
Los bomberos forestales por el contrario señalan que llevan denunciando desde hace tiempo el deterioro, la falta de medios y personal de su colectivo, adscrito al Plan Infoca, entre otras cuestiones denunciando publica y directamente a este político «sacapechos», que los retenes de INFOCA están incompletos, tanto de personal como de medios materiales (camiones obsoletos con más de 25 años de antigüedad). Pero a mayores, la Junta dejó la Costa del Sol, según los profesionales, descubierta cuando eliminaron el retén estratégico que tenía base en Estepona. Tambien denuncian que la vigilancia de bosques deja mucho que desear, ya que ésta se limita a 12 horas al día, y los Centros de Defensa Forestales de Andalucía, se cierran durante la noche, como si durante ésta no hubiera que vigilar esta amenaza.
La indignación acomulada va en aumento cuando señalan que la información que recoge La Opinión de Málaga ayer, la lanza este pedagogo metido a político (por cierto que desde 1995 se dedica a la política en lugar de a la Pedagogía), sin contrastar dicha cifra, la de los 1.000 efectivos, y señalando los bomberos forestales que «cuando arda el monte usted será el responsable de la pérdida de masa forestal y de los daños que se puedan producir». Los trabajadores instan al pedagogo-político a dejar de mentir, cuando lo que realmente sucede es que según ellos «nuestros montes y bosques están sin vigilancia y en peligro ante la falta de medios...»
Este Sr. evidencia lo que la sociedad está ya un poco harta de soportar. Políticos que desde confortables despachos con aire acondicionado hablan haciendo brindis al sol, sin ningún pudor, cuando de lo que se está tratando es de algo tan crítico como el medio ambiente y los profesionales que velan por él. Los profesionales señalan al político como responsable de lo que pueda suceder, pero está claro que suceda lo que suceda, y esperemos que no suceda nada, la falta de rigurosidad política no conlleva ninguna responsabilidad adjunta, por lo que se sucediera algo en el sentido que señalan desde SIBFI, mucho nos tememos que no haya ni tan siquiera un cese fulminante, o una asunción de mínima responsabilidad ante unas declaraciones que sencilla y llanamente, según estos trabajadores, son falsas.
Algo que nos llama la atención es el cargo extraño que ostenta como es el de Delegado del Gobierno de «Andalucía» en Málaga, cuando de lo que se trata es de un bien sin fronteras, como es el Medio Ambiente. La dispersión de medios, recursos, efectivos, etc… en una tarea como la extinción de incendios, en 17 pequeños «reinos» llamados Autonomías, no sólo resulta contradictorio con la salvaguarda del bien común, la Naturaleza, sino anacrónico con los tiempos que corren en el sentido de brindar 17 presuntas oportunidades de negocio a cuenta del contribuyente en la gestión de concursos públicos, y sus correspondientes recursos, en lugar de unificar toda la energía material y humana, mejorando las condiciones de los profesionales mediante la implantación de un Cuerpo de Bomberos Forestales, de ámbito nacional, con un reconocimiento a esta digna, sacrificada y peligrosa profesión, en lugar de dispersar y dividir entre 17 algo que además de gravosísimo por esa dispersión, es susceptible de supuestamente conducir a la extrañas adjudicaciones y contrataciones con las que se inició la Campaña de Incendios 2015 en Valencia, en lugar de ceñirse a la correcta gestión pública, tecnicamente conducida por profesionales, en lugar de por políticos. Demasiado personal duplicado en los puestos menos operativos posibles, mientras los bomberos forestales ven degradada su profesión y además, tienen que oir cosas como las que el tal Ruíz declara en la prensa. Además esa dispersión pretende, quizás incluso sea un objetivo, la desunión de los profesionales. Algo, esto último que quizás en reuniones como la de hace un par de semanas en Madrid, organizada por CSPA, esté en vías de reconducirse.






