Aviación Digital, Sp.- La temporada de verano 2025 (abril-septiembre) ha sido histórica para el sector aéreo español, con un nuevo récord de pasajeros y un sólido crecimiento en carga aérea. Según los datos presentados por Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), España registró 1,3 millones de vuelos comerciales, un 3% más que el año anterior, y transportó 184 millones de pasajeros, un incremento del 3,6%. Además, se movilizaron 631 millones de toneladas de carga aérea, un 6,4% más, consolidando el auge del comercio electrónico y la industria.
Sin embargo, a pesar de estos espectaculares indicadores, Gándara advirtió que el dinamismo del sector está amenazado por tres grandes conflictos con la administración pública: las sanciones por el cobro del equipaje de mano, la negociación de las futuras tarifas de AENA (DORA 3) y los significativos retrasos del Gobierno en el pago del descuento de residente, una deuda que ya asciende a 700 millones de euros
Un Verano de Récord Impulsado por el Tráfico Internacional
La temporada de verano de 2025 (abril-septiembre) ha confirmado la consolidación de la recuperación del sector aéreo en España, sentando las bases para lo que se anticipa como un nuevo año récord. El rendimiento durante estos meses clave no solo supera las cifras del año anterior, sino que también revela un cambio en las dinámicas de crecimiento, con el tráfico internacional como principal protagonista.
Los datos clave del rendimiento estival reflejan esta tendencia positiva:
• Pasajeros transportados: Se alcanzaron los 184 millones, lo que supone un aumento del 3,6% respecto al verano de 2024.
• Operaciones comerciales: Se realizaron casi 1,3 millones de vuelos, un 3% más que en el mismo periodo del año anterior.
• Carga aérea: El transporte de mercancías creció un 6,4%, con 631.000 toneladas, demostrando que el auge de la carga aérea se mantiene más allá del impulso generado por la pandemia.

El análisis del tráfico de pasajeros muestra que el crecimiento no ha sido homogéneo. El segmento intercontinental ha sido el principal motor de este auge, con un notable crecimiento del 10%. Le sigue el tráfico intraeuropeo, que también se expandió por encima de la media, con un 5%. En contraste, y por primera vez en mucho tiempo, el tráfico doméstico experimentó un ligero retroceso del 0,4%.
Este sólido desempeño estival sienta las bases para las proyecciones de la inminente temporada de invierno, que también apunta al crecimiento, aunque con notables diferencias regionales.

Perspectivas Positivas pero Desiguales para la Temporada de Invierno
Las previsiones para la temporada de invierno 2025-2026 (noviembre-marzo) mantienen la tónica general de crecimiento, aunque el panorama no es uniforme en todo el territorio español. La capacidad programada por las aerolíneas indica una clara apuesta por el mercado español, pero con ajustes significativos según la región.
Actualmente, hay casi 140 millones de asientos programados para la temporada invernal, lo que representa un incremento del 4,7% en comparación con los operados en el invierno anterior. Es importante señalar que esta cifra se basa en la programación actual y es probable que se reduzca ligeramente debido a cancelaciones y reprogramaciones operativas a medida que avance la temporada.
La heterogeneidad regional de estas previsiones es uno de los aspectos más destacados:
• Crecimiento destacado: Andalucía lidera el aumento de capacidad con un 7,5%, impulsado principalmente por los aeropuertos de Sevilla (+11%) y Málaga (+7%).
• Descenso moderado: Las Islas Baleares registran una disminución del 1,5% en los asientos programados.
• Caída significativa: Galicia experimenta el descenso más notable, con un 17% menos de capacidad, debido a las fuertes bajadas en Santiago y Vigo.
Sin embargo, estas previsiones de capacidad están sujetas a un entorno marcado por importantes desafíos regulatorios y financieros que la industria afronta activamente.
Tres Frentes de Conflicto: Equipaje, Tasas y Deuda Pública
Este horizonte de crecimiento choca, sin embargo, con un entorno operativo cada vez más inestable, marcado por una triple fuente de fricción entre la industria y la administración pública. La resolución de estos conflictos sobre la regulación del equipaje de mano, el coste de las infraestructuras aeroportuarias y la financiación de la conectividad insular determinará si la competitividad del sector puede mantenerse.
Conflicto por el Equipaje de Mano
La disputa con el Ministerio de Consumo por las sanciones impuestas a varias aerolíneas por su política de equipaje de mano ha escalado a nivel europeo. La Comisión Europea ha confirmado que dichas sanciones infringen la regulación comunitaria, señalando que la interpretación que hace el Ministerio de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) es incorrecta.
Ante este respaldo, las aerolíneas solicitan al ministro que «cese» en esta acción y piden al Gobierno que modifique la Ley de Navegación Aérea para alinearla con la normativa europea. La raíz del problema reside en la falta de una definición estandarizada de «equipaje de mano«. En este sentido, la asociación europea Airlines for Europe (A4E) se ha comprometido a que todas sus aerolíneas asociadas acepten, como mínimo, un bulto de 40x30x15 cm incluido en la tarifa básica.

Debate sobre las Tarifas Aeroportuarias (DORA 3)
Ha comenzado el proceso de consulta para el próximo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA 3), que fijará las tarifas e inversiones de AENA para el periodo 2027-2031. La postura de las aerolíneas es clara: defienden que es posible compatibilizar el ambicioso plan de inversión de AENA con una nueva senda de bajada de tarifas. Argumentan que esto replicaría el «círculo virtuoso» de años anteriores, donde la reducción de tasas impulsó un tráfico récord y, a su vez, beneficios récord para AENA.
Este debate cobra especial relevancia ante la subida de tasas del 6,5% prevista para el 1 de marzo de 2026. Este incremento se debe a que en 2025 expiran las limitaciones legales que, hasta ahora, habían forzado a AENA a ser más eficiente y contenido las subidas de tarifas. Las aerolíneas piden que se extienda este mecanismo de control de costes en el nuevo marco regulatorio.
Retrasos en el Pago del Descuento de Residente
La deuda del Gobierno con las aerolíneas por el descuento de residente se ha convertido en un problema financiero de primer orden. A finales de agosto, el Estado adeudaba 700 millones de euros correspondientes a los descuentos ya aplicados en vuelos de 2025. El reciente crédito extraordinario de 319 millones de euros es calificado como «apenas un parche», ya que está destinado a terminar de liquidar la deuda pendiente de 2024, que aún no está saldada, sin afectar a la creciente deuda de 2025.
El conflicto ha adquirido una clara dimensión política. La asociación lamentó el veto del Gobierno a una propuesta del Grupo Popular para habilitar un crédito extraordinario de 1.200 millones de euros que habría solucionado la deuda de 2025. Las aerolíneas calificaron de «desconocimiento flagrante» las justificaciones de diputados socialistas y de Sumar para dicho veto, quienes argumentaron que la medida solo beneficiaba a «grandes empresas» o que la cantidad era «abusiva«. Desde el sector se recuerda que este dinero no es una ayuda, sino el reembolso de descuentos que las aerolíneas ya han adelantado a los ciudadanos por ley.

La asociación advierte que la persistencia de estos impagos «puede acabar afectando a la conectividad» con Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. Las aerolíneas adelantan este dinero, y los plazos de devolución, que antes eran de uno o dos meses, se han alargado a «muchos meses», generando una fuerte tensión de tesorería en las operadoras.
En definitiva, el sector aéreo español se encamina hacia 2026 con una salud operativa envidiable, pero bajo la sombra de una considerable incertidumbre. Mientras las cifras de pasajeros y capacidad apuntan a un nuevo año de crecimiento, la resolución de las disputas sobre las políticas de equipaje, las futuras tasas aeroportuarias y la deuda pública será el factor determinante para la competitividad y la estabilidad a largo plazo del sector.






