Ryanair sufre ya su postura con España: su tráfico cae por primera vez desde la pandemia y Vueling le pisa los talones

En general, las aerolíneas deben decidir si priorizan grandes mercados o mantienen una red más extensa que garantice presencia territorial, aunque con márgenes más ajustados.

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La corona de Ryanair se tambalea en España. La aerolínea líder indiscutible en volumen de pasajeros durante la última década ha registrado en el primer trimestre de 2026 su primera caída de tráfico desde la pandemia. Los datos hablan por sí solos.

La pérdida de aproximadamente 453.000 viajeros marca un punto de inflexión en su evolución pero es que, además, coincide con un avance casi equivalente en cifras de Vueling, que acelera su crecimiento y reduce distancias en la clasificación nacional.

Un retroceso muy importante

Durante los últimos años, la aerolínea irlandesa había mantenido un crecimiento constante apoyado en su modelo de bajo coste y una fuerte expansión en aeropuertos secundarios.

Sin embargo, el arranque de 2026 ha evidenciado una desaceleración más que clara. La caída de pasajeros no es solo una cifra puntual, sino el reflejo de una estrategia que empieza a tener consecuencias directas en el mercado.

A pesar de que en 2025 Ryanair alcanzó los 61,4 millones de viajeros en España, con un incremento del 5,6% interanual, ese crecimiento se concentró en grandes hubs como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga.

Esta redistribución ha debilitado su presencia en regiones clave, donde históricamente había consolidado su ventaja competitiva.

Recortes de capacidad y abandono de rutas

El ajuste de la compañía ha sido especialmente visible en su red regional. Para la temporada de verano de 2026, ha anunciado la eliminación de 1,2 millones de asientos en rutas de menor demanda, lo que supone una reducción cercana al 10% en ese segmento.

Además, la aerolínea ha ejecutado decisiones estructurales como el cierre de su base en Santiago de Compostela y la reducción significativa de operaciones en aeropuertos como Asturias, Valladolid, Jerez, Vigo o Tenerife Norte.

Este repliegue tiene un impacto directo en la conectividad de numerosas zonas que dependían en gran medida de este operador para atraer tráfico turístico.

La estrategia responde a una combinación de factores regulatorios y económicos, pero también a un reposicionamiento hacia rutas más rentables en grandes ciudades, donde la demanda es más estable y los márgenes son más previsibles.

El pulso con Aena y el Gobierno

El conflicto entre Ryanair y Aena se ha convertido en uno de los elementos clave para entender este cambio de rumbo.

La aerolínea ha criticado reiteradamente la evolución de las tasas aeroportuarias, que en algunos periodos han experimentado incrementos de hasta el 6,5%.

Desde la compañía consideran que estas subidas reducen la competitividad de los aeropuertos regionales y dificultan mantener rutas de bajo rendimiento.

A este enfrentamiento se suma la tensión con el Ejecutivo español por las sanciones relacionadas con el cobro del equipaje de mano, una práctica que ha sido cuestionada desde el ámbito regulador.

Este doble frente ha llevado a Ryanair a endurecer su postura, cumpliendo su advertencia de recortar capacidad si no se producían cambios en las condiciones operativas.

Vueling aprovecha el espacio

Mientras Ryanair ajusta su presencia, Vueling ha sabido capitalizar la oportunidad. La aerolínea del grupo IAG ha reforzado su red doméstica y ya concentra aproximadamente uno de cada tres pasajeros en vuelos internos en España.

Su crecimiento ha sido constante en los últimos ejercicios, hasta el punto de superar a Iberia y consolidarse como la segunda compañía del país en número de viajeros. Este avance se apoya en una estrategia más equilibrada entre rutas nacionales e internacionales, así como en una mayor estabilidad operativa en aeropuertos clave.

El plan estratégico de Vueling, denominado Rumbo 2035, contempla inversiones cercanas a los 5.000 millones de euros para modernizar su flota y alcanzar los 60 millones de pasajeros anuales.

Esta cifra la situaría muy cerca de los niveles actuales de Ryanair en España, intensificando la competencia por el liderazgo.

Y claro, impacto en el mapa aéreo español

La reducción de rutas de Ryanair en ciudades medianas puede traducirse en una menor llegada de turistas, con efectos en sectores como la hostelería o el comercio local.

Sin embargo, el fortalecimiento de Vueling y otros operadores podría redistribuir el tráfico hacia aeropuertos medios y principales, reforzando la centralización del transporte aéreo en España.

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