Adiós a la RED BULL Air Race

Lidia María Están Arias/El Team Velarde ha participado en la carrera más rápida del mundo

0

Madrid, SP.- Este año ha sido en teoría el último de una competición apasionante. “¿Y qué tiene de especial? ¿Eso de Red Bull no es como lo de los autos locos de Hanna-Barbera?”, solía pensar hasta que la vi. Esta carrera era única por ser acrobática, basada en velocidad, precisión y habilidad, con los mejores pilotos del mundo y con los aviones más ligeros, ágiles y rápidos que existen. No hay “carretera”, hay que imaginarla y practicarla, cada vez en un circuito diferente y a baja altura, pasando por puertas hechas de pilares hinchables de 65 pies que no se pueden tocar porque se pierde de manera muy obvia ya que se rasgan (son de una seda especial), sobrepasando los 370 km/hora mientras se aguantan fuerzas de hasta 11G.

He ahí el ingenio del equipo para imaginar una aerovía que supere a la de los demás sin perder tiempo, gracilidad ni figuras, y que a su vez se atenga a “puertas” y barreras que aparecen holográficamente. Los pilotos que conseguían llegar a la carrera Red Bull tenían una vastísima experiencia que debía incluir la acrobacia aérea. Tras superar múltiples pruebas todavía se enfrentaban a un último obstáculo para formar parte de ella: superar el ‘Entrenamiento en Aguas poco Profundas’. En el SWET, los pilotos practicaban técnicas de escape bajo el agua con la ayuda de un equipo de rescate especializado. La experiencia era un reto, pero dominar estos procedimientos era obligatorio. Había dos categorías en la Red Bull Air Race: la Challenger para los menos expertos y la Master Class, en la que ha competido Juan Velarde. 

Velarde nos dejó con un gran sabor de boca acabando primero en la última Qualy de la historia, la de Chiba (Japón),  con un vuelo fino y preciso y táctica agresiva; la práctica constante en simuladores y el ojo experto de un buen ingeniero ayudaron, peso del buen pilotaje fue el factor decisivo: un 70% de la carrera está en manos de tomar ese viraje en el momento adecuado, en estar entrenado físicamente para no desmayarse con las fuerzas G y, desde 2019, la clase Master no podía sobrepasar 11G, a partir de los cuales el piloto recibía una penalización de 1 segundo, mientras que si alcanzaba los 12G era excluido automáticamente (DNF – Did Not Finish, no terminó la carrera).

No se podía llevar todo preparado porque los vientos del día podían hacerte tener que cambiar tu estrategia.

Se podía pensar en todos los posibles escenarios pero, al final, era cuestión de intuición. A todo ello se sumaba la preparación mental antes y durante la carrera para ir a por todas y no mandarlo todo a hacer puñetas; a veces no es fácil mantener la motivación al 100% cuando puedes relajarte y tomarte un caipirinha después de haber volado el Airbus, en vez de machacarte con el simulador y el gimnasio. Al hacer una maniobra que suponiera poner el avión en posición vertical, el piloto debía hacer una serie de respiraciones y tensiones: en 0,1 segundos debía llenar sus pulmones, expulsar aire por los labios y tensar pantorrillas, muslos, nalgas y estómago… o marearse y perder un tiempo precioso.

El avión de Velarde: ZIVKO EDGE 540 V2

Tiene 300 caballos y un ángulo de alabeo de 450º por segundo, ligero y sorprendente. Las alas del Zivko Edge 540 estaban hechas de composite en vez de madera; la estructura del avión se desarrolló alrededor de ellas en 1993. Son unas alas muy especiales; el piloto Mike Goulian afirma que podrían aguantar 20G sin problemas. Desde entonces han mejorado utilizando el software de análisis de fluidos FloEFD. El ZIVKO EDGE 540 V2 cuenta con 3 depósitos de combustible: dos en cada ala y uno en el fuselaje. Esto proporciona mucha autonomía, permitiendo volar largas distancias. Para las carreras y cualquier acrobacia se usa solo el depósito del fuselaje porque si llevara combustible en las alas podrían dañarse por el movimiento centrífugo del fluido hacia la punta. Es crucial revisar que el avión está en buen estado y bien montado: un truco “altamente técnico” para determinarlo es hacer repiquetear una moneda por su fuselaje; si el sonido cambia, algo puede no estar perfectamente. Un consejo del director técnico de la carrera Red Bull, Jim Reed.

Velarde siempre reconoce el trabajo de su equipo: el táctico Anselmo Gámez, ex campeón de España absoluto y medallista en Europeos y Mundiales, compañero de acrobacias y de IBERIA; el mecánico Jesús Cañadilla, que dirigió el departamento técnico de la Red Bull Air Race y estuvo en el Ejército del Aire; el ingeniero aeronáutico Miguel de Frutos, responsable del desarrollo del avión y los reglajes del motor; el coordinador Pablo Bueno, responsable de la comunicación y planificación, y la psicóloga Manuela Rodríguez Marotecoach experta en alta competición. Juan Velarde es una persona que da charlas a los aficionados a la aviación y pregunta si nos está aburriendo tras dejarnos con los ojos como platos en una explicación redonda. Humildad, genialidad y asertividad. El esfuerzo de los patrocinadores es fundamental: la exitosa multinacional española de energía REPSOL, la relojera suiza Hamilton, con origen en los famosos instrumentos de precisión americanos y la empresa española de simuladores SIMLOC. 

Se ha acabado la carrera acrobática Red Bull, pero que no cunda el pánico. Tenemos campeón español para rato. Los días 7, 8 y 9 de junio hemos podido disfrutar de la habilidad acrobática de Juan Velarde en el Campeonato de España de Vuelo Acrobático CEVA 2019 en la categoría Freestyle, que no es nada fácil de ganar por su exigente nivel; quedó segundo y ganó Cástor Fantoba, otro campeón español DAN múltiples veces galardonado en competiciones europeas y mundiales. Juntos vuelan en formación con el equipo REPSOL Bravo 3, todo un espectáculo. En palabras de Juan Velarde, “Mientras que en el vuelo clásico lo que prima es la exactitud geométrica, las figuras, la perfección técnica del vuelo y eso es lo que juzgan los jueces, en el freestyle intervienen otros factores como la espectacularidad, la creatividad y la variedad de figuras. Es una gran motivación porque es un campo más o menos nuevo para mí y desde luego que estoy muy contento de continuar entrenando y de poder presentarme a este campeonato.” Lo más sorprendente de la actuación de Juan en el Campeonato CEVA de este año ha sido ver cómo se sobreponía a un cero y acababa segundo. También hemos podido verle este octubre volando con Cástor Fantoba en impresionantes cruces y destornilladores para la Fundación Infante de Orleans en Cuatro Vientos, Madrid.

Nuestro homenaje a una gran figura de la aviación española

Qué podemos decir de Juan Velarde que no sepan los aficionados a la aviación deportiva. Uno de los deportistas de élite reconocido por el Consejo Superior de Deportes de España, es nuestro crack; medalla de plata por equipos en el Campeonato del Mundo de Acrobacias y tres medallas en el Campeonato de Europa de Acrobacia y el Campeonato de España Aeroespacial, vuela un North American T-6 TEXAN histórico con la Fundación Infante de Orleans el primer domingo de cada mes (¡quedaos en Madrid!) y sigue siendo comandante de un A330 en IBERIA, así que si son afortunados les llevará un campeón a su destino. Ha volado planeadores y carga, ha sido instructor en Fort Worth y ahora mismo es sexto en la Red Bull Air Race 2019 con su ZIVKO EDGE 540 V2.

Este vídeo, ‘Destinado al cielo’, habla por sí solo de la belleza del sueño de volar y del orgullo de un padre. Traducido al español:

“Este es un lugar especial para mí, la Fundación Infante de Orleans, donde mantienen los aviones históricos en condiciones de vuelo, uno de los más importantes de Europa, y crecí alrededor de todo esto. He estado unido a este museo desde los 15 años, he ayudado a estos chicos a limpiar, mover los aviones… y cuando me hice piloto, empecé a volar estas máquinas maravillosas. Cuando era pequeño quería ser policía, bombero… y luego piloto. Mis primeros vuelos fueron con mi padre.

“…Juanito siempre ha sido mucho mejor piloto que yo, pero la primera vez, estaba fuera de pista…” (ríe).

“… Solía traerme a este sitio a ver el biplano Bücker… cuando me lo tomé en serio y me saqué la licencia mi padre me aconsejó. Siempre vi como un sueño la carrera Red Bull”. 

“… Lo más importante es participar, aunque intentando ganar…”“… La primera vez que vi la carrera Red Bull en vivo fue en 2008 en Barcelona; ya era un piloto acrobático experimentado y me quedé extasiado; ver a estos titanes en el aire que parece que van a calarse todo el tiempo… es fascinante, es la combinación de deporte de motor, pasión y emoción en cada vuelta. Me hace sentir orgulloso, estoy feliz de representar a mi país.”

Juan Velarde junto a su padre en la Fundación Infante de Orleans en LECU

Juan forma parte de iniciativas aún más enriquecedoras, como ‘Alas de la Sonrisa’, proyecto de la ONG ‘Aviación sin Fronteras’ que entre otras misiones benéficas organiza actividades lúdicas en aeropuertos, aeródromos o bases aéreas que acercan a niños y adultos con alguna discapacidad o en situación desfavorecida a la cara más alegre de la aviación.

Por la calidad deportiva y humana de Juan y de su equipo solo podemos añadir:

¡Gracias Team Velarde, por hacernos volar!

Deja un comentario