Berlín, GER.- La aerolínea alemana Lufthansa anunció que pondrá fin a los vuelos de pasajeros en su avión Junkers Ju-52 con efecto inmediato para ahorrar en los altos costos operativos del avión de 83 años. La aerolínea había estado apoyando vuelos regulares con el motor triple Ju-52 a través de su histórica fundación de aviones, Deutsche Lufthansa Berlin Stiftung, por una suma de varios millones de euros al año.

Sin embargo, la aeronave, que voló por última vez en agosto de 2018 y desde entonces ha sido objeto de reparaciones, nunca podrá volver a subir al cielo.

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Lufthansa declaró que no ve ningún potencial para que la aeronave vuelva a ser rentable y, por lo tanto, está explorando otras opciones para su uso. El accidente de un Ju Air Ju-52 el año pasado que llevó a la muerte de las 20 personas a bordo, también fue citado como una razón para la puesta en tierra permanente del Juncker de Lufthansa.

Esto tiene molestos a muchos fanáticos de Lufthansa y de la aviación, quienes acusan al CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, y a su junta directiva, de no apreciar la historia y las tradiciones de la aerolínea. Descontento incrementado por el reciente anuncio de detener la restauración de una Super estrella Lockheed.

La historia de la aviación alemana está estrechamente vinculada al Junkers Ju-52 y fue el caballo de batalla de Lufthansa, comparable al Airbus A320 de hoy, entre los años 1930 y 1960. Lufthansa incluso utilizó el casco de chapa ondulada de Junker para inspirar el diseño de sus salones en todo el mundo.

El Ju-52, apodado “Tía Ju” por su diseño y confiabilidad agradables, fue devuelto a Lufthansa en 1984 desde Estados Unidos por 600,000 marcos alemanes. El avión, matriculado D-AQUI, se construyó en 1934. Fue restaurado con los motivos de Lufthansa de la década de 1930 y se puso nuevamente en funcionamiento para eventos especiales.

Cuando Lufthansa tuvo problemas financieros a principios de la década de 1990, la junta insistió en hacer que el Ju-52 fuese más rentable. Como resultado, el avión comenzó a volar con más frecuencia, lo que, sin embargo, dio lugar a mayores problemas de mantenimiento debido a su antigüedad en una época en que las piezas de repuesto son escasas. Irónicamente, son estos altos costos de mantenimiento, originados por la administración de la aerolínea, los que pueden haber puesto a tierra el avión para siempre.

Sin embargo, los fanáticos de Junkers Ju-52 no han perdido la esperanza por completo. Esperan que la Fundación Deutsch Lufthansa Berlin mantenga a la “tía Ju” en condiciones de vuelo para que continúe haciendo al menos la aparición ocasional en espectáculos aéreos en toda Europa.

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