¿Puede Volotea salir reforzada de su reestructuración? Flota a 30-35 aviones

Volotea negocia con la SEPI y el resto de sus acreedores la reestructuración de su deuda a largo plazo, reducirá su flota de 44 a entre 30 y 35 aviones y prepara una ampliación de capital, mientras su consejero delegado, Carlos Muñoz, insiste en que la aerolínea sigue operando con normalidad.

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Aviación Digital, Sp.- ¿Hasta qué punto puede una subida del queroseno convertirse en un problema estructural para una aerolínea que venía de mejorar sus cuentas? Es la pregunta que planteaba la compañía española Volotea desde el 23 de septiembre, cuando confirmó que negocia la reestructuración de su deuda. Un día después, el 24 de septiembre, su fundador y consejero delegado trató de despejar dudas ante la prensa italiana con un mensaje directo: la operación sigue en marcha.

«Seguimos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestro programa futuro», afirmó Volotea a través de Carlos Muñoz, según recogen diferentes medios del sector. Italia es uno de los mercados clave de la aerolínea, lo que explica el esfuerzo por tranquilizar a pasajeros y agencias de viajes de ese país.

Un plan con tres palancas: deuda, flota y capital

La compañía negocia con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y con otros acreedores una reestructuración de su deuda a largo plazo, y espera cerrar las conversaciones en diciembre, según Hosteltur.

La SEPI es un actor central: el Gobierno autorizó en junio de 2022 una ayuda de 200 millones de euros a la aerolínea mediante un préstamo participativo con vencimiento previsto en 2029.

En paralelo, la flota pasará de los 44 aviones actuales a entre 30 y 35 aeronaves, mayoritariamente del tipo Airbus A320. El ajuste alcanza también a la estructura: se prevé la salida de unos 50 empleados de determinadas áreas de las oficinas centrales de Barcelona.

La tercera palanca es una ampliación de capital, cuyo importe no se ha hecho público y en la que Alaeo, el vehículo inversor de Carlos Muñoz, se ha comprometido a participar.

El combustible, detonante de la crisis

La dirección cifra en unos 150 millones de euros el impacto del encarecimiento del combustible. Según la prensa italiana, la compañía vincula esa escalada a las tensiones de suministro en Oriente Medio tras el conflicto con Irán, un problema que inicialmente se consideró temporal y que ha terminado siendo estructural por la persistente volatilidad de los costes energéticos.

El golpe llega en un momento de mejora operativa. Milano Finanza sitúa el EBITDA de 2025 en 164 millones de euros, y el EBIT (resultado de explotación) en 47,4 millones, frente a los 3 millones de 2023.

Sin embargo, un medio especializado informó de unas pérdidas netas de 64 millones en ese ejercicio, un patrimonio neto negativo de 77,5 millones y una deuda de grupo superior a 800 millones de euros.

Aegean, el accionista en el centro de las especulaciones

El accionariado añade otra capa a la operación. Aegean Airlines controla en torno al 20% de Volotea (Hosteltur eleva la cifra al 21%), junto a PAR Capital como inversor minoritario.

El 18 de septiembre, se publicó que la aerolínea griega estudiaba convertir en capital 56 millones de euros en préstamos participativos y convertibles de 2024 y aportar 9,5 millones adicionales, un paso que la acercaría al control de la compañía.

Aegean ha desmentido después esa intención. La compañía ha negado querer convertir su crédito de 56 millones en acciones o hacerse con la mayoría de Volotea. Ambas versiones conviven, y el resultado dependerá del diseño final de la ampliación de capital y de las autorizaciones bancarias y regulatorias.

Qué supone para la red y las operaciones

La aerolínea no ha detallado qué rutas o bases se verán afectadas por la reducción de flota. Su planificación para 2026 contemplaba más de 450 rutas, 13 millones de asientos (un 4 % más que en 2025) y más de 75.000 vuelos, con 22 bases europeas, 110 aeropuertos y más de 2.250 empleados.

También se presupone la «hibernación» de las bases de Nápoles, Palermo y Brest y a un crecimiento del 35 % en Asturias, su principal base en España, datos que la compañía no ha confirmado oficialmente.

Desde el punto de vista operativo, retirar entre 9 y 14 aviones de una flota de 44 implica rehacer la programación de temporada, redistribuir tripulaciones y renegociar contratos de arrendamiento y mantenimiento.

Para los aeropuertos regionales españoles, franceses e italianos que dependen de la conectividad de Volotea, la clave será conocer el mapa definitivo de rutas.

Diciembre, fecha clave

La hoja de ruta de Volotea fija diciembre como horizonte para cerrar el acuerdo con la SEPI y el resto de acreedores.

Hasta entonces, la aerolínea mantiene la venta de billetes y su programa de vuelos.

La incógnita es si una flota más corta y un balance saneado bastarán para absorber un coste del combustible que ya no se percibe como coyuntural. ¿Será esta reestructuración el punto de partida de una Volotea más rentable o el preludio de un cambio de control?

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