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agosto, martes 16, 2022

Así es el nuevo Air Force One comprado por Trump en el que no viajará Biden

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Atalayar / Juan Pons.- Dos enormes 747-8I Jumbo están siendo transformados para que los futuros presidentes de Estados Unidos dispongan de una nueva y digital Casa Blanca volante. El majestuoso y flamante avión Air Force One es la representación aérea del presidente de Estados Unidos. Es el caballo alado sobre cuyos lomos viaja Joe Biden a cuerpo de rey, como antes lo hicieron sus antecesores en el cargo, George Bush padre, Bill Clinton, George Bush hijo, Barack Obama y Donald Trump. 

Pequeña Casa Blanca volante, se convierte en la residencia oficial en el aire del máximo dignatario de la Unión cuando efectúa viajes oficiales a terceros países o vuelos interiores de larga distancia. Su estampa de la que resaltan sus suaves colores azules y blancos es conocida a lo largo y ancho del mundo y su interior de maderas nobles cuenta con dormitorios, despachos, salas de reuniones, oficinas, lavabos, duchas y butacas para acoger un séquito de hasta 70 personas.

Está repleto de sistemas cifrados de comunicaciones en todas las bandas de frecuencias, revestido de paneles que aíslan de las radiaciones nucleares y dotado con avanzados equipos de alerta y protección frente a disparos de misiles para asegurar la supervivencia del aparato y de sus ocupantes. Todo lo necesario para conseguir que el líder de la nación más poderosa del planeta pueda ejercer en todo momento su alta función ejecutiva y el mando supremo de las Fuerzas Armadas norteamericanas de manera segura y fiable.

El último vuelo del VC-25A número 28000 ‒que es el código oficial del avión en el que Biden hasta España‒ ha seguido el trayecto Madrid-Washington. Despegó de la base aérea de Torrejón en la tarde del jueves, 30 de junio, una vez concluida la cumbre de la OTAN. Ahora el lujoso aparato se encuentra a caballo en la base aérea de Andrews (Washington DC) y San Antonio (Texas), donde se le somete a las preceptivas y costosas tareas de mantenimiento.

Pero la jubilación del VC-25A 28000 está cerca. Es un puesto de mando aerotransportado que acumula nada menos que 32 años desde que entró en servicio en agosto de 1990, que se elevan a 35 años si se cuenta desde el momento en que levantó su primer vuelo en mayo de 1987. El tiempo no pasa en balde incluso para un avión tan mimado y, por mucha atención que le dedican los técnicos de la Fuerza Aerea de Estados Unidos (USAF), su sustituto ya está en camino.

Jumbos 747 de segunda mano, pero sin usar

La nomenclatura militar que tiene asignado su relevo es CV-25B, pero mantendrá el indicativo de llamada por radio de Air Force One, siempre que a bordo viaje la máxima autoridad de la nación americana. 

Hay que dejar claro que la denominación de VC-25B no se corresponde con uno, sino con dos aviones, al igual que el VC-25A. Los cuatro están basados en el famoso modelo 747 Jumbo de fuselaje ancho y dos pasillos del gigante aeronáutico Boeing. En ambos casos, la gran corporación industrial ha sido y ahora también es la contratista principal que transforma y personaliza en aviones presidenciales los Jumbo convencionales de pasajeros. 

El mérito de dar relevancia pública a los nuevos Air Force One es del mismísimo Donald Trump, que se interesó por el asunto pocas fechas antes de jurar su cargo de presidente el 20 de enero de 2017. Tras derrotar a la candidata demócrata Hillary Clinton en las elecciones de noviembre de 2016, Trump escribió en un tweet que difundió el 6 de diciembre: “Boeing está construyendo un nuevo 747 Air Force One para futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4.000 millones de dólares ¡Cancelar orden!”.

Todas las alarmas saltaron en el fabricante. Su presidente de entonces, Dennis Muilenburg, mantuvo varias reuniones con Trump, hasta que acordaron rebajar el contrato desde los 4.400 millones de dólares a 3.900. La corporación emitió un tweet en el que decía que “Boeing se enorgullece de construir la próxima generación de Air Force One, proporcionando a los presidentes americanos una Casa Blanca voladora a un precio excepcional para los contribuyentes. El presidente Trump negoció un buen trato en nombre del pueblo americano”.

La rebaja tiene truco. En lugar de adquirir dos aviones de nueva fabricación y con los requisitos dictados por la USAF, Trump admitió comprar dos 747-8I Jumbo de segunda mano, pero no usados. Proceden de un contrato frustrado de Boeing con la compañía aérea rusa Transaero. La aerolínea se declaró en concurso de acreedores en octubre de 2015, cuando dos de sus aviones ya estaban construidos. Boeing los aparcó en California para venderlos en el mercado de ocasión. Resultado: la oportunidad surgió y ambas partes ganaron.

SourceAtalayar
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