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Arturo Mas, en una Cataluña sin control aéreo ni político

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RAAI (República Autogestionada en Aguas Internacionales) 18 de septiembre de 2015.- Vamos a suponer, como supone el presidente Mas, investido por el poder que otorga al Parlamento de Cataluña la Constitución Española, a pesar de representar a parte de la burguesía más tradicionalista del Occidente capitalista decimonónico, que el próximo día 27 fuera el punto de ignición de la constitución de un Estado Catalán independiente. No vamos a entrar en la cuestión de fondo, pues no viene al caso, ni este es el foro adecuado para hacerlo. Pero dentro de esa premisa de la hipótesis de arranque, vamos a centrar los tiros en algo en lo que aún no han reparado, que sepamos, otros medios de gran alcance, como es que ese hipotético Estado, una vez declarada su propia soberanía, debería lidiar de entrada con una organismo de Naciones Unidas, la OACI, con la que tendría que firmar un Convenio de Colaboración, como hacen todos los Estados soberanos, para que las operaciones aéreas fueran controladas por un supuesto ente llamado AESACat-Agència Estatal de Seguretat Aèria de Catalunya, que certificara un proveedor de servicios NACat, Navegación Aèria de Catalunya, bajo la normativa de la autoproclamada DGAC, Direcció General d´Aviació Civil.

Desconocemos de donde emanarían esas normas, pero existe el pequeño handicap de que muy probablemente el Estado Español, pusiera algún tipo de objeción al reconocimiento, y por lo tanto a la firma de dicho Convenio, con lo que ya no supuestamente, sino realmente, Cataluña quedaría sin el marco necesario internacional de la aviación civil, como para poder operar, eso sí, «sólo» fuera de Cataluña, aeronaves de uso comercial. Las operaciones entonces podrían quedar restringidas a los Aeroports de Catalunya (supongamos que el proveedor de servicios aeroportuario se llamara AE-Aeroports de l´Estat i ), es decir a Lérida, Barcelona, Reus y Gerona. Claro que partiendo de cero como se partiría, sería necesario convalidar las licencias de pilotos que sobrevaloran el espacio aéreo catalán, y por ejemplo, las de los controladores aéreos, o desarrollar un sistema propio con esos nuevos organismos catalanes, que certificaran la idoneidad de unos u otros. En este supuesto, evidentemente se decantarían por la convalidación automática de la Licencia Europea, donde tendrían vetada esa utlización probablemente por los Acuerdos UE/España, vía Decreto por ejemplo, y zanjado el asuntillo. Eso sí, lo que sí tendrían asegurado estos profesionales (y tantos otros como TMAs, etc…) sería la validez restringida a la actual Comunidad Autónoma, también en su espacio aéreo. El Servei Meeorològic de Catalunya, suministraría información METEO restringida exclusivamente a los cuatro territorios históricos del nuevo Estado. Tendrían quizás que contratarse los servicios de los satélites meteorológicos para la zona, pero quizás el METEOSAT no les de demasiadas facilidades para disponer de este servicio.

Como si fuera la Guerra de los Mundos de Orson Wells, las emisoras irían radiando como poco a poco los vuelos con destino y que partan de esos cuatro aeropuertos (algunos de ellos poco notarían la diferencia realmente) verían como a través de CatRadar -puesto que Flight Radar se consideraría que está manipulado o podría incluso restringirse electrónicamente el acceso para Cataluña, por ejemplo, dentro de este supuesto, e irían desapareciendo progresivamente hasta la más mínima expresión del tráfico aéreo sobre ese supuesto espacio aéreo catalán. Aeropuertos como El Prat, que habrían cambiado su denominación rapidamente llamándose «Barcelona-El Mas», verían como alguno de los millones de pasajeros que lo utilizaban antes del día D, pasaban a los 500.000 pax/año, gracias a las subvenciones de la Generalitat, para fomentar el turismo dentro de Cataluña, mejorando claramente los resultados en la ruta Barcelona-Lérida o Gerona-Reus, por poner las distancias más «extremas». Vamos algo absolutamente lleno de «seny» que se traduce al español como «cordura».

Probablemente lo mismo sucedería desde los puertos, dado que sólo sería posible cabotar entre puertos catalanes, las carreteras en el caso de que no se cerraran las fronteras, quizás sufrirían unos pequeños atascos similares a los que se producen cuando las FFSS se ponen «meticulosos» con la Verja de Gibraltar, y los trenes quizás verían como el día anterior a la proclamación dormían al otro lado de la frontera que limita con Aragón o Valencia.

El tema tomaría entonces un interesante y serio cariz surrealista, dado que España, por ejemplo, trataría a Cataluña como a Gibraltar hace años, donde los aviones no podían aterrizar allí, se iban hasta Marruecos, frustraban la aproximación y ya, procedentes de Africa, aterrizaban en LXGB, sin pasar, en teoría, por el espacio aéreo español. O algo similar a lo que sucede en el caso de Israel con Palestina.

En fin que suponiendo que los acontecimientos se desarrollaran hipoteticamente, como no se van a desarrollar en la práctica evidentemente dado que el «seny» se impondrá (quizás hasta la Constitución), al menos en el asunto aeronáutico, parece que aparentemente estaría algo más que complejo de resolver…

Por no hablar del precio social en el sector, que vería como disminuirían los ingresos turísticos e industriales quizás de una forma inasumible. Pero claro, se trata simplemente de un supuesto. Mientras tanto podemos seguir gritando !Que viva la autodeterminación de los pueblos del mundo!, que aunque ya resulte un poco obsoleto históricamente hablando, por aquello de la globalización o la europeización en el caso que nos ocupa, seguiremos luchando porque se pueda seguir gritando e incluso respetando la legislación, si es que en ello creemos.

En cualquier caso, aquí en la RAAI (República Autogestionada en Aguas Internacionales) seguiremos los acontecimientos según se vayan desarrollando con un evidentemente satírico interés, aunque seamos investigados y duramente criticados por el Defensor del Pueblo de Cataluña o el Consejo Audiovisual Catalán, no vaya a ser que nos pongan en el punto de mira, y nos retiren los ingresos publicitarios derivados de los anuncios de cava, con la excusa de nuestra falta de rigurosidad editorial. Claro que por aquí la bebida oficial sigue siendo el Pisco y el Mojito al estilo tradicional…

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