Marte: El nuevo escenario de confrontación Pekín-Washington

Atalayar/Juan Pons

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PHOTO/CASC - Pekín ha definido una ambiciosa estrategia espacial que le sirva de ayuda para acrecentar y mejorar la legitimidad del Partido Comunista Chino como conductor privilegiado de la sociedad del gran país multiétnico

(Atalayar/Juan Pons) Madrid, SP.- La expectación mundial que hace tan solo cuatro días estaba centrada en el despegue desde Japón de la primera sonda marciana de Emiratos se ha trasladado hace escasas horas a China por un motivo semejante.

Pekín acaba de efectuar el lanzamiento del cohete Larga Marcha 5 con la astronave Tianwen-1 de 5 toneladas a bordo. Se trata de una misión que inaugura las ambiciones del gran país asiático sobre el Planeta Rojo, que se adelanta en varios días al proyecto Mars 2020 que Estados Unidos pondrá en órbita en el plazo de una semana.

La apuesta del presidente Xi Jinping por la exploración de Marte abre la puerta a un nuevo escenario de rivalidad con Estados Unidos, que se une a los dominios tecnológico, comercial, económico y por el control de las materias militares que, junto al militar en los ámbitos terrestre, naval, aéreo y espacial, son los principales puntos de fricción con Washington en el marco geoestratégico global. 

PHOTO/CNSA-CASC – Es la primera vez que se pretende emplazar un orbitador alrededor de Marte, a la vez que posar en el suelo un módulo de descenso y hacer rodar un todo terreno por la superficie del planeta

No solo prestigio

Otra razón de peso para entrar de lleno en la exploración espacial, ya sea de la Luna, Marte o del resto del cosmos es mejorar la legitimidad del Partido Comunista Chino como conductor privilegiado de la sociedad de un país multiétnico plagado de problemas de todo tipo derivados de su desequilibrado crecimiento.

Y un tercer motivo es potenciar su mercado de lanzamientos y de construcción de satélites, faceta que quiere continuar ampliando en el terreno internacional. Con una industria en la que trabajan cientos de miles de técnicos, con un amplio tejido empresarial estatal que ha dejado paso a la iniciativa privada y con cuatro centros de lanzamiento, su mercado nacional se le queda pequeño.

Es indudable que al igual que intenta Emiratos con su astronave Al Amal, China aspira a emplazar con éxito alrededor de Marte su sonda Tianwen-1, que en mandarín significa “búsqueda de la verdad celestial”. Pero, a diferencia del país árabe, también pretende colocar y hacer rodar un vehículo todo terreno de 240 kilos y seis ruedas sobre la superficie del citado planeta. Y eso son palabras mayores, porque más de  la mitad de los intentos han terminado en fiasco.

Si China lo logra con la misión Tianwen-1 será toda una proeza. Ni Estados Unidos ni India, que ya están en Marte, apostaron en los inicios de su exploración de Marte por posicionar un orbitador, un módulo de superficie y un vehículo todo terreno al mismo tiempo, como es la pretensión de China.

En el caso de la NASA norteamericana, primero envió orbitadores alrededor del planeta, luego pequeños laboratorios que se posaban pero que carecían de capacidad de movimiento. Solo después han sido posicionados vehículos autónomos todo terreno, cuyo peso, dimensiones y capacidades científicas han ido aumentando en cada nueva misión. India sigue el mismo camino y mantiene una astronave que estudia el planeta desde la órbita.

PHOTO/AFP – El presidente Xi Jinping pretende liderar la exploración de Marte y abrir un nuevo escenario de rivalidad con Estados Unidos

En busca de socios 

Pekín, en cambio, lo quiere hacer todo al unísono, aplicando las nuevas tecnologías que sus ingenieros han sido capaces de desarrollar. Es la forma en que Xi Jinping sueña con sentar las bases para que su milenaria nación entre a formar parte de los menos de media docena de países que pertenecen a la Primera División del sector espacial mundial, encabezados por Estados Unidos. 

La misión marciana Tianwen-1 es plenamente china. Pero Xi Jinping ha logrado que varios países europeos se sumen a su proyecto. En algunos de los instrumentos científicos que lleva a bordo el orbitador e incorpora el todo terreno han participado centros de investigación de Austria y Francia, cuyos líderes, Sebastián Kurz y Emmanuel Macron, respectivamente, tienen muchos intereses en querer afianzar su presencia  y sus negocios con Pekín.

PHOTO/CASC – Con la inclusión de los logotipos de las agencias espaciales de los países que contribuyen a la misión (Argentina, Austria, Francia y Europa), las autoridades chinas han querido dejar patente que están abiertas a la cooperación internacional

El Instituto de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Austria ha aportado el magnetómetro del orbitador, mientras que científicos del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetologia de Francia han ayuda a desarrollar el equipo de espectroscopia láser que viaja en el todo terreno. Es algo que podrían haber hecho por si solo los chinos, pero han querido demostrar que están abiertos a la cooperación internacional. 

También Argentina y la Agencia Espacial Europea (ESA) van a contribuir al éxito de Tianwen-1. El país sudamericano lo hará mediante la gran antena de 35 metros que China ha levantado en Neuquén, al sur de la Patagonia. Su misión en relación con la astronave marciana Tianwen-1 resulta clave. Consiste en enviar órdenes por telecomando y en recibir la telemetría y los datos que capte la sonda en su camino hacia el Planeta Rojo y durante su permanencia en órbita a su alrededor. También contribuirá la ESA en el mismo sentido, con su red de antenas de Espacio Profundo, una de las cuales se encuentra en la estación de seguimiento de satélites de Cebreros, en las cercanías de Madrid.

PHOTO/CASC – Lograr posar y hacer rodar un vehículo todo terreno de 240 kilos y seis ruedas sobre la superficie del citado planeta no es tarea fácil. Muchos intentos han terminado en fiasco.

Una de las formas en que la Administración China agradece la cooperación de los tres países citados y de la Agencia europea es colocando los logotipos de las agencias espaciales de Argentina (CONAE), Austria (FFA) y Francia (CNES) y la ESA en la parte alta del lanzador Larga Marcha 5. Todo un detalle poco habitual que demuestra el interés de las autoridades chinas por favorecer la participación de otros países en los programas espaciales que lidera.

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