
La parada de los motores de un avión en vuelo es el principal riesgo que puede ocasionar una nube de cenizas volcánicas, motivo por el que han sido limitados los vuelos en el norte de Europa y se ha cerrado el espacio aéreo de varios países.
Lacasa añadió, que el efecto de estas cenizas es como la de atravesar un "chorro de arena", y a 800 kilómetros por hora, lo que puede producir que todos los cristales del avión queden esmerilados. Además, según este piloto, también tiene el efecto de "entrar en las turbinas y deformarlas", llegando a "apagar los motores", lo que origina un riesgo para la seguridad del avión.
La erupción de uno de los cráteres existentes en las proximidades de Keflavik, localidad situada al oeste del glaciar Eyjafjälla, ha originado una nube de cenizas que ha motivado que varios países europeos tengan que cerrar su espacio aéreo, y que se hayan cancelado numerosos vuelos en todo el continente dejando a miles de pasajeros en tierra.






