La burbuja de Aena

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(PREFERENTE.com/Pau Morata).- Lo de las burbujas que se hinchan y se hinchan hasta que un día estallan es algo a lo que ya nos hemos acostumbrado con el paso de los años. Se hinchó y estalló la burbuja de las punto.com. También lo hizo la burbuja inmobiliaria y de ahí el desierto que aún atravesamos. Se hinchó, en paralelo a la anterior, la burbuja financiera, aunque esta no ha estallado porque a los poderes fácticos no les interesa, y así nos va. Se especula que el próximo estallido burbujeante en España será el turístico -lo que no aún siendo posible no parece probable- aunque sí pudieran reventar las burbujas hoteleras, tanto en urbano como en vacacional de algunas zonas, no todas, del solar hispano.

Y con tanto leer y oír hablar sobre burbujas, casi nadie alude a la burbuja AENA. Tal vez porque lo que está en juego para ella es relativamente poco comparado con lo de los bancos y cajas de ahorro y, por otro lado, porque quienes toman las decisiones en AENA o vinculantes para ella tienen la sartén por el mango, en sus únicas y exclusivas manos.

¿Existe burbuja AENA? Yo creo que sí, que hay motivos para usar este calificativo. A la vista están sus datos, su depreciada valoración y las declaraciones de algunos de sus responsables. AENA creció y creció… y echó la casa por la ventana: se endeudó y gastó más de lo racionalmente aconsejable en sus aeropuertos, sobre todo en los faraónicos de Madrid-Barajas y de Barcelona-El Prat. Eran tiempos de crédito fácil, de mucho tráfico aéreo con incrementos muy altos en los aeropuertos que le aportan más ingresos… y con la mirilla puesta en su privatización ahora a todas luces imposible por inviable. El entorno dio un vuelco y ya nada es como parecía que iba a ser. La crisis.

Crisis económico-financiera de AENA, que no pagará "papá" Estado. Su salvación "mamá" Gobierno la busca mediante brutales aumentos de tasas aeroportuarias. O sea a costa de todos los consumidores finales e industriales de la aviación comercial que opera en España.

De poco servirán, al parecer, las quejas, lamentos y peticiones del sector. Con lo felices que se las veían algunos empresarios del sector aéreo manifiestamente simpatizantes con el partido que gobierna ahora y legisla con mayoría absoluta. !Menudo chasco el que se han llevado! Es como lo de las bajas por "fuego amigo". Con la independencia de no haber sido de ningún partido ni simpatizante, puedo decir que los economistas del Gobierno tendrían que hacérselo mirar. Tiene razón el sector en algunos de sus argumentos contra esta subida de tasas. Como también la tienen quienes lamentan el recorte en los programas subvencionados de turismo para la Tercera Edad. Subir las tasas aeroportuarias y recortar las partidas para los viajes de los mayores es una torpeza. Porque no es que vayan a matar la gallina de los huevos de oro, sino a estrangular las gallinas de los huevos de bronce.

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