
Actualmente la separación de las aeronaves en llegada se realiza aplicando unos criterios de distancia dependiendo de los pares de aeronaves que llegan, así pues se aplica una distancia mayor entre aeronaves de mayor peso –que producen turbulencias de gran importancia en el aire -«Heavy»– seguidas de aviones ligeros que, por ejemplo dos avionetas, que apenas crean estela turbulenta.
Este nuevo concepto mantiene que la separación de aviones se haga mediante intervalos de tiempo y no con distancias, de esta manera haremos que el número de llegadas no dependa de la velocidad de la aeronave, sino sólo y exclusivamente del tiempo, de manera que en situaciones donde el viento es tan fuerte que provoca descender la velocidad con respecto al suelo (Grounspeed) de las aeronaves de forma significativa, seguiremos manteniendo un ratio de llegadas muy similar al de operaciones normales.
Según los resultados en simulaciones en el sector de aproximación de Heathrow, aplicando el método actual, DBS (Distance Based Simulation) en operaciones normales se consigue mantener un ratio de 40-45 llegadas a la hora, sin embargo, operando con fuerte viento se reduciría a 32-38 llegadas por hora.
En cambio, con la nueva técnica, las llegadas se mantendrían en una tasa de 36-40 aterrizaje por hora, lo que nos ahorraría 80.000 minutos de demora al año en el aeropuerto londinense y así incluso poder evitar posibles cancelaciones de los vuelos.






