14.3 C
Madrid
octubre, domingo 17, 2021

Los peligros de las estupideces, bobadas y sandeces ministeriales sobre Juan de la Cierva

Enrique Gavilán Pimentel

Nuestros monográficos

- Publicidad -spot_img

Madrid, SP.- Resulta alucinante que a estas alturas de la película «democrática», los tics tardoestalinistas sigan aflorando, como si el contribuyente no supiera de sobra de qué va esto de la Memoria Democrática… Sello de salida 5-54, del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, con firma del Secretario de Estado de Memoria Democrática, de fecha 15 de julio de 2021. ASUNTO: Acceso a expediente relativo a solicitud de cambio de denominación del Aeropuerto de la Región de Murcia. A mí, como a tantos otros, todo esto nos suena, ahora ya sí hablando en serio, a Comisariado Político, y a una insufrible intromisión del Estado incluso en la Memoria Colectiva del Pueblo Español.

Esto es un auténtico chiringuito, cuyo único objetivo es dogmatizar sobre qué es y que no es democrático en nuestro país, y qué debe o no permanecer en nuestra memoria como pueblo soberano. Resulta peligrosamente vomitivo, e insultantemente repugnante para el ciudadano este montaje contra la inteligencia, que pretende imponer la parcialidad simplista, a la realidad de lo sucedido. ¿Dogma democrático a estas alturas?

¿Qué es eso del SEMD -Secretaría de Estado de Memoria Democrática-?

La definición oficial dice: «Es el órgano superior del Ministerio de la Presidencia de España al que corresponden las funciones de proponer y desarrollar las políticas del Gobierno de la Nación en materia de conservación, defensa, fomento y divulgación de la Memoria Democrática en virtud de los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición«. Actualmente el Secretario de Estado de Memoria Democrática, es un tal Fernando Martínez López, cargo que anteriormente era un Director General, y que pertenece al PSOE, y cuya formación de base es la de historiador. Doctor en Filosofía y Letras e Historia Contemporánea por la Universidad de Granada, se ha dedicado a la enseñanza como catedrático de Historia Contemporánea en la de Almería.

Los que hemos sido alumnos en estas facultades tras la Transición, al menos algunos, siempre mientras escuchábamos las «lecciones» de estos profesores formados en el franquismo, nos preguntábamos por la mágica transformación, y sobre todo, por lo que antes de fallecer el Dictador, andarían haciendo para ganarse la vida los que allá por el año 1980 impartían su visión de lo que la Guerra Civil fue, y sobre la contradicción que suponía haberse formado en el Régimen, y poco después (5 años después) tener un discurso tan mordiente con la mano que les dio de comer. Sinceramente algunos nos preguntábamos por esa contradicción, y comenzábamos a atisbar lo poco fiables que podían desde el punto de vista histórico-técnico, ser aquellas «enseñanzas». Escepticismo propio de lo que debe ser un alumno de las llamadas Ciencias Sociales.

Era la misma reflexión sobre cómo podíamos comprender realmente la Revolución Rusa, sin haber tocado una pala y un pico con las manos jamás… Estas son las cuestiones que un alumno cualquiera se planteaba, mientras escuchaba una disertación sobre una Guerra Civil que hubo en nuestro país, con una Universidad entonces totalmente partida en dos, en tres o en tantas partes como alumnos asistíamos a las clases. La conclusión era sencilla. Cómo era posible tal simplificación de bandos en un país que por entonces contaba con centenares de partidos que concurrían a las elecciones. ¿Era todo aquello tan sencillo?

Recuerdo el cartel con la rosa y el puño del PSOE, de «OTAN de entrada NO«, que rápidamente fue sustituido por un referéndum con el apoyo de ese partido precisamente, para la entrada en la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se produjo a continuación por nuestro país. Recuerdo también que me extrañó, por lo poco que había leído entonces, el silencio radio sobre las purgas dentro del bando republicano de anarquistas españoles, instigadas por los asesores soviéticos que pululaban por España entonces. Nadie daba una explicación convincente con datos objetivos en la mano de esas purgas. Y, por supuesto, nadie pedía responsabilidades a nadie por aquello. Nadie entonces, como ahora, años después, se molestaba en disipar las dudas de aquel estudiante, que en el ámbito universitario había escuchado tantas veces lo de que esa institución estaba entre otras cosas al servicio del conocimiento, la verdad, y cuestionar los axiomas que se daban por incuestionables entonces, como sucede ahora mismo. El estudiante debía buscar por su cuenta cierto halo de verdad en todo aquello.

Recuerdo el cartel con la rosa y el puño del PSOE, de «OTAN de entrada NO», que rápidamente fue sustituido por un referéndum con el apoyo de ese partido precisamente

¿Y la Historia de la Ciencia en España?

Poco recuerdo en honor a la verdad, que alguien nos esbozara aunque fuese mínimamente qué sucedió con la Ciencia en España en ese período. No se hablaba de persecución alguna, pero Juan de la Cierva, no era cuestionado entonces, como ingeniero, inventor, científico o matemático. Juan de la Cierva, entonces, era el hombre que inventó el Autogiro, e hizo posible con sus patentes, el desarrollo del helicóptero. Eso era todo.

No recuerdo nadie que hablara de la lucha de los Caballeros del Aire durante la contienda, ni de la intrahistoria detrás de cada personaje. Sólo sé que en esas clases, que por cierto me interesaban sobremanera, había sencilla y simplemente, buenos y malos, nobles y villanos, rojos y azules… Tampoco recuerdo nadie que contara las reconfortantes historias del comportamiento de compañeros antes de la contienda, y cómo de facto se reconciliaban una vez finalizada aquella. Años después me lo explicaron a cuenta por ejemplo de la familia de Carlos de Haya, cuya esposa me parece recordar, salvó el pellejo a un antiguo compañero, con su declaración, en un juicio tras la Guerra, hablando a su favor ante el tribunal franquista que le juzgaba.

Alguien me comentó años después que se había retirado del propio Museo del Aire, todo lo relacionado con Emilio Herrera, ante la visita de SM Juan Carlos I, al considerarse que Herrera era un furibundo rojo antimonárquico. Leyendo su biografía posteriormente encontré su propio relato en el que se declaraba monárquico y católico, sin duda alguna, a pesar de lo que la República en el exilio, le acabó nombrando su Presidente. Aquello hizo que me cuestionara profundamente si el relato que 30 años antes se me había hecho desde las aulas universitarias no estaría algo contaminado por los tópicos, en lugar de rodearse por un cierto halo de verdad sobre lo sucedido. El triunfo de los tópicos destruye la Historia con mayúsculas.

Al alumno que escuchaba, siempre le preocupó qué había sido de las personas concretas, de las familias concretas, de los hermanos concretos, que se vieron abocados a matarse a tiros, quizás, entre otros cientos de variables, por mensajes lanzados a uno y otro lado hasta conseguir que de las palabras se pasara al ruido de las balas y obuses. Al alumno le chocaba cómo nadie hablaba jamás de esos ciudadanos anónimos que se vieron envueltos en una contienda quizás y ante todo, consecuencia de la incapacidad de los políticos de entonces (curiosamente como los de ahora) de conseguir que esos mensajes fueran algo constructivos, avanzados y generosos con el Bien Común, precisamente para evitar lo que estaba apunto de desencadenarse. Emilio Herrera, ese según algunos furibundo rojo, era además, un furibundo defensor de la Paz; quizás el primer pacifista de nuestra historia, con el añadido de su condición de militar y con la experiencia ya vivida de la Guerra de Africa y sus horrores. Herrera llegó a definir perfectamente la amenaza nuclear, que efectivamente se materializó al final de la II Guerra Mundial en Japón, y que hoy sigue acechando. Esa «Memoria» herreriana se ha borrado. Y su legado, 50 años después de su muerte hay que seguir buscándolo con un microscopio.

Volviendo al Secretario de Estado de la Memoria Democrática

Por todo lo anterior, y por mucho más, aquel alumno, 40 años después, que se dice pronto, asiste ya con un cierto grado de madurez, atónito a las sandeces de la respuesta dada desde el Estado, y la negativa de denominar a un aeropuerto con el nombre de un genial inventor. De la definición del chiringuito oficial de la Memoria Democrática me quedo con el «en virtud de los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición…«. Y de entre éstos principios con el de «no repetición«. Quizás suene viejuno, quizás suene a visionario o exagerado, pero si algo me transmitieron como utilidad de la Historia, es aquello de no volver a cometer errores del pasado. Creo que se están cometiendo errores. Muchos y algunos muy serios. No me refiero a la incuestionable intención de familiares que quieren una sepultura digna para los suyos. Tampoco me refiero a la evitar la apología de los mensajes incendiarios. Me refiero al problema de las mentalidades. Me refiero a no cuestionar, ni tan siquiera a plantearse, como la violencia instigada por la casta de políticos de entonces, obviaban el grado de violencia callejera, y callaban ante los ajusticiamientos en plena calle por cuestiones ideológicas.

Así no hay justicia; verdad, ni hablamos de ella; reparación, sólo en algunos casos, y no repetición, me da la impresión que algunos andan jugando con fuego. En medio de todo esto la reconciliación de verdad, de creérsela, la democracia, de verdad, de creer en ella hasta sus últimas consecuencias, se va esfumando poco a poco. Sí, según el Secretario de Estado Martínez López, la finalidad de la Memoria Democrática tiene entre sus funciones proponer y desarrollar las políticas del Gobierno en materia de conservación, defensa, fomento y divulgación de la Memoria Democrática en virtud de los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición, y entre ellas la proposición sobre la retirada de cualquier símbolo de exaltación, personal o colectiva, de la guerra civil o de la dictadura… que lo relea, y que lo aplique. Pero que lo aplique en toda su amplitud. Una simple «nota informativa» del Sr. Viñas, que interpreta, una vez iniciada la contienda unos hechos sirve para borrar de nuestra memoria colectiva al Autogiro, que es lo que realmente legó a la Humanidad De la Cierva.

Todo esto huele a vendetta, a comisariado político, y a tantas otras cosas del pasado, que esa Memoria Democrática debería pulir y dar esplendor. La Memoria Democrática, también debería explicar eso de los anarquistas españoles purgados dentro de la República, o de los religiosos purgados dentro de la República, o del asesinato del Jefe de la Oposición, Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936, o del propio hermano de Juan de la Cierva, Ricardo, por fuerzas de seguridad de la República, y tantas y tantas otras cosas. Dudo mucho que la Memoria Democrática de un país que se precie, sea capaz de avanzar seria y democráticamente, sin que éste país y sus ciudadanos conozcan todos los condimentos de la Memoria Democrática como para digerirlos hoy. Dudo mucho que los mensajes que se están lanzando sirvan para reconciliar nada hoy. Y, sobre todo, se positivamente que andan jugando con mucho fuego, con muchas vísceras, con muchos sentimientos legítimos de ciudadanos anónimos, que es exactamente lo que sirvió para iniciar lo que algunos, y no precisamente los que se sublevaron, estoy seguro de ello, querían que se iniciase allá por julio de 1936, cuando la dialéctica dejó de funcionar descerrajando un tiro al líder de la oposición. El problema es que se les fue de las manos. Es lo que tiene andar jugando con los sentimientos de la ciudadanía, sin conocerla.

- Publicidad -spot_img

Más artículos

1 COMENTARIO

  1. Buenos días, sin ningún ánimo de polemizar, Carlos de Haya, excepcional piloto e inventor, no pudo declarar a favor de nadie después de la guerra, pues fue derribado y muerto en Teruel el año 38. Un saludo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -spot_img

Todos los canales

Últimos artículos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies