Descansad en paz, Albert y los miembros de la Brigada de Alcorisa

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AlcorisaAyer desayunamos con la noticia de la posible segunda "vendida" en la negociación del Convenio Colectivo de Trabajos Aéreos. Que no quieres sopa, pues toma dos tazas más… Luego nos fuimos a volar, un vuelo por el Pirineo de los que le hacen a uno dar gracias por tener esta profesión. Un poco de viento pero sol y moscas para poder apreciar todo el esplendor de este entorno a 7000 pies desde la cabina de un helicóptero. Cuando trabajas en un servicio HEMS esperas que nunca te llamen para ir a asistir a un familiar, o a un compañero que ha sufrido un accidente aéreo. Ayer se dió el segundo caso.

Después de comer nos activaron por el accidente del helicóptero de incendios de Alcorisa. De camino al accidente y conforme iba obteniendo información de lo ocurrido a través de los compañeros del helicóptero HEMS de Teruel, que fueron los que en primera instancia llegaron al lugar del accidente. Me iban aflorando diferentes sensaciones y sentimientos de rabia, frustración, pena y mucha mala uva al pensar en lo ocurrido y en la noticia que había leído por la mañana en A.D.

Pensaba en Albert, al que conocí poco, pero a pesar de eso le tenía aprecio, era de esas personas que sin apenas conocer se comportaba contigo como si fuera amigo tuyo de toda la vida, no se que le gustaba más, si hablar o volar. Pensaba en los chicos de la brigada de Alcorisa, con los que tuve la suerte de trabajar durante un año y pico y con los que siempre me sentí muy a gusto, gente de la zona muy comprometidos con su entorno que verano tras verano se dejaban la piel en evitar que este se degradase por culpa de los incendios forestales. Hace un par o tres de años tuvieron la desgracia de perder otra compañera al caerle un árbol encima mientras descansaban tras una noche de trabajo en un fuego. Y sobre todo no paré de pensar en esos señores que, sin arriesgar ni un solo pelo de su cabeza, se dedican a negociar unas condiciones laborales de los que nos jugamos el todo por el todo cada día sin importarles un carajo las consecuencias de lo que firman.

Nuevamente tenemos un accidente de helicóptero encima de la mesa, otro compañero ha perdido la vida y con él un grupo de trabajadores que se ponen en nuestras manos con confianza ciega. Parece como si esta nueva desgracia se hubiese producido en el momento justo para dar un toque de atención a esos señores que firman de que ésto ya no se puede consentir, creo que ya es suficiente, ¿no les parece? A mi sí.

Descansad en paz, Albert y los miembros de la brigada de Alcorisa

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