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CASO AMTRAK: La “clarividencia” puede hacer mucho daño a terceros

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Santa Cruz de Tenerife, SP, 18 de mayo de 2015.- Una de las definiciones de «clarividencia» podría ser la de poseer la facultad de adivinar el futuro o ser capaz de percibir realidades visuales que los demás mortales no pueden ver.Dicho así, debe ser algo maravilloso, el poseedor de tal facultad juega siempre con ventaja. Mientras el resto de los humanos tiene que perder tiempo en captar información, procesar los datos obtenidos, emitir un diagnóstico y poner un tratamiento, el «clarividente», no tiene más que concentrarse y, voilà, abrir la boca y soltar lo que su privilegiada mente paranormal le dicta. Es un fenómeno curioso y se da en todas las latitudes, aunque más en unas que en otras. En nuestro país no estamos mal servidos, quizás por el clima.

Hace unos días, ocurrió un desgraciado accidente ferroviario en Filadelfia EE.UU. con víctimas mortales y un montón de heridos. Este accidente tiene algunas similitudes con el que ocurrió con un servicio Alvia en Santiago de Compostela hace unos años aquí en España, el 24 Julio de 2.013.

Por simplificar, una de las similitudes es que en ambos percances se circulaba a mucha más velocidad de la establecida en el trayecto del accidente y otra similitud es la de los «clarividentes«.

Cuando ocurre un accidente de este tipo, el origen pude estar en multitud de fenómenos; terrorismo, sabotaje, fallo mecánico, fallo humano, obstáculos en la vía, mantenimiento preventivo escaso de convoy o de las vías, presiones por puntualidad de la compañía y un sinfín de causas cuya enumeración no harían más que alargar el artículo y aburrir a los lectores, que bastante tenéis ya con haber aguantado hasta aquí.

Pues bien, al poco tiempo de aparecer la noticia de este accidente en los medios de comunicación, la cadena de televisión CNN entrevista al alcalde de Filadelfia, Michael Nutter, y cuando Wolf Blitzer (el entrevistador), le pregunta por los pasajeros desaparecidos, el alcalde le ofrece la información incompleta conocida en ese momento porque aún estaban recabando y cotejando datos, lo cual parece razonable. A continuación el mismo entrevistador le pregunta por las causas del accidente y es en este momento cuando se le calienta la boca al Sr. alcalde y aparece su vena de «clarividente», arremetiendo contra el maquinista calificando su actuación de claramente imprudente e irresponsable, («clearly he was reckless and irresponsible») , prosiguiendo con otras lindezas y pasándose la presunción de inocencia por el arco del triunfo. Solamente faltó dar la dirección del hospital donde está ingresado maquinista para que algún afectado, trastornado por el dolor y la gravedad del acontecimiento fuera a su encuentro para añadir una nueva victima a la lista, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, (controlador aéreo de Zúrich Piter Nielsen, en el caso del accidente sobre el Lago Constanza en 2.002) .,

http://edition.cnn.com/2015/05/14/us/philadelphia-amtrak-train-derailment/

Pero, cuando le pregunta a continuación la razón de porqué no se han instalado en ese tramo el sistema de seguridad conocido como Positive Train Control (que el Congreso de los EE.UU. ya en el año 2.008 ordenó a todos los operadores ferroviarios de EE.UU. su instalación antes de Diciembre de este año), la respuesta del Sr. alcalde fue que nunca había oído ese término antes y eso lo dejaba para la gente de la compañía ferroviaria AMTRAK, la NTSB (National Transportation Safety Board) y la Administración Federal del Trasporte Ferroviario.

No pasó mucho tiempo cuando Sumwalt, un miembro de la NTSB, calificara esos comentarios como inflamatorios, añadiendo que ellos primero recogen las pruebas antes de emitir juicios («We want to get the facts before we start making judgments.«).

No faltan voces autorizadas que manifiestan que, de haber estado instalado el dispositivo de seguridad «Positive Train Control», que detecta el exceso de velocidad e incluso la controla, este accidente probablemente no hubiera ocurrido.

El FBI también está formando parte de la investigación, porque hay testigos que afirman haber oído poco antes de producirse el accidente un impacto en el tren, bien una roca o un disparo.

Aparentemente el parabrisas de la locomotora se rompió durante el accidente, pero en la parte inferior izquierda tiene un agujero circular que el FBI tendrá que examinar y evaluar.

Con personajes como el Sr. Alcalde de Filadelfia, no se entiende para qué están perdiendo el tiempo los investigadores de AMTRAK, NTSB, FBI, etc. que estiman un periodo aproximado de un año antes de que termine la investigación.

No es el primer caso que personas que ocupan puestos de cierta responsabilidad, se comportan un poco «reckless and irresponsible».

Aprendamos todos a tener un poco de paciencia y a esperar el resultado de las investigaciones, no apuntando con el dedo acusador al eslabón más débil de la cadena, porque lo único que se consigue es quedar en ridículo, perjudicar a la familia del maquinista y perjudicar también a los familiares y amigos de las victimas, introduciendo confusión al dar informaciones con poco o nada fundamento.

Como siempre, solo me queda enviar mi más sentido pésame a los familiares y amigos de las victimas que bastante tienen con lo que tienen, como para introducir más confusión.

J.M.M.C.

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