Cuando la dignidad de las víctimas viaja sobre ruedas

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Madrid, SP, 28 de junio de 2014.- Mañana se pone en marcha el “Bus de la Dignidad” que han promovido familiares de las víctimas del accidente del JK5022, y alguno de los supervivientes. Durante una semana los vecinos del pueblo de Madrid, y sus visitantes, verán rotulado sobre un fondo rojo el slogan de denuncia de la situación que 6 años después vienen soportando los familiares de los afectados, y los supervivientes. Nadie podrá, pese a algunos intentos que ya ha habido de hacerlo, sesgar el fundamental derecho a la Libertad de Expresión del ciudadano Vidal y sus acompañantes. Sesgar la Libertad de Expresión en la denuncia de lo que él personalmente cree que se le está arrebatando, su propia dignidad, sería objetiva causa de que la defensa de los principios de nuestra Constitución, están en peligro, y como se hizo cuando las tropas napoleónicas intentaron subyugar al pueblo de Madrid, este gran pueblo, el de Madrid, sabrá dar respuesta si se produce semejante situación. No será así, y miles o cientos de miles de ciudadanos podrán tener información de primera mano, sobre qué siente el Ciudadano Vidal, sobre el resarcimiento humano y material de un superviviente de un accidente aéreo en la capital de España que sucedió hace más de seis años ya. En su autobús viajamos todos, pues todos, por una cuestión de aleatoriedad podríamos haber viajado en el MD de Spanair aquel 20 de agosto de 2008. En el autobús viaja la memoria de 154 fallecidos y 18 supervivientes. En el autobús viaja nuestra dignidad como pasajeros, como ciudadanos o simplemente como seres humanos.

El lema es claro, preciso, contundente y no tiene interpretaciones. “Mapfre no nos cuida”, no deja lugar a dudas sobre el sentimiento que desde hace ya seis años llena su existencia. Cuidar al enfermo, dar de beber al sediendo y de comer al hambriento. Palabras y obligaciones en las que casi cualquiera de las religiones coinciden y están de acuerdo. Nada puede cuestionar ese sentimiento. Si no se sienten cuidados por esa aseguradora, no se puede discutir nada. Simplemente es así desde su punto de vista. Y eso legitima su acción desde el principio. ¿Quién puede discutir eso?. Esperemos que a nadie se le ocurra intentar discutirlo por la vía que sea, pues entonces además, el ya mayoritario apoyo con el que cuentan se verá incrementado con la imagen de un “Rafael contra Goliat” que superará con creces cualquier campaña imaginable. Sería un exponencial error de cálculo.

 
Los que observamos los toros desde la barrera, ante la casi imposible trascendencia de lo empático a lo real, sabemos que no se sienten cuidados. No ya sólo en este punto de su Intrahistoria que diría Unamuno por parte de la responsable del resarcimiento material. Tampoco les han, les hemos cuidadano en todos y cada uno de los pasos que han ido dando. Pasos que deberían haber sido nuestros, no suyos. Ahí encontramos la primera de las grandes injusticias. ¿Porqué han tenido que ser ellos los que nos defiendan, o defiendan a los siguientes de un suceso como éste?
 
No es un problema de indolencia, que lo es. No es un problema de falta de humana empatía, que tambien lo es. Es una cuestión mucho más profunda que se ve reflejada cada vez más en todos y cada uno de nuestros actos de la vida cotidiana. Es simplemente el reflejo en su máximo exponente de una gran carga de inhumanidad que día a día, mes a mes nos atenaza y nos degrada como Sociedad. El Ciudadano Vidal es tú hijo, tú padre, tú espos@ y tú propia alma. Si es que aún la tienes.
 
Como experimento social todos y cada uno de los que cacarean sobre seguridad, sobre derechos, sobre dignidad, y no se han subido ya a esta autobús, pudiendo comoda y voluntariamente hacerlo, han dejado claro qué grado de empatía tienen con una causa justa, evidente, palmaria, y su actitud frente a ella.
 
Me refiero a profesionales del sector, en primer lugar, pero tambien a los administradores y autoridades de él. Al Ministerio de Fomento. ¿No hemos visto como nuestros líderes políticos se hacían la foto ante catástrofes naturales, atentados o desgracias, y en esos casos, si se acompañaba de respuestas concretas y prácticas, siempre se les reconoció esos gestos de humanidad?
 
¿Por qué no tenemos una Ministra de Fomento que sea capaz de subirse a ese autobús, junto a todos nosotros, administrados suyos, sabiendo como sabemos que a buen seguro comparte lo que en él se denuncia?¿No está Pastor de acuerdo con que no se les ha cuidado?. Es simple, es un gesto de que se está junto a los que sufren. Independientemente de los protocolos, agasajos y palabras que le llenan a uno los oídos de lo que quiere escuchar. Pastor debe subirse a ese autobús demostrando cúales son sus reales convicciones. El dilema es sencillo situarse al lado de aquellos a los que no han/hemos cuidado, o con su silencio, indicar que todo está correcto y que a estos seres humanos que viajarán sobre cuatro ruedas los próximos días por las calles de Madrid tienen que seguir viendo vacíos los asientos de ese autobús, recordando a los que ya no están en esos huecos, en lugar de recordar a los que los llenaron de humana y solidaria al menos comprensión, sino ayuda. Se trata de volver a llenar al menos en lo posible los huecos de sus almas… Ellos lo que buscan no es nuestro consuelo, que no se lo podemos dar, sino nuestro apoyo ante la injusticia que en primera persona ya llevan demasiado tiempo padeciendo. Y eso, nuestro directo apoyo sí se lo podemos dar, día a día, hora a hora, palabra a palabra, letra a letra…

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