100 años del primer hidroavión francés, el “Canard” de H.Fabré

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Le Canard de FabreHenri Fabre (noviembre 29, 1882-junio 30, 1984) fué un aviador francés y el inventor de Le Canard, uno de las primeras aeronaves tipo hidroavión de la historia. Ayer domingo, el 28 de marzo, Francia celebraba el centenario de este hito aeronáutico. La historia mundial de la aviación le debe a este pionero mucho de lo que hoy es. Siempre aflora la sana envidia de cómo tratan a sus héroes aeronáuticos o de otras disciplinas, a sus pioneros, allende los Pirineos. Deberíamos tomar buena nota, y en estos días en los que tanto se cacarea el término anglosajón "just culture", empezar a aplicar simplemente el término "cultura aeronáutica", que incluya conceptos como el de "seguridad aérea", que ya acuñara hace más de cien años, por ejemplo nuestro Leonardo Torres Quevedo.

Este concepto estaba ya detrás de su Telekino, para evitar exponer al piloto a los siempre arriesgados vuelos de prueba. Memoria aeronáutica, en el país de la "memoria histórica", mezquina, sesgada, tramposa y falta del respeto a la ciencia histórica. Aprendamos de nuestros vecinos del norte, sin llegar a la "grandeur", sí tenemos mucho de lo que estar orgullosos.

Henri FabreHenri Fabre nació en una familia prominente de los armadores en la ciudad de Marsella. Se educó en el Colegio jesuita de Marsella, donde realizó estudios avanzados en ciencias. Luego estudió intensamente avión y diseños de la hélice. Él patentó un sistema de dispositivos de flotación, que usó cuando logró despegar de la superficie del estanque de Berre el 28 de marzo de 1910. En ese día, que completó cuatro vuelos consecutivos perfecto, el más largo de unos 600 metros. "Le Canard", ha sobrevivido y se muestra en el aeropuerto de Marsella. Henri Fabre estuvo pronto en contacto con Glenn Curtiss y Gabriel Voisin, que utilizaron su invención a desarrollar sus propios hidroaviones.

Durante la Primera Guerra Mundial, creó una empresa con 200 empleados, especializada en la fabricación de hidroaviones.

Allá en 1971, a Fabre se le podía ver en su propio barco de vela, con la única ayuda del viento en el puerto de Marsella.

Murió a la edad de 101 años, como uno de los pioneros de toda una vida dedicada al vuelo humano.

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