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julio, viernes 30, 2021

Emiratos se asocia con una compañía privada de Japón para tocar el suelo de la Luna en 2022

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Atalayar / Juan Pons. Adelanta dos años su primera misión lunar, prepara un segundo todo terreno para el año 2025 y confirma su deseo de enviar astronautas. La Unión de Emiratos Árabes ha desvelado los principales detalles de su plan de exploración de la Luna. El marco elegido para presentar su proyecto nacional ha sido la Conferencia Global de Exploración Espacial GLEX celebrada del 14 al 18 de junio en San Petersburgo (Rusia), la primera gran reunión de agencias espaciales desde el inicio de la pandemia por coronavirus organizada por la Federación Astronáutica Internacional y el patrocinio de la Agencia Espacial de Rusia.

La persona que ha asumido el papel de exponer las claves de la ambiciosa iniciativa ha sido el subdirector general del Centro Espacial Mohammed bin Rashid, Salem al-Marri. El directivo de la principal organización espacial del país del Golfo ha explicado que el asalto al satélite natural de la Tierra se producirá “a finales de 2022, dos años antes de la planificación inicial”.

A diferencia del camino autárquico seguido por otras naciones y de acuerdo con las recomendaciones de sus ingenieros y científicos, las autoridades de Emiratos han decidido llegar a la Luna del modo más fácil y rápido posiblePara conseguirlo, utilizarán un lanzador norteamericano y una astronave comercial japonesa ya disponibles.

La nueva Misión Lunar de Emiratos es el resultado de una asociación estratégica con la compañía privada japonesa Ispace. Fundada en 2010 y dirigida por el ingeniero aeroespacial Takeshi Hakamada, su equipo ha desarrollado el programa lunar comercial denominado “Hakuto-R”, un proyecto finalista del concurso Google Lunar XPRIZE que ha contado con el apoyo del fabricante de automóviles Suzuki, de la compañía relojera Citizen y de las aerolíneas japonesas JAL.

“Hakuto-R” ‒conejo blanco en la mitología japonesa‒ consta de un módulo de descenso de más de 2 metros de altura y doble sistema de propulsión en cuyo interior tendrá cabida el pequeño vehículo todo terreno de exploración “Rashid”. De entre 4 y 10 kilos de peso y cuatro ruedas tractoras, sus dimensiones son minúsculas: 58 centímetros de longitud, 53,6 de anchura y 35,8 de altura.

Primera nación árabe en llegar a la Luna

Sobre un mástil montará dos cámaras de alta resolución, una microscópica y otra termográfica, que recogerán imágenes que se enviarán a la Tierra. También llevará varios instrumentos científicos aportados por los emiraties para estudiar el regolito del suelo lunar. Su campo de acción será de un par de cientos de metros, en una zona que no ha sido explorada y que todavía no ha sido revelada.

Las previsiones son que “Rashid” funcione en torno a la mitad de un día lunar, el equivalente a 27 jornadas terrestres. En ese tiempo se pretenden evitar los más o menos 200º centígrados que se pueden alcanzar durante la noche. Las pequeñas capacidades del rover impiden que los ingenieros puedan dotar al vehículo con un sistema para protegerlo de las bajas temperaturas.

El lanzamiento de la misión se efectuará desde el Centro Espacial Kennedy de Florida (Estados Unidos) mediante un cohete Falcón 9 de la sociedad SpaceX del multimillonario Elon Musk. Si Emiratos consigue hacer colocar en 2022 su vehículo “Rashid” sobre la Luna, será la primera nación árabe en lograrlo y la tercera a escala mundial en conseguirlo. Hasta el momento solo rodado por el suelo de nuestro satélite natural tres todo terreno de la NASA ‒a principios de los años 70‒ y dos de China, en 2013 y 2019.

Salem al-Marri ha anticipado en San Petersburgo que los planes lunares de Emiratos no terminan con la citada misión. “Vamos a construir un segundo todo terreno y posarlo en el año 2025”. Y ha recalcado que “vamos a respaldar a las empresas emiraties”, para que desarrollen proyectos relacionados con la exploración del cosmos.

El objetivo que tal medida pretende conseguir es que las empresas emergentes, universidades y entidades comerciales del país puedan utilizar las astronaves que Emiratos posicione alrededor de la Luna, su próximo todo terreno y los que le sigan para probar y poner en práctica nuevas iniciativas científicas y tecnológicas.

Llevar un emiratí a la Luna y después a Marte

La estrategia del vicepresidente, primer ministro de Emiratos y gobernante de Dubái, el jeque Mohamed bin Rashid al-Maktoum, para participar en la exploración del espacio ultraterrestre es mucho más ambiciosa. Al-Marri ha anunciado en la Conferencia Global de Exploración Espacial de Rusia que, en cooperación con organizaciones institucionales y empresas privadas de terceros países, “nuestros ojos están puestos en enviar astronautas emiraties a la superficie lunar”.

En el largo plazo, los planes de Emiratos están centrados en construir una base humana en la Luna, para llevar a cabo grandes proyectos científicos y tecnológicos. Es por ese motivo que han sabido aprovechar la liberalización a la iniciativa privada del acceso al espacio ultraterrestre. 

Pero su pretensión tiene un alcance mucho mayor. Las autoridades de Abu Dabi y Dubái saben que la Luna es una de las principales puertas que tiene la humanidad para acceder a la superficie de Marte y construir una base habitable en un planeta diferente a la Tierra.

Están invirtiendo ingentes recursos para reorientar al país desde una economía basada en la extracción del petróleo a una meta asentada en la tecnología más avanzada. Quieren que Emiratos sea un socio preferente de las agencias espaciales de Estados Unidos, Rusia, China, India, Japón y Europa para preparar desde la Luna las futuras misiones tripuladas con destino la superficie de Marte.

Emiratos lanzó en julio de 2020 su sonda Al-Amal, la primera misión marciana de un país árabe. La astronave llegó en febrero pasado a la órbita del Planeta Rojo. El interés del rico, poderoso e influyente país del Golfo por estar presente en el campo de la ciencia y la presencia humana más allá de la Tierra se plasmó en septiembre de 2019, cuando el piloto de combate de F-16 y astronauta Hazza al-Mansouri estuvo ocho días a bordo de la Estación Espacial Internacional. 

SourceAtalayar
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