Sobre la toxicidad de los directivos españoles y la corrosión en las compañías

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ToxicidadSoy Alejandro Crespo Leboreiro, ex Piloto de Spanair y en situación de "Pérdida de Licencia". No sé muy bien ni que escribir, pero si por qué. Justicia y respeto. Me explico. No me refiero a justicia formal, sino a trato justo o al menos no injusto, flagrantemente injusto. A los empleados de Spanair, Newco y otras se nos ha dejado en la calle de la noche a la mañana, como a muchos cientos de miles de personas en España (odio la palabra ciudadanos). Nada nuevo.

A nuestros pasajeros (nuestra vida, por ellos lo dábamos todo, aunque muchas veces no fuese suficiente) les han dejado tirados en los aeropuertos. Nada nuevo.

A nuestros directivos (en minúsculas) no se les ha dicho nada. La ausencia de autocrítica y petición de responsabilidades por llevar a la quiebra con semejante pasivo a Spanair parece un premio. Todo con dinero de los demás (subvenciones, nóminas, indemnizaciones, …), como buenos herederos de los Fenicios que son. Por supuesto, nada nuevo.

En Spanair lo hemos pasado mal, muy mal. Dos EREs, no tres recortes, sino "tajos", amenazas, alguna a voz en grito por parte de nuestro "Directos General", (perdón director general), en directo en nuestros aviones, y delante de todo nuestro pasaje. Poner en duda la viabilidad de la compañia y la llegada de inversores si no aceptábamos rebajas de sueldo de hasta el 60%, y condiciones laborales (se llegó a "proponernos" días libres a libre disposición de la compañia fuera de base, con lo cual yo podía ser programado como libre en Copenague sin hotel, sin familia, sin cobrar…). Las propuestas salvajes nos las hacían llegar en cualquier momento, en una escala, fuera de casa…!?Eso si que garantiza la operación segura según nuestro presidente Ferrán Soriano?! Por supuesto elimino el tratamiento de "Don".

Amenazas, amenazas, amenazas. Detesto a los directivos tóxicos, aquellos que buscan la rentabilidad de una empresa a base de recortar gastos, pero de ganar en productividad o vender más, nada de nada. Ni mencionar la ausencia de reconocimiento a nuestro trabajo. Es un directivo muy al uso en nuestros días, mediocres que en base a ese principio de gestión se creen con derecho a utilizar cualquier medio para conseguirlo. ¿Sabe cómo nos llamaba nuestro director de producción L. Farajalah al personal de vuelo? "Fucking money, those fucking money".

No les llegaba con eso, necesitaban más. Se han quedado con nuestros seguros de Pérdida de Licencia, de nuestros seguros médicos, aquellos que pagábamos de nuestra nómina. Y los pagábamos para asegurarnos un colchón en caso de que alguna dolencia o enfermedad (muchas de ellas graves, como puede ser la mía) nos impidiese seguir trabajando. Sólo existen requisitos médicos para dos profesiones: personal de vuelo y astronautas. No perdemos nuestras licencias por capricho. El caso más sangrante y flagrante es el de nuestro querido compañero Luca Abbamonte, postrado en la cama de un hospital con cáncer al que su aseguradora ya le ha notificado que no le abonarán más el seguro porque las primas están impagadas desde Julio de 2011. Los seguros médicos están sin abonar desde Abril de ese año.

Lennart Cromstedt
El TCP de Spanair, Lennart Cromstedt, a su llegada a la Puerta del Sol de Madrid, el pasado 3 de marzo de 2012 desde Barcelona. Una simbólica y efectiva muestra de coraje y fuerza mental de estos profesionales de la aviación española (Foto archivo AD)

No sé si conoce usted a Lennart Cromstedt, TCP que cubrió la distancia entre Barcelona y Madrid corriendo 15 días para denunciar esta situación. Lennart no es un "trending topic" ,es el "trending topic". Es para nosotros el arquetipo de héroe,
entendiendo como tal a aquel que hace lo posible para alcanzar un objetivo por pequeño que este sea. Es nuestro espejo y refleja a gran escala lo que nosotros hacíamos en cada vuelo: amor a nuestro trabajo y nuestra compañía, orgullo de pertenecer a un grupo de compañeros, honor al realizar nuestra labor sin importarnos los sacrificios. Si sacrificios, que se lo pregunten a nuestras mujeres, maridos e hijos. El placer de encontrarte con una sonrisa cómplice en el avión, el de darle un abrazo al conductor de la furgoneta cuando te devolvía a la oficina después de cinco días de trabajo, admirarte al ver a uno de nuestros operarios de carga partirse la espalda a 45 grados al sol para cargar el avión a tiempo. El placer de saber que reconoces el esfuerzo de un despachador de vuelo o un mecánico para sacar las cosas adelante, la satisfacción de ver cómo has cumplido la obligación de sacar una situación difícil con tu compañero de cabina en un vuelo (!la cantidad de situaciones complicadas que hemos resuelto con éxito y de las que nuca se habla!). El orgullo de pensar que los Auxiliares de cabina son los que nos salvan la vida en caso de evacuación, de pertenecer a un grupo que ha estado al pie del cañón en todo momento a pesar de las amenazas ("Si no aceptáis las rebajas esto cierra y no vais a encontrar trabajo ni en un supermercado").

Estos directivos tóxicos sabían que tenían en sus manos a los mejores y abnegados profesionales que podían esperar, y apoyándose en eso decidieron exprimirnos. Es lo que se llama "management by fear", porque son mediocres. Ya que no podían estar a nuestra altura decidieron rebajarnos y humillarnos para evitar dañar su ego.

Y después de todo esto nos amenazan con la imposibilidad de cobrar nada de lo que nos corresponde si no firmamos un ERE de extinción en un plazo mínimo. Ya está firmado, pero de lo prometido, nada de nada. Seguimos sin cobrar parte de la nómina de Enero como prometieron. Ya se que muchos cientos de miles de personas pensarán que eso les pasa también a ellos y quienes somos nosotros para quejarnos de eso. Pues nosotros y ellos. Justicia.

Me da pena ver la ausencia de ética y sentido moral en nuestro país. La moral hoy en día se sustituye por leyes. Algo está bien en función de que haya una ley que lo apruebe o que no haya una sentencia condenatoria (y aún así se discute).

No puedo pedir que me devuelvan Spanair. Pido que se nos de lo que nos corresponde, que paguen esas malditas primas del seguro, que nos paguen lo que se nos debe no para comprarnos un coche sino para pagar las facturas, como millones de personas en nuestro país. Respeto.

He intentado desahogarme con usted. Lo siento pero hoy le ha tocado. He llorado de rabia y busco la ayuda de personas de buena fe. Como cinco millones de españoles.

Nada nuevo.

Para lo que tenga a bien, a su disposición.

Alejandro Crespo Leboreiro

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