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El autobús de Mapfre por Madrid, el de Montgomery, Rosa Parks y Rafael Vidal

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Madrid, SP, 2 de junio de 2014.- Un slogan alusivo al sentimiento de algunos familiares de víctimas y supervivientes del accidente de Spanair serigrafiado en un autobús recorrerá proximamente las calles de Madrid. Ese slogan rezará algo así como "Mapfre: La aseguradora que no me cuidó". Esta iniciativa ciudadana se financiará gracias al "crowdfunding" con el que se puede colaborar AQUI. Se preguntará el lector sobre ¿qué demonios tiene que ver con aquel autobús de Montgomery que en 1955 en el que la activista por los derechos civiles de la población de color, Rosa Park, se mantuvo firme, al no levantarse para ceder el asiento a un blanco?. Sin ánimo alguno de demagogizar aquel evento histórico al relacionarlo con el JK5022. Desgracidamente muchísimas más de las aparentemente imaginables coincidencias, son las que encontramos hoy. Una anécdota se refiere a un atraco que sufría la ya anciana Park en su domicilio en 1994. Park relataba que en ese incidente le preguntó a su atracador si sabía quién era. Este (Skipper) tambien afroamericano, le respondió que "no", y antes de abandonar la casa la golpeó en el rostro. 53 dólares tuvieron la culpa. En el caso del JK5022, 1500 millones, montante de la póliza del vuelo, tienen la culpa quizás tambien a cuenta de la "cuenta" de resultados de la aseguradora. Tambien el olvido a los afectados del JK5022, es además de una condena de por vida particular, como le sucedió a Parks, una latente amenaza a la safety en España. No sólo para los directamente afectados. En su lucha, estamos todos implicados, queramos o no.

La iniciativa de los afectados por el vuelo JK5022, encabezada por el superviviente Rafael Vidal, afecta tambien a derechos civiles de ciudadanos españoles, como el plante de Rosa Parks en 1955, era el reflejo de un posicionamiento activo contra la falta de respeto al derecho civil de la "igualdad" de los afroamericanos, frente a la mayoritaria población blanca.


Digo lo de derechos civiles, y añado "básicos", porque las víctimas están cumpliendo un rol, desde hace ya casi seis años, que no deberían estar cumpliendo. Peritos, abogados, informes e investigaciones que llevan teniendo que soportar y sufragar porque sino nadie lo hace. No es su obligación, y además, el que sean ellos los que tengan que actuar activamente para que se les reconozcan toda una serie de derechos, choca frontalmente con lo que teoricamente amparan las leyes en un teórico Estado de Derecho. Y choca con evitarles el exponencial crecimiento del sufrimiento de una contínua incertidumbre para atisbar el final de su lucha.

Hay que comenzar ya a hacerse preguntas básicas sobre los derechos civiles, que han percibido como violados los afectados por aquella tragedia. Un derecho civil básico es conocer la verdad de lo sucedido. La VERDAD, con mayúsculas. Esa verdad que no ha aparecido en ningún documento oficial, ni judicial después de 6 años. Tenemos cientos de ejemplos que ellos mismos han puesto delante de una insufriblemente indolente opinón pública, de que el punto número 1 de su ideario de interminables reivindicaciones justas, desde que se produjo el accidente, sigue sin cumplirse. El derecho civil a LA VERDAD. El Informe Final de la CIAIAC es la prueba material de que el derecho civil de las víctimas y de la sociedad a conocer la verdad, para garantizar el derecho a la seguridad aérea, no se ha respetado.

Se puede facilmente deducir que si la premisa es esa, hay otro derecho civil subyacente, como es la seguridad aérea de los ciudadanos como pasajeros, que no se ha respetado al adolecer de vicio oculto en sus CONCLUSIONES y en sus RECOMENDACIONES en ese documento oficial ineficaz. COPAC, sin ir más lejos lo calificó de haber "ocultado, tergiversado…" esa VERDAD, los hechos fácticos y técnicos.

Rosa Park fue instada a levantarse de su asiento, pues los sitios reservados a los blancos estaban completos. Existían asientos para blancos y negros. Los afectados creen que en España los derechos al resarcimiento por la aseguradora tras el accidente, no son los mismos, que por ejemplo, los derechos de un afectado por el accidente del AF447, ni cuantitativa ni cualitativamente.

La aseguradora en el caso de los afectados por el vuelo de Air France cuantifica por encima del millón de euros el resarcimiento material. Aquí, según las cifras que se manejan por parte de los afectados, suponen auténticas y poco morales migajas. Existe una discriminación en función de qué compañía asegure al pasajero en un vuelo, y el derecho a saber por quién y en qué cuantía está asegurado el pasajero, lo que es tambien un derecho que éste tiene. Pero eso no es el nudo gordiano. Es que además, en el caso de Francia, es el propio Estado el que actúa como parte afectada para hacer que ese derecho se vea resarcido, evitando a las víctimas el doloroso trance de tener que actuar directamente y/o negociar con una aseguradora sin corazón. Aquí o las víctimas lo hacen directamente, o imagínense Vds. cómo se garantizarían sus derechos si ellos no lo hiceran. A la nada existencial de sus pérdidas, tendrían que añadir la nada material en su resarcimiento. Que es lo que se les ofrece a día de hoy según su propia percepción. ¿Quién puede cuestionar ésto?¿Quién puede cuantificar el valor de la pérdida? 3.900EUR parece según la aseguradora que es un resarcimiento material suficiente.

El nudo gordiano es que si su derecho a una justicia rápida, es decir eficaz, pasa porque seis años después aún no esté resuelto el repugnante asunto administrativo material. Esta dilación en el resarcimiento a los familiares y heridos, creen los afectados que responde a una estrategia habitual en una guerra de desgaste humano. Pero comulgarán con nosotros que la dilación en el resarcimiento material supone una conculcación de derechos de los ciudadanos a una justicia eficaz, es decir rápida, es decir JUSTA. Un derecho tambien básico del ciudadano debería ser el de no sufrir además un añadido dolor a su dolor, debido a la cruel estrategia de la dilación en el resarcimiento. En esto siguen siendo vulnerables, pero no débiles. Este autobús simboliza la dignidad, la increíble resistencia humana, y el principio de un auténtico movimiento ciudadano. Es un ejemplo.

Y ese derecho a una justa indemnización pasa tambien porque éste proceso no se eternice en el tiempo, ni se toleren maniobras jurídicas dilatorias del proceso. Y menos aún que en los Tribunales por su falta de agilidad se contribuya a la añadida crueldad de no poder aproximarse a cerrar el luto por los fallecidos, o la página del suceso en el caso de los heridos, tambien en lo que se refiere al resarcimiento material. La lentitud de la justicia es inadmisible tambien. No sólo la calidad de sus pronunciamientos/Sentencias.

Rosa Park sólo tuvo que esperar un año, para que la Corte Suprema de los EEUU declarara inconstitucional la segregación en el transporte. Imagínense en un sólo año se solucionó una cuestión que afectaba a derechos civiles violados historicamente desde hacia cientos de años. !Un sólo año!, y ahora en España !6 años después!, ni las autoridades técnico-aeronáuticas, ni los Tribunales de justicia, ni la aseguradora de motu propio, ni la sociedad con un apoyo incondicional unánime, han, hemos sido capaces de cerrar esta puerta de forma aceptablemente satisfactoria para los familiares y afectados. Cerrar la puerta simplemente para que sean capaces de entornarla (jamás pasarán capítulo del todo, para ello tendría que llegar el olvido, y eso no sucederá jamás) y retomar de forma mínimamente aceptable su vida cotidiana. Nuestro fracaso como sociedad es precisamente ese. No cerrar el proceso, y no dejar descansar a los que siguen sufriendo. Prolongar ese proceso es quizás la mayor violación de los derechos civiles de los ciudadanos golpeados por esta, y por otras tragedias. Es bastante parecido a estarles torturando impunemente, tras haberles condenado a una existencia atormentada, en lugar de haberles protegido. Esto, la protección, es tambien un derecho civil.

El autobús de Vidal debería además tener el slogan de "Déjenme seguir con mi vida". A Rosa Park, y a millones de afroamericanos, en un año se le reconoció su derecho a no ser discriminada por el color de su piel en el transporte público en los EEUU. A los afectados del JK5022 y a sus familiares, aún no se les ha reconocido el derecho a no ser segregados para continuar con una vida algo más normalizada, tras la imborrable tragedia soportada, en nuestro país. Park un año después vió como sus derechos civiles fueron reconocidos. Rafael Vidal, y todos los que le acompañan en ese autobús siguen siendo víctimas de esta indolencia institucional, empresarial e incluso social, que les impide trascender de ser víctimas a ser afectados definitivamente. El lastre de que cada paso que dan esté lleno de incertidumbres añade dolor al dolor.

Vds. verán si quieren seguir como meros espectadores de toda esta serie de injusticias civiles y básicas durante años, o con el simple hecho de adquirir un billete para este autobús, colaborando con la iniciativa, romper este círculo vicioso. "Les queda la voz y la palabra" que diría el poeta. ¿Tambien les vamos a hurtar ese derecho?
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