Inspecciones generalizadas de los motores CFM56 ordena la FAA

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Washington, USA.- La FAA como no podía ser menos ha tomado cartas en el asunto, mediante una Directiva de Aeronavegabilidad, del accidente por la explosión de un motor de un B737-700 de Southwest Airlines del vuelo 1380 tras tener los primeros datos de los investigadores de la NTSB, según los cuáles se apunta que la fractura de uno de los álabes de los motores produjo la explosión del CFM56 en pleno vuelo, y como consecuencia fallecía una pasajera.

La primera medida será inspeccionar 220 motores mediante ultrasonidos, ya que intuyen a falta de confirmación técnica, la posible incidencia de la fatiga de material de la pieza que se fracturó, provocando la explosión, y cuyos fragmentos impactaban con la ventanilla quebrándola, provocando la descompresión, dado que el nivel de vuelo en ese momento era FL320. Además se producían importantes daños en los flaps, slats, y otras zonas del ala, soportando afortunadamente la estructura alar dichos impactos.

La NTSB a través de su presidente Robert Sumwait ya apuntaba a la fatiga como un factor a tener en cuenta desde el primer momento. Safran y General Electric son los fabricantes de los motores CFM56, que comenzando por los que tienen más ciclos están siendo revisados exhaustivamente por la aerolínea afectada, cuyo primer accidente mortal fue el del pasado lunes en 51 años de historia.

Son las propias aerolíneas las que ya están implementando en todo el mundo medidas urgentes para la inspección, dado que es el B737 el avión más vendido de la historia, y muchas las unidades con este motor. Era la segunda vez que había en poco más de un año un incidente de estas características en un avión de Southwest.

Estas recopilando datos técnicos para evidenciar la increíble pericia de la tripulación que en esas condiciones consiguió aterrizar el avión en Filadelfia. La piloto al mando era una mujer.

 

 

 

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