Desde el corazón de un ATC

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Estimado Sr.: Tengo 42 años y voy a cumplir 15 controlando aviones. Nací en Canet de Mar, en la hermosa pero decadente costa catalana del Maresme, brillante pasado Modernista herencia de los indianos, industria textil ya extinta. Una peculiaridad: presento condición legal de minusválido desde los 13años, a pesar de lo cual nunca pedí ayuda legal para conseguir un puesto de trabajo.

Sirva lo anterior como muestra de que no somos una casta como aseguran algunos medios: ningún familiar ha trabajado en aviación, aunque reconozco que sentía vocación por ésta. Como todos los que nos hemos ido incorporando en las últimas décadas, dispongo de una titulación universitaria que constituía requisito para el acceso a la oposición, y además de inglés a nivel avanzado que se nos exige, hablo otros 4 idiomas, un máster y en el tiempo libre que me deja mi hija me dedico a pintar y preparo un doctorado.

La carrera futbolística hubiera sido mucho más dificil para mí y dada su brevedad comprendo sus retribuciones. Al igual que mis colegas he recibido instrucción en la Sociedad Estatal de Enseñanzas Aeronáuticas durante 18meses (22 meses, con unos 7.000 candidatos para 100 plazas, última convocatoria) seguido de un período de prácticas conducente a la obtención de la primera Licencia. A todo ello cabe añadir el control psicofisico riguroso impuesto por OACI a superar tanto en el ingreso como en los años consecutivos.

La mayoría hemos sido destinados a ciudades en lugares alejados del entorno sociofamiliar, con lo que ello conlleva de desarraigo. En mi caso debo decir que Tenerife (torre con aproximación radar) es mi segundo hogar y me siento plenamente integrado. Es un camino largo y sin desmerecer otras carreras: Judicial, Política o Médica por nombrar unos ejemplos, el estrés, los turnos de noche y los picos de tráfico no siempre son igual de llevaderos. Algunos compañeros han sufrido ictus cerebral con defunción a pocos días de una "vara" de tráfico fuerte. Hay quien necesita pastillas para dormir. El índice de separaciones supera varias veces la media de la población.

No me parece justo culpar a nuestro colectivo de los desmanes acontecidos en materia de inversión. Si hemos aceptado horas extras ha sido como medida provisional mientras se incorporaban nuevos compañeros (cosa que no ha ocurrido) y ahora nos vemos señalados como culpables de la crisis del sector.

El ambiente que se respira es de frustración pues no solamente no se han conseguido nuevas incorporaciones de controladores, sino que los puestos han visto reducida su dotación con la merma operativa que supone. Por ejemplo la capacidad máxima de Tenerife Sur son 37 aviones/hora con 4 posiciones abiertas. Si reducimos a 2 frecuencias sólo caben 12 movimientos/hora. No es huelga, son capacidades publicadas. Es mi interés trabajar con la máxima capacidad sin comprometer la seguridad ni la calidad de servicio.

Escrito por cuenta propia, con el apoyo de gran parte del colectivo.

Raul Pallarés Santa Cruz de Tenerife

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