El Brexit: ¿amenaza u oportunidad para el turismo?

El Rincón de Rizzi desde Buenos Aires

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También está presente el temor ante la pérdida de la identidad nacional, que los países se transformen en una suerte de Babeles extendidas donde proliferen pieles, idiomas, vestimentas, culturas, religiones ajenas a lo tradicional.” Rodolfo H Gil, La Nación 2 de julio de 2016

Brexit, Franexit, Nedexit son palabras que se van generalizando, la primera se concretó en lo que algunas especialistas denominan el fracaso más importante del proceso de integración europeo.

Según explicó Rodolfo H. Gil, ex embajador de carrera de la República Argentina, los trabajadores, la población rural y los electores de mayor edad votaron por el “leave”, así decidieron Inglaterra y Gales, por el contrario Irlanda del Norte y Escocia lo hicieron por el “remain” y ese voto mayoritario estuvo compuesto por los sectores más jóvenes, los más acomodados y la población urbana.

Esta división nos permite transpolar a nuestra Latinoamérica un eventual resultado de una elección o referéndum para ratificar o rechazar los procesos de integración iniciados, de los que Chile es el país más avanzado frente a los países integrantes del Mercosur. Proceso que en mi opinión es un fracaso absoluto que ni siquiera ha logrado simplificar los procedimientos migratorios para viajar de un país miembro a otro, pues sigue siendo necesario realizar los trámites respectivos de migración y aduana en cada país.

Quizás Uruguay por su pequeño territorio podría adherir mayoritariamente a un proceso de integración, y probablemente Perú y Colombia seguirían el mismo camino. La Argentina y Brasil creo que se opondrían.

Brasil por su vocación imperial que hoy parecería que se está derrumbando luego de conocerse y juzgarse con todo rigor el fraude sobre el que se habría relatado el presunto milagro brasileño que escondió un incalculable perjuicio del estado, lo que es decir de toda la sociedad o población.

La Argentina por su bajo nivel cultural que la aleja de lo que Ortega llamó “la altura del tiempo”. Nosotros vivimos aun en una suerte de masoquismo tratando de salir de un largo proceso de fracaso, recurriendo como dice el Dr. Cormillot a una suerte de “empecinamiento terapéutico” que nos ha familiarizado de tal modo con la pobreza y la indigencia hasta convertirla en un hecho normal y natural, como lo fue la esclavitud para los antiguos griegos.

Hecha esta breve descripción, necesaria para ir al tema del turismo, advertimos que la integración ha favorecido el crecimiento del turismo, porque de algún modo la integración nos acerca al multiculturalismo.

En ese sentido Oriente y Occidente han comenzado a acercarse y ya no nos llama la atención no solo ver a gentes de distantes orígenes, sino bienes y servicios de marcas de prestigio que se producen en China, India, Vietnam y Corea.

El turismo hacia Europa y EEUU ha crecido, y seguiría creciendo porque esos países no solo ofrecen destinos apetecibles por su geografía, sino también por su mercado apto para ofertar a millones de personas de cualquier nivel de poder adquisitivo como lo decíamos en una nota anterior.

También por la facilidad para circular dentro de Europa merced al tratado de Schengen, y paradójicamente por la existencia de una sola moneda en 19 países: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal.

Digo paradójicamente, porque personalmente creo que es un error que países tan disimiles como los descriptos tengan una misma moneda. En ese sentido, lo que se llamó la “serpiente monetaria” parecía un recurso más inteligente, porque los países tenían cierto margen de maniobra para administrar los llamados ciclos especialmente negativos.

El caso de EEUU es diferente por ser un solo país que geográficamente ofrece todo tipo de variedad geográfica, como decíamos antes sin perjuicio de su mercado

El Brexit ha sido un paso hacia el aislamiento, ya que conociendo la idiosincrasia inglesa y la sutileza de su inteligencia, aún me queda alguna duda que el Brexit se concrete, pero hoy matemáticamente es un hecho.

Si las dirigencias políticas alientan las vías del aislacionismo, es obvio que el turismo dejará de crecer o caerá hacia Europa que será el destino más afectado. Las “low cost” radicadas en el reino Unido se verán perjudicadas y afectará el ingreso y movimiento del turismo en el continente europeo.

Se favorecerá el turismo regional y local. En nuestra Latinoamérica es probable que crezca el número de viajes objetivo que deberá ser tenido en cuenta por las líneas aéreas locales. Y en ese límite regional se consolidará el “low cost”, ya puesto en práctica por Azul en Brasil, Sky y Latam Express, en Chile. Pero será esencial que la región vaya a un cielo único en el que se puedan ejercer las nueve libertades del aire.

Muchos aeropuertos que hoy tienen un bajo nivel de movimientos cobrarán importancia y podrían convertirse en aeropuertos secundarios con tarifas y sistemas diferenciales.

La legislación laboral debería tener cierta uniformidad, permitiendo la multifuncionalidad, condición esencial para hacer viable el “low cost”.

Deberían unificarse las políticas migratorias y de aduana. Para el turismo extra regional, debería elaborarse un tratado similar al “Schengen”, para que el control migratorio de ingreso y salida a la región se haga en el país de ingreso y de salida únicamente, y un único control aduanero al egreso.

Los bancos centrales deberían trabajar en la creación de un medio de pago regional válido para todos los países, para evitar los problemas de las diferente monedas existentes en cada país.

Como vemos, el “Brexit” que puede ser un dolor de cabeza para Europa, puede ser la oportunidad para desarrollar el turismo en la región y vender al mundo el destino Latinoamérica.

Es interesante y debería imitarse un corto publicitario que exhibe LATAM en la pantalla de sus aviones al llegar a Santiago de Chile, en el que se destacan y difunden las virtudes de Chile como destino total.

Es obvio que Chile tiene una dirigencia que difícilmente caiga en un “lava Jato”, o que tenga que vagar por los pasillos de los tribunales penales.

¿Será esa la diferencia…?

Portal de América

 

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