Periodistas: animales que tropiezan 100 veces con la misma piedra

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(Para ver el video completo pinche sobre la imagen)

Hace una semana cinco periodistas se reunían en torno a una mesa para participar en un debate abierto sobre el futuro de la especialización en su oficio. Del debate, el cual podéis reproducir íntegramente en el vídeo que encabeza este artículo, se pueden extraer diversas conclusiones que terminan con un juicio esperanzador que otorga al periodismo aeronáutico capacidad de crecimiento, valor y, por supuesto, futuro.


Más, en este caso, los hechos que ilustran las palabras y la actuación de estos en las últimas semanas, donde hemos sido testigos del fallo de la seguridad en su máxima consecuencia, nos reflejan de nuevo la verdadera realidad. Los medios de comunicación, en su mayoría, carecen de ética periodística.

Así, el pasado jueves 24, con la desaparición del MD83 operado por la compañía española Swiftair, del que más tarde supimos que se había estrellado 80 kilómetros al sudeste de la ciudad de Gossi, próxima a la frontera con Burkina Fasso, nos dejó una nueva actuación de los medios, que escasas horas después de que se hubiera hecho público el suceso y sin todavía confirmación de las fuentes oficiales de ningún tipo de información, poblaban sus periódicos digitales con páginas repletas de especulación desprovista de ningún filtro periodístico. Fotografías de los tripulantes publicadas en primera plana, sin conocimiento aún de su paradero, iniciaron el vergonzoso desfile que parece ser de obligado cumplimiento tras una catástrofe por parte de los grandes grupos de comunicación.
¿Aprenderemos alguna vez a gestionar los accidentes para ayudar a la verdad sin necesidad de dañar a las personas ni de recurrir al sensacionalismo?

Ya en este video que ilustra el artículo, Enrique Gavilán, director de esta publicación era bastante claro con respecto a este tema “nosotros cuando ocurre un accidente no se especula. Es mejor sacar 3 líneas hablando de los hechos factuales y se corta. No tenemos que rellenar nada”.

Ante esta declaración la moderadora del debate, Pilar Arenillas, planteaba una pregunta a los asistentes: “¿existe una ética periodística a la hora de informar sobre un accidente”.

Pese a las declaraciones de Gavilán en la que aseguraba que en “aviación todo se elabora por procedimientos” y que la “única fuente fiable debe de ser oficial”, los periodistas de los demás medios se rendían a la evidencia que se vive en los periódicos generalistas. “Afortunadamente cuando ocurrió el accidente de Spanair yo estaba de vacaciones” apuntaba Antonio RuÍz del Árbol, “y digo afortunadamente porque tener que dedicarte a escribir sobre este tipo de cosas es tremendo. Yo tuve la suerte pero hubo gente que no la tuvo. Hubo un becario que tuvo que escribir 3 páginas a la mañana siguiente del accidente“. “Del accidente de Spanair se tienen 5, 6 y 7 páginas al día siguiente y no se sabía nada”. “¿Cómo se rellenó aquello?… Se rellenó como se pudo” sentenciaba Ruiz del Árbol de Eldiario.es. Especular es muy peligroso” apuntaba Luis Calvo de Flynews. Ante la atenta mirada de César Urrutia del diario El Mundo.

Si ya los profesionales de la información emiten estos juicios y nos precede la experiencia de otras tragedias donde la gestión de la noticia ha sido desastrosa, la pregunta es ¿seremos capaces en algún momento de usar los medios como una herramienta de información y denuncia y dejaremos la especulación a un lado? En una sociedad en la que es más rápido lanzar un tuit que escribir un artículo, el periodismo corre peligro y nosotros, los periodistas, debemos cuidarlo denunciando las fallas de seguridad, por ejemplo, para intentar atajar las brechas por las que sobrevienen los accidentes y, una vez ocurridos, ser lo más cuidadosos posibles, en honor a nuestra máxima: la verdad.

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