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julio, miércoles 24, 2024

22 años del 11S: un antes y un después en la seguridad a bordo

Los atentados del 11S marcaron las nuevas reglas de la seguridad a bordo, además de la forma de hacer política internacional tras proclamarse, por primera vez, la "guerra contra el terror"

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Alba Sanz/Aviación Digital Sp.- Hoy se cumplen 22 años del peor ataque terrorista de la historia. El 11 de septiembre del año 2001, Estados Unidos era testigo de una serie de atentados terroristas que acabaron con la vida de 3.017 personas y ocasionaba más de 6.000 heridos.

El que era líder de la organización terrorista Al-Qaeda, Osama Bin Laden, diseñó un plan que pretendía atacar a Occidente de la forma más cruel: cuatro aviones secuestrados por un total de 19 terroristas – dos de American Airlines (un AA11 B762ER N334AA con 76 pasajeros y 11 miembros de la tripulación a bordo y un AA77 B752 N644AA con 53 pasajeros y otros 6 miembros de la tripulación) y otros dos de United Airlines (UA17 B762 N612UA con 51 pasajeros y 9 miembros de la tripulación y un UA93 B752 N591UA con 33 pasajeros y 7 miembros de la tripulación) – serían los protagonistas de un ataque que pretendía dar un golpe abismal al centro neurálgico de las operaciones militares estadounidenses: el Pentágono, además de a la propia Casa Blanca, es decir, un ataque directo al Gobierno de Estados Unidos, la democracia del país, sus valores y su propio establishment.

Los dos aviones que se dirigían tanto al Pentágono como a La Casa Blanca fueron derribados. Sin embargo, horas antes, otros dos aviones consiguieron llegar a otro de los objetivos del grupo yihadista: el complejo de edificios del World Trade Center de Nueva York donde se ubicaban las Torres Gemelas.

Concretamente, a las 8:46 de la mañana (hora local) el primer avión consiguió impactar contra la primera de las torres, siendo esta uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad neoyorquina. En medio del estupor de la ciudadanía, cuando la torre comenzaba a arder y ya comenzaban a reportarse las primeras muertes, minutos después de este ataque, un segundo avión se estrellaba contra la segunda torre elevando las muertes a más de 3.000.

Un antes y un después de la seguridad

El 11S supuso un antes y un después en múltiples aspectos. En primer lugar, Estados Unidos declaraba la guerra contra el terror y no contra un estado-nación, iniciando así una serie de operaciones antiterroristas que tenían como fin «dar caza» a Bin Laden. «Nuestra guerra contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no finaliza allí. No terminará hasta que cada grupo terrorista de alcance global haya sido encontrado, detenido y derrotado», defendía el presidente George W. Bush en un discurso ante el Congreso estadounidense días después del ataque. Dese ese momento, fuerzas angloestadounidenses comenzaron los bombardeos de objetivos de Al Qaeda y del régimen Talibán que les acogía en Afganistán y Pakistán.

11 años después de librar la guerra contra el terrorismo, guerra que por otra parte supuso ser una de las más caras y costosas del país, el Gobierno estadounidense, presidido entonces por el demócrata Barack Obama, afirmaba que podía «anunciar al pueblo estadounidense y al mundo que EEUU ha dirigido una operación que ha causado la muerte de Osama bin Laden». Estados Unidos había ganado pero no por ello la guerra llegaba a su fin.

Además de esta nueva forma de guerra, el 11S trajo consigo otra serie de consecuencia como la radicalización tanto de los grupos yihadistas como la islamofobia, además del empeoramiento de los derechos humanos después de que las fuerzas estadounidenses emplearan duros métodos de interrogatorio que llegaron a ser consideradas como tortura por defensores de derechos humanos y organizaciones internacionales.

Asimismo, una de las consecuencias más notorias fueron las nuevas medidas que se tomaron en torno a la seguridad en la aviación con el objetivo de hacer de la aviación uno de los medios más seguros para viajar, además de de evitar en un futuro ataques terroristas que pudieran ser similares.

Bloqueo de puertas, introducción de sistemas de escaneo y aduanas

En primer lugar, debido a que los cuatro aviones fueron secuestrados, se aprobaron medidas que tenían como fin fortalecer la seguridad de las puertas de las cabinas de los aviones a través del bloqueo de las puertas y asegurar que solo el personal autorizado tenga acceso a la cabina durante el vuelo.

Además, se implementaron medidas más estrictas en los controles de pasajeros y equipaje de mano, incluyendo la introducción de sistemas de escaneo de rayos X más avanzados y detectores de metales más sensibles en los aeropuertos. Del mismo modo, se promulgaron normativas más estrictas para el transporte de líquidos, geles y aerosoles en el equipaje de mano y se prohibió subir a bordo ciertos objetos y materiales en vuelos comerciales.

Junto a esto, se mejoraron las medidas de seguridad en el manejo de la carga y el correo que se transporta en las aeronaves, con un enfoque particular en identificar y prevenir posibles amenazas. Asimismo, se establecieron listas de pasajeros y programas de detección de posibles terroristas en un proceso en el que los pasajeros pueden ser seleccionados aleatoriamente o según perfiles de riesgo para un escrutinio adicional.

En esta misma línea, en algunos aeropuertos internacionales, se implementaron programas de precontrol de aduanas, donde los pasajeros de vuelos a Estados Unidos son sometidos a controles de seguridad adicionales antes de abordar el avión.

¿Podría volver a producirse?

Con todas estas medidas son múltiples los pilotos que coinciden en la dificultad de que se pueda volver a realizar un ataque terrorista de esta envergadura, aunque no por ello se puede «confiar».De hecho, las huellas de esta serie de atentados siguen latentes en la sociedad estadounidense y continúan marcando los pasos a seguir de las nuevas políticas de seguridad internacional y en la forma de acordar medidlas internacionales.

«Incluso el acto de servicio más pequeño, el acto de bondad más simple, es una forma de honrar a los que perdimos, una forma de recuperar ese espíritu de unidad que siguió al 11 de septiembre», defendía Obama. Ahora 22 años después, el pueblo estadounidense continúa honrando a aquellos que fueron asesinados durante esta tragedia que supuso una nueva transformación en la forma en la que entendemos las relaciones internacionales y la seguridad de este siglo.

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