Un fallo de mantenimiento de Continental, desencadenante del siniestro del Concorde

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concordeUn fallo de mantenimiento de un avión de Continental Airlines, del que cayó una lámina metálica, fue el responsable en julio de 2000 del fatal accidente del Concorde en París, según el dictamen de la justicia, que condenó hoy por ello a la compañía estadounidense y a uno de sus mecánicos.

El Tribunal Correccional de Pontoise consideró que John Taylor hizo una reparación defectuosa al colocar en un DC-10 de Continental esa lámina de titanio que se quedó en la pista del aeropuerto Charles de Gaulle de la capital francesa y que causó el reventón de un neumático del Concorde durante el despegue.

Las proyecciones de partes del neumático agujerearon el depósito de combustible del supersónico, que se incendió instantes antes de emprender el vuelo y unos segundos más tarde se estrelló contra un hotel, en el que cuatro personas resultaron muertas, además de los 109 ocupantes del avión (100 pasajeros y nueve miembros de la tripulación).

En virtud de ese escenario, que excluye la responsabilidad penal del fabricante del Concorde (hoy integrado en EADS) y de la Dirección General de la Aviación Civil de Francia (DGAC) que había otorgado la licencia de vuelo a esta mítica aeronave, el tribunal condenó a Continental Airlines a una multa de 200.000 euros.

También tendrá que indemnizar a Air France, propietario del avión siniestrado, con un millón de euros (la aerolínea francesa había solicitado 15 millones durante el juicio la pasada primavera) por el perjuicio moral y el daño que el accidente causó a su imagen.

Taylor recibió una pena de prisión de 15 meses de cárcel exentos de cumplimiento, mientras que su jefe Stanley Ford, que también había sido encausado, resultó absuelto.

Igualmente fueron absueltos los otros tres que se habían sentado en el banquillo durante cerca de cuatro meses: el responsable del programa Concorde en el fabricante Aerospatiale, Henri Perrier; el ingeniero jefe del modelo supersónico, Jacques Herubel, y el directivo de la DGAC Claude Frantzen.

En el caso de estos últimos, los jueces estimaron que habían realizado adaptaciones pertinentes en el Concorde en respuesta a los incidentes que se habían producido durante la vida comercial del avión, y por tanto que no se puede achacar el accidente del 25 de julio de 2000 a una vulnerabilidad particular de concepción de la que tuvieran conocimiento.

No obstante, EADS como sucesor de Aerospatiale tendrá que asumir un tercio de las indemnizaciones a las víctimas al haber sido declarado responsable civil por negligencia.

Continental Airlines inmediatamente anunció que recurrirá el veredicto, que su abogado, Olivier Metzner, denunció como "proteccionista", dictada "en nombre del patriotismo francés".

Metzner reprochó al tribunal haber "preferido privilegiar sólo los intereses nacionales y respetar el símbolo que representaba el icono del Concorde", al descartar la culpa de las empresas y los organismos franceses concernidos.

Queda por ver la reacción de las 29 personas que se habían constituido en acusación particular, algunas de las cuales habían manifestado durante el proceso su descontento porque no hubieran comparecido como encausados responsables políticos y ejecutivos de las compañías directa o indirectamente implicadas.

El juicio en apelación será otro capítulo más de la historia del Concorde, marcada por este accidente que condujo a un fin anticipado de su vida comercial en octubre de 2003, una vez que las dos únicas compañías que lo tuvieron en sus flotas, Air France y British Airways, decidieron jubilarlo tras 27 años.

El que fuera el avión más rápido de la aviación comercial, el único que superaba la barrera del sonido, fue un fiasco financiero para esas dos aerolíneas en términos operativos, aunque contribuyó a reforzar su imagen de marca.

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