Boeing envía nuevos documentos al comité de investigación de la Cámara

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Washington, USA.- El pasado lunes Boeing envió más documentos internos “inquietantes” al comité de la Cámara de los Estados Unidos que investiga los dos accidentes fatales del 737 MAX, donde se muestran las preocupaciones de seguridad planteadas por algunos empleados y los esfuerzos de otros para evadir a los reguladores, según informa el SeattleTimes.

El portavoz de Boeing, Gordon Johndroe, entonó el mea culpa declarando que “Boeing entregó estas comunicaciones de manera proactiva a la FAA y al Congreso como parte de nuestro compromiso de transparencia con nuestros reguladores y los comités de supervisión. Al igual que con los documentos anteriores a los que hace referencia el comité, el tono y el contenido de algunas de estas comunicaciones no reflejan la compañía que somos y debemos ser“.

Johndroe agregó: “Hemos realizado cambios significativos como compañía en los últimos nueve meses para mejorar nuestros procesos de seguridad, organizaciones y cultura”.

Un tono bien distinto al empleado por el ex-CEO de Boeing, Denn Muilenburg, que tal y como les informamos el pasado lunes fue fulminantemente despedido.

Tal y como informó en exclusiva el Seattle Times, algunos de los documentos incluyen más mensajes de Mark Forkner, el piloto de Boeing cuyo intercambio de mensajes con un colega causó indignación cuando se lanzó en octubre.

Forkner, que ahora trabaja para Southwest Airlines fue el piloto técnico jefe de Boeing para 737 durante el desarrollo del MAX. El trabajo del equipo piloto que dirigió fue probar los sistemas de control de vuelo MAX en un simulador y determinar la información y el entrenamiento que los pilotos de las aerolíneas necesitarían para volar el avión.

Forkner envió un correo electrónico a un funcionario de la FAA en marzo de 2016 solicitando que la información sobre el nuevo software de control de vuelo del MAX, conocido como el Sistema de Aumento de Características de Maniobra (MCAS), se omita de los manuales del piloto y no se mencione en la capacitación del piloto. La FAA aceptó la propuesta.

La malicia de Forkner no se queda ahí. En otro de los mensajes encontrados se jactaba de haber engañado a los reguladores extranjeros para que aceptaran la certificación de la FAA del B737 Max.

Cadena de despropósitos del gigante americano, que tardará décadas en volver a levantar la cabeza. Y este es otro de los debates y de los retos de Boeing, ¿cómo va a recuperarse Boeing desde el punto de vista financiero?.

Ya no solo tiene que hacer frente a la paralización de la producción del que iba a ser su producto estrella, si no a la de millones de dólares en concepto de indemnizaciones (por lucro cesante) que va tener que pagar a los clientes que se han visto obligados a dejar sus aviones en tierra.

No es la primera vez que una corporación de este tamaño vinculada con la fabricación de aviones, tiene que hacer frente a grandes indemnizaciones. El último caso el del fabricante de motores Rolls-Royce, que se ha visto obligado a remplazar 400 de los 500 motores TRENT.

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