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Walsh al acecho de las acciones de Bankia y otras compañías en Iberia

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Lobos al acechoParece ser que la anterior estrategia desde dentro de Iberia, para la puesta en bandeja de la mayoría accionarial de Iberia se ha truncado con los últimos acontecimientos nacionalizadores en Bankia. El Corte Inglés tambien posee acciones de la compañía, pero no es la política habitual, pese a su apellido comercial, deshacerse de estas inversiones teniendo en cuenta que Viajes El Corte Inglés, es uno de los grandes activos de esta empresa, que en otros negocios parece que no va tan voyante.

En un riguroso artículo de Carlos Schwartz, en INTELLIGENCE&CAPITAL NEWS REPORT, que subtitula "Los fondos de inversión aliados de la empresa revolotean sobre Madrid", podemos ver un análisis situacional interesante sobre los movimientos británicos, una vez que no se sabe dónde están el presidente y el consejero delegado de Iberia… que practicamente están desaparecidos desde que Rato cambió de destino obligadamente tras su magnífica gestión de la caja madrileña y la de su antecesor Blesa.

Los fondos de inversión aliados de la empresa revolotean sobre Madrid

IAG comienza sus presiones sobre el Gobierno para la venta de la participación de Bankia (ICNR)

Carlos Schwartz.- El consejero delegado de International Consolidated Airline Group (IAG), la compañía de aviación que engloba a British Airways e Iberia, Willie Walsh, ha iniciado la fase de presión sobre el Gobierno con el objetivo de sustituir en la empresa la participación de Bankia equivalente a un 12,087% del capital de la sociedad. El Estado tiene además una participación del 2,7%, remanente de su anterior presencia en el capital de Iberia. Las declaraciones de Walsh se publicaron pocos días después de que uno de los fondos que IAG había interesado en la operación de adquisición de la participación de Bankia optara por renunciar al mercado español y dirigiera sus miradas hacia Polonia. El 23 mayo de 2011Caja Madrid segregó mediante escritura notarial su participación en IAG en favor de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), la matriz de Bankia. El mismo día otra escritura segregaba ese activo en favor de Bankia. Como entonces BFA era propietario al 100% de Bankia, retenía los derechos de voto y mantenía la participación de forma indirecta.

Las cosas han cambiado un tanto desde entonces. Primero porque la salida a bolsa de Bankia supuso que BFA perdiera el control al 100% de su filial, quedando con el 51%. Posteriormente nuevas ampliaciones de capital destinadas a sustituir activos de inversión por acciones redujeron más esa participación hasta el 45,537% en fecha tan reciente como marzo de este año, es decir en vísperas de que el quebranto del banco tomara estado público. Como es fácil de comprender a la multinacional con sede en Madrid le divierte bien poco que un socio relevante que tiene en sus manos el 12% de la sociedad deba verse sometido a un proceso de saneamiento, y guardando las distancias respecto de lo que pueda finalmente ocurrir en las negociaciones que se avizoran con Bruselas, pueda llegar finalmente a ser liquidado. Entretanto, la crisis de BFA-Bankia ha desembocado en la capitalización por parte del estado español de sus posiciones acreedoras vía FROB, lo que ha dejado el 100% de la otrora matriz de Bankia en manos del Estado.

Con lo cual finalmente el Gobierno español tiene en última instancia algo que decir respecto del futuro de IAG, por más que el ministro de Industria haya señalado que los activos industriales que han caído en la red gubernamental lo han hecho en forma imprevista y que lo que el Estado quiere es deshacerse de ella. Pues en tanto que puede que esto sea así, IAG es indirectamente un 14,78% del estado español. Algo que parece que a Walsh no le sienta muy bien. Seria más que dudoso que Walsh no estuviera al tanto del interés de un fondo de inversión por sustituir a Bankia en el capital de IAG. Nadie daría ese paso sin consensuar antes con la dirección de la empresa esta opción. La retirada del potencial inversor parece más bien alentada por la evidencia de que el proceso de compra de esa participación puede verse condenado a una prolongada espera. Por lo tanto la lectura más razonable de las palabras del consejero delegado de IAG es que quiere más diligencia en la venta de la participación de Bankia. Mientras que Walsh ha señalado que en su opinión la cotización de IAG se ha visto afectada por la presencia en su capital de Bankia, no parece que sea este el motivo central de sus declaraciones oportunamente hechas en Pekín y publicadas ayer en un medio español.

Walsh quiere una profunda reestructuración de Iberia con una cesión de rutas en pérdidas a Iberia Express como forma de rentabilizar operaciones sobre la base de menores costes. De momento el plan de IAG es podar de forma intensiva las ramas de Iberia para reducir su estructura y poner en equilibrio las cuentas de la sociedad después de los 100 millones de euros de pérdidas registradas en el ejercicio pasado. Walsh quiere poner las cuentas de Iberia en equilibrio para 2015. Pero por sobre todas las cosas hacer de la operación de la empresa en los principales aeropuertos del país rentable. La idea detrás de la gigantesca inversión del ministerio de Fomento bajo Francisco Alavarez Cascos en épocas del Gobierno de José María Aznar en la T4 era la consolidación de un "hub" internacional de enlace con las principales rutas de navegación aérea con Iberoamérica. Ese centro neurálgico ha sido pasto de la profunda crisis económica que vive España y la relevancia de la T4 se ha disipado al mismo tiempo que la posibilidad por parte de Iberia de explotarla. Este es un hecho que cuestiona la posibilidad estratégica de que Iberia mantenga el control sobre la T4.

La desmedida participación de Caja Madrid en Iberia tuvo su origen en el interés directo de la Comunidad de Madrid en el desarrollo del aeropuerto de Barajas como eje del turismo de la ciudad. Sin contar con que en periodos de bonanza económica un aeropuerto con el tráfico aéreo de Barajas, con la T4 incluida, es una buena fuente de ingresos. Los subsidios a las empresas de transporte aéreo de pasajeros para que recalen en unos u otros aeropuertos de la geografía española están directamente relacionadas con esta estrategia de vertebrar los flujos turísticos y de esta forma beneficiar regiones. Lo que las autoridades locales no parecen haber tenido en cuenta es que los recursos necesarios para sostener estas políticas de fomento del tráfico local de turistas se pueden quedar sin recursos durante un periodo de crisis dejando a muchos de esos aeropuertos como operaciones fantasma.

En cierta medida la posibilidad de que Barajas y la T4 sigan teniendo la relevancia que tuvieron depende en buena medida de la recuperación económica del país y de la capacidad de Iberia de ser un verdadero puente de los flujos de pasajeros de y hacia Iberoamérica. Walsh comienza a percibir que la presencia del Estado en el capital de IAG puede convertirse en un obstáculo a la hora de tomar decisiones drásticas en torno al aeropuerto de Barajas y al cierre de operaciones que el Gobierno pueda considerar estratégicas. Todo parece indicar que el consejero delegado prefiere otro tipo de aliados en el capital de su compañía.

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