadas a cabo en helicóptero en nuestro país, siendo punto de referencia sobre el mundo del helicóptero y los trabajos aéreos. “Hemos tratado de dar visibilidad a esta asociación por su gran relevancia en la lucha contra los incendios forestales” señala Dámaso Castejón, secretario general de Ataire.

Asimismo, Singular Aircraft, fundada por Luis Carrillo con el objetivo de aportar una solución a los pilotos que ponen en riesgo su vida en operaciones aéreas, presenta una aeronave no tripulada, la Flyox I, cuyo ex piloto del 43 Grupo y asesor de la compañía, Fernando Grueso, ha destacado las grandes posibilidades de este nuevo concepto de hidroavión pilotado a distancia.

Flyox I

Actualmente el Flyox I es el drone civil más grande, versátil y económico del mercado. “Haciendo una reflexión en relación a las vidas perdidas, sería de gran importancia poder contar con este tipo de aeronaves con funcionamiento de día y noche, para afrontar las labores de extinción de incendios forestales evitando en gran medida los riesgos personales” afirma Fernando Grueso.

Esta aeronave no tripulada, cuenta con algunas características principales que le dan cierta ventaja en las tareas de extinción. “Además de su eficiencia demostrada, el piloto no se encuentra dentro de la aeronave y cuenta con un sistema operativo y asesoramiento en tiempo real” indica Fernando, resaltando además su autonomía de 27 horas en vuelo, el modo de vuelo automático y autónomo, su ensamblaje en 4 horas, la posibilidad de operar tanto de día como de noche y la capacidad de aterrizar y despegar no solo en pistas de corto recorrido sino también en cualquier tipo de superficie. El pilotaje se realiza desde una Ground Station en remoto.  Además, no solo se usa en tareas de extinción de incendios sino en otros campos de la aviación tradicional, como el transporte de mercancías sólidas o líquidas, o la vigilancia o labores agrícolas.

¿Cómo se puede hacer frente a los incendios?

Para afrontar este reto, hay que hacer uso de las nuevas tecnologías, sobre todo el uso de drones. Los drones conectan lo virtual y lo real de manera sencilla y generan mucha información in situ y datos meteorológicos” reitera Fernando, además de incidir en que los avances tecnológicos hoy en día permiten generar incendios que se producen y apagan virtualmente, para obtener datos e información y poder estudiar el nivel de peligrosidad. 

Los drones encajan en el tema de prevención como tele detectores y en concreto el Flyox I es capaz de calcular la temperatura del aire en cualquier momento. “Es una herramienta para el estudio en el campo científico muy importante y los datos se recogen de manera virtual “.

Además, el costo de participación en algunos de estos estudios es relativamente bajo para la comunidad científica. Se puede dar uso para realizar una monitorización continua y como herramienta en la prevención de incendios. En este caso, la prevención es un punto vital para la precampaña contra incendios y sobre todo la prevención llevada a cabo meses antes con ayuda de las brigadas terrestres que realizan las tareas de limpieza y preparación de los terrenos.

¿Es compatible la actividad conjunta de medios aéreos tripulados y no tripulados?

El uso de todas las herramientas, recursos y tecnologías disponibles en la extinción de incendios es un pilar fundamental y ha de encajar de manera conjunta. La normativa al respecto es escasa y de momento se encuentra en un estado de acomodación, ya que los medios aéreos tripulados se mueven en un espacio aéreo no controlado y en visual, y en los no tripulados el piloto esta en remoto.  

Juan José Sola destaca que en las tareas de extinción de incendios no es tan fácil esa adecuación ya que los drones actúan cuando no están las naves tripuladas y el dron inspecciona y vuela de noche, por lo que sería importante conseguir una integración de ambos recursos. Habría dos tipos de convivencia, aeronaves tripuladas y no tripuladas que reflejaría ciertas carencias. Es por ello, el ideal sería el denominado enjambre, que consistiría en un conjunto de drones que vuelan de manera sincronizada con un único piloto en remoto, que sustituya la presencia del piloto en el escenario de la emergencia, y disminuye así los riesgos personales.

Parece que no han gustado mucho a los Pilotos de Trabajos Aéreos la “visión futurista” del representante de AESA

Sobre la dificultad de coordinar aeronaves en los incendios, Fernando insiste en que las operaciones se llevan a cabo en visual a pesar de que se han ido mejorando con una serie de procedimientos, si hablamos de minimizar riesgos personales es más seguro tener un drone que un ser humano, incluso el piloto va a disponer de visibilidad con cámaras de alta resolución, sensores y herramientas que nunca podrá tener un piloto de una aeronave tripulada. “El avance de la tecnología es imparable y a la par la legislación, pero siempre más por detrás” detalla.

 La legislación del dron va más lenta y es que la normativa siempre va por detrás del desarrollo tecnológico” coincide Dámaso CastejónHelicópteros y drones hoy por hoy no pueden convivir, pero poco a poco esta situación ira evolucionando”. Ambos intervinientes coinciden en que llegará  un momento en que se mejore la coordinación de los medios aéreos tripulados y no tripulados , a pesar de que los pilotos de helicópteros en la actualidad tienen cierta actitud reacia a convivir con drones en el mismo espacio aéreo y consideran que cada medio aéreo tiene o esta destinado a realizar distintas actividades, ya que los drones son más útiles a la hora de llevar a cabo tareas de monitorización y aportar información sobre la evolución de los incendios. “Lejos queda el quitar a los pilotos de los medios aéreos.  Es algo que aún está por llegar, pero es cuestión de tiempo su integración” asegura Dámaso Castejon.

¿Qué papel juega la figura del piloto en los escenarios de extinción de incendios?

En este escenario la figura del piloto es una de las más relevantes. “Este tipo de trabajo requiere de disponer de un alto nivel de conocimiento y sobre todo de experiencia. De aquí a un futuro no lejano se tendrá la posibilidad de uso de pilotos o no y será el enjambre el último objetivo a conseguir, a pesar de que pueda resultar una visión muy futurista. La normativa permite la convivencia de drones y aviones, y aunque la normativa vaya siempre por detrás, está concentrada en el riesgo de la operación” explica Juan José Sola.

Según Dámaso Castejón, habría que analizar como se desarrolla la operativa en el incendio y el grado de dificultad que se dé cuando coexistan distintas fuerzas aéreas en el mismo escenario para que no resulte un peligro para los pilotos, aunque destaca también la existencia de otros efectivos de rescate que no operan directamente en el aire “ Quizás a largo plazo es mejor que dejen de operar medios aéreos tripulados, pero esto no exime que se haga de manera coordinada con todo el operativo de extinción de incendios ya que hay muchas brigadas terrestres que trabajan a pie de campo”. En conclusión, “A día de hoy aún existe alta complejidad a la hora de coordinar la actividad de tirar agua entre drones y helicópteros y brigadas terrestres. “concluye Dámaso Castejón.

¿Qué normativa existe en relación a los drones respecto del Espacio aéreo?

La clave está en la evaluación del riesgo” indica Juan José Sola, “La normativa no regula la actividad en concreto sino el nivel de riesgo de dicha actividad” ha indicado.  La Unión Europea dicta que si el riesgo es mitigable, se puede volar con drones y de hecho actualmente se realizan muchos trabajos tales como la inspección de fábricas, el esparcimiento de agentes químicos y esto hace con alto grado de precisión e incluso trabajos audiovisuales llevados a cabo sobre las ciudades.

“Ciertamente hay que estudiar la complejidad de encajarlo en las actividades de extinción de incendios para que sea una herramienta más y ver en qué medida se pueda utilizar” indica.  En el caso de otros sectores, si se da una convivencia más fácil que en el ecosistema de extinción de incendios, que es la actividad más compleja. “El rescate de un herido con las coordenadas suministradas por un dron y helicóptero en conjunto conlleva menor complejidad, así como la vigilancia de redes eléctricas, la realización de búsquedas, transporte de carga etc. La tecnología se tendrá que adaptar a lo que la sociedad demande” afirma Juan José Sola.

Al día de hoy se realizan cientos de operaciones registradas en espacio aéreo y ha aumentado la demanda de formación de pilotos, y aunque queda mucho por hacer, la normativa actual está permitiendo un escenario de seguridad más flexible. “Es el futuro y aunque aún falte tiempo, el hecho es que el piloto va a ir bajándose al sistema no tripulado consiguiendo además una reducción de costes” señala Juan José Sola.

¿Cómo es la Formación de un piloto de dron en relación a la de un piloto de una aeronave tripulada?

En cuanto a la formación de los pilotos de aeronaves no tripuladas la clave está en la proporcionalidad, es decir, en función del riesgo que conlleve la actividad, se aumentan los requisitos exigidos.

Según la norma hay tres categorías, que irían de una de menor riesgo o abierta cuyos requisitos son menores al ser una categoría de un riesgo bajo y que se completa con una formación online gratuita que no requiere pasar por la autoridad, pasando por una categoría intermedia especifica en una escuela de drones con formación práctica, a la más restrictiva que ya requiere una formación similar a la de un piloto y que conlleva la consecución de una licencia, una formación teórica y una habilitación.

Costes operativos en aeronaves tripuladas y no tripuladas

Los participantes coinciden en afirmar en que las aeronaves no tripuladas los costes son inferiores, ya que los seguros son más baratos, el piloto no tiene que volver al punto base para cambiar y además no se necesita contar con los requisitos psicofísicos de un piloto de una aeronave tripulada. Asimismo, el nivel de exigencia en relación a las licencias es inferior. En una aeronave tripulada hay mayor estructura, se cuenta con más personal, ya sea un piloto o un técnico, y hay que contar con el mantenimiento de la aeronave y los seguros inherentes. 

¿Cómo se computa el riesgo negativo en la utilización de medios no tripulados?

Anteriormente se ha explicado que la normativa en relación al uso de aeronaves no tripuladas en tareas de extinción de incendios está basada en el análisis del riesgo que conlleva, por lo tanto ¿cómo se computa el riesgo negativo de personas no fallecidas, hectáreas de terreno salvadas y efectivos no perdidos en un incendio? ¿cómo se ha de valorar el hecho de que una aeronave no tripulada pueda realizar estas tareas en vuelo nocturno no siendo posible a una nave tripulada al ser su vuelo en visual?  La pregunta realizada por Luis carrillo propietario de Singular Aircraft,  pone de relieve la importancia de tener en cuenta las ventajas que ofrece el uso de este tipo de medios aéreos en las tareas de extinción,  no sólo durante la campaña, sino también en el resto de meses del año, ya que ha quedado demostrada su eficacia.

Según Dámaso Castejon la actividad de extinción de incendios conlleva un riesgo asociado, y aunque no hayan sido muchos los fallecimientos de efectivos en los últimos años, hay que tener en cuenta la presencia de las brigadas terrestres, equipos que hoy en día no son prescindibles y que trabajan también de noche.

En la actividad nocturna, mientras estos trabajos no lo puedan hacer las aeronaves tripuladas lo tendrán que hacer los drones. Ciertamente los drones están aquí y cada vez tendrán un papel más relevante. Han llegado para quedarse.” Asegura.

Antes de concluir la charla, Fernando Grueso puntualiza en relación con la aeronave no tripulada la posibilidad de un problema de léxico “Esta aeronave no tripulada no es un dron como tal, es algo mucho más complejo que incluso porta un transpondedor y por ello hay que delimitar y separar el tema de una aeronave de esta envergadura, con el dron con cámara que pueda tener un aficionado.”

Hoy en día la presencia de aeronaves no tripuladas tiene un papel cada vez más relevante en distintas actividades y sobre todo en la de extinción de incendios evitando riesgos personales, con funcionamiento de día y noche. Los llamados drones han llegado para quedarse.  Aeronaves tripuladas y no tripuladas podrán convivir en nuestros cielos para realizar tareas de prevención, estarán perfectamente coordinadas y serán esencialmente la fuerza que haga frente al principal enemigo de nuestros espacios verdes. Si conseguimos esta implementación podremos estar preparados ante un verano que se prevé de extremo riesgo de incendio.

- Publicidad -spot_img

Más artículos

4 COMENTARIOS

  1. Alguno de lo que a esto nos dedicamos vemos con escepticismo estas innovaciones que se pretenden como posibles y si no inmediatas sí próximas y probables.

    Imaginar el futuro es siempre aventurado por más que la técnica “avance una barbaridad”.

    Puestos a elucubrar y dado que la técnica pronto lo permitirá yo ya imagino un sistema de vigilancia contra incendios de carácter global basado en satélites situados a 20.000 kms de altura y que darían aviso inmediato a una central de incendios, única, situada en un punto equidistante de California, Australia y el Mediterráneo desde la que despegarían naves supersónicas, movidas con energía solar, que transportarían bomberos robot ignífugos los cuales autopropulsados se lanzarían sobre el incipiente incendio y en cuestión de minutos dejarían en conato de incendio cualquier ignición, por más que en ese cuarto de hora se cumpliesen la regla de los treintas. Además antes de retirarse limpiarían el lugar y lo repoblarían con plantones clonados autóctonos que llegarían en una segunda oleada diez minutos más tarde.

    Esto está a la vuelta de artículo en cuanto algún otro ingeniero necesite buscar una salida para cuando finalice sus estudios o un empresario necesite un nicho de negocio inexplorado para cuadrar su cuenta de resultados.

    Boutades aparte, unas y otras, bien harían los técnicos de AESA además de regular estas futuras actividades en dar seguridad a las operaciones actuales.

    Hablar de coordinar aeronaves tripuladas y no tripuladas en un incendio cuando a día de hoy y desde hace años son manifiestamente incapaces de dotarnos de un sistema de coordinación de aeronaves tripuladas que además de ser legal sea eficaz es una burla a los que en esto trabajamos y nos arriesgamos.

    De sobra es sabido que el sistema actual es además de ilegal, ineficaz y corresponsable de accidentes fatales. Consentirlo y mantenerlo es delictivo, presuntamente, y negligente.
    El que ahora AESA pretenda regular esta actividad modificando el RD 750/2014 , como parece se está haciendo y redactarlo además sin tener en cuenta el criterio de los que a esto nos dedicamos, dejando al margen a nuestros representantes y haciéndolo solo con la colaboración de técnicos de la administración y de las empresas es repetir lo ya hecho en 2014 para la elaboración del RD que ahora se pretende modificar. La exclusión de los profesionales nos hace dudar de la intencionalidad final de dicha modificación legal.

    Alguna consideración sobre parte de lo dicho en el artículo.

    – Se dice que los pilotos somos reacios a convivir en el mismo espacio aéreo con aeronaves no tripuladas. No puedo hablar por todos, pero yo diría que no solo somos reacios, somos contrarios. Nos oponemos, salvo que la ocupación del espacio aéreo por los no tripulados sea a distinto nivel o no simultánea. Si ya el sistema de coordinación actual es incapaz de garantizar la separación entre nuestras aeronaves tripuladas mucho menos lo sería de intervenir también aeronaves no tripuladas. La AESA no solo ha sido incapaz de dotarnos de ese sistema sino que ni siquiera su Sistema de Notificación de Sucesos da respuesta a los múltiples incidentes que cada año se le notifican.

    – En parte se justifica la bondad del uso de las aeronaves no tripuladas en que se reduciría la siniestralidad de los pilotos de incendios. Se agradece. Una pena que esto conlleve el que no nos moriremos de accidentes sino de hambre. Al final esto de la reducción de los accidentes por fin de actividad (y no por prevención vía formación, fin de la precariedad y mejora de medios, incluido un sistema de prevención hoy inexistente) es lo que acaba justificando la reducción de la velocidad de circulación de vehículos a 30 en ciudad por ser más seguro que a 50; la verdad es que yo pienso que a 10 por hora habría todavía menos.

    No se compadece esta preocupación por nuestra siniestralidad con la referencia del representante de las empresas, de Ataire, a que los fallecimientos de los pilotos en los últimos años “no han sido muchos” y que por ser benévolos hay que calificarla como poco de desafortunada. Estoy seguro de que para Ataire un solo fallecimiento ya serían demasiados pero es que bien sabe dicho representante, conocido y respetado por todos en este sector, que aún en el caso de que en esta década no ocurriese un solo accidente más, en los años que para entonces llevemos de siglo las estadísticas reflejarán una siniestralidad anual del 0,3% de la plantilla. Algo así como si cada día del año falleciesen en España 15 trabajadores en accidente laboral. Estoy seguro que en Ataire no hace falta superar este número para que seamos muchos, pero molesta la complacencia.

    – Otros apuntes como la ventaja de la posibilidad del vuelo nocturno de los no tripulados frente a la supuesta inoperatividad de los tripulados, intencionadamente olvida que nada impide a estos últimos “volar” por la noche. Lo que es difícil es “trabajar en incendios” de noche.
    Aunque posibles los vuelos de observación y otros para ambos tipos de aeronaves no niego que puedan ser más económicamente e incluso mejor realizados por los no tripulados , pero la extinción nocturna que es cierto que a día de hoy no realizan los tripulados ¿podrán realizarla los no tripulados? ¿dónde cargarán agua durante la noche, regresarán a la base para hacerlo o entrarán en el área confinada de un río? ¿cómo y dónde la lanzarán? Quizás para eso sea adecuado el referido enjambre: Cientos de drones lanzando agua simultánea e indiscriminadamente a 1000 pies sobre la zona del incendio.

    – -Lo del traslado de las brigadas de bomberos en drones no tripulados…No acabo de verlo. Aunque quizás en el futuro, no el año próximo, las personas nos habituemos a que nos trasladen vehículos no tripulados.

    En resumen, vemos los medios no tripulados realizando esas funciones de observación y quizás alguna otra, pero no llego a imaginarlos trabajando en extinción ni en transporte de personal. Nos oponemos a su empleo en determinadas condiciones y no por temor a ser sustituidos sino porque en la actualidad y con los medios de control existentes la navegación simultánea en el mismo espacio aéreo implica un riesgo, no mitigable.

  2. Corrijo errata.

    Donde dice 15 diarios debiera decir 150 diarios, ciento cincuenta. Ese sería en 2030 el equivalente nacional al índice de mortalidad del sector en el caso deseable de que no ocurra ningún accidente más de aquí a entonces.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -spot_img

Todos los canales

Últimos artículos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies